La magia de la maternidad

Buenos días! Lunes again…Pero hoy, para darle al lunes un toque bonito vengo con una historia que me ha llegado al corazón, la historia de Amel.

La contaron en la radio el viernes pasado y ha salido en los periódicos, así que imagino que no estoy contando nada nuevo, pero dejadme, por favor, que la recuerde, porque merece un hueco en un blog dedicado a la maternidad.

Yo iba en el coche, de camino a casa, después de trabajar y la escuché en la radio, me quedé muda, con lágrimas en los ojos, entonces lo apunté en mi libretita de El día que llegaste para que no se me olvidara escribir sobre ello.

Según contaron, el 18 de septiembre hubo un ataque aéreo en la ciudad de Alepo, Siria (Alepo: una de las ciudades más antiguas de Siria y con más referentes culturales, hay textos históricos de 1.800 a.C que ya la mencionan, una pena destruir lugares como este, llenos de historia, y privar de ellos a las generaciones venideras. Para que os hagáis una idea del background cultural de esta ciudad, Alepo ha estado ocupada por asirios, persos, griegos, ha formado parte del Imperio Romano y posteriormente del Imperio Bizantino, hasta que pasó a manos de Saladino y perteneció a los árabes hasta ser conquistada por los mongoles, más tarde perteneció al Imperio Otomano…fue nombrada capital de la cultura islámica en el año 2006. Ahora mismo está destruyéndose.)

Pues bien, dicho bombardeo llegó a la casa de Amira. Tanto ella, como tres de sus hijos, resultaron heridos, así es que les trasladaron a un hospital cercano. El pequeño detalle es que Amira estaba embarazada de 9 meses y comenzó a sangrar como consecuencia de las heridas.

Le practicaron una cesárea de urgencia. La sorpresa de todo el mundo fue mayúscula: la bebé, a la que pusieron el nombre de Amel, “esperanza” en árabe, nació con una herida de metralla en la frente, justo encima de su ceja izquierda. La metralla había atravesado el vientre y el útero de Amira y había llegado, ya con muy poca fuerza, a la frente de Amel.

Decían en la radio que los médicos se preguntaban quién de las dos había salvado la vida de quién. El caso es que por separado, hubieran muerto. Si la metralla alcanza la cabeza de Amel, si no llega a estar en el útero de Amira, hubiera muerto, e igualmente, si Amira no llega a tener a Amel en su barriga, la metralla le habría alcanzado un órgano vital y probablemente hubiera muerto.

Y aquí se demuestra, en mi opinión, cómo la maternidad tiene mucho de mágico, y cómo los lazos que unen a la mamá y al bebé desde el útero son invisibles pero fuertes y de por vida.

Yo no creo en las casualidades, para mí todo lo que llamamos casualidad es una lección que la vida quiere darnos, una enseñanza, algo por lo que quiere llamar nuestra atención y que estemos alertas. Desde mi punto de vista, el caso de Amira y Amel es una de esas lecciones que nos da la vida, o que nos recuerda más bien: la magia de la maternidad.

¿No os parece preciosa? ¿La habíais escuchado?

Mañana me sumo al reto que Desde Tú propuso el viernes!

Nos leemos pronto.

Mamá G.

21 comentarios en “La magia de la maternidad

  1. Ooooh! Qué historia tan bonita y especial! No la había escuchado. Me ha dejado una sensación de «pelillos de punta». Tampoco pienso que las cosas pasen «porque sí». Tenía que ser así y fue así. Ese hijo y esa madre tendrá siempre una historia maravillosa que les una (más aún si cabe).
    Ojalá acabara la guerra allí (y cualquier conflicto en cualquier lugar). No es justo que siempre acaben pagando inocentes.

    Mañana no me pierdo tu entrada 😉

    Un abrazo.

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  2. Pingback: ¿Bebés a la carta? ¡NO! | El día que llegaste

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