Nuestro primer taller de estimulación musical temprana

Como sabéis, el sábado por la mañana fuimos a nuestro primer taller dentro de un ciclo de varios talleres, de estimulación musical temprana. Y hoy, os quiero contar cómo fue, qué tal lo pasamos, y qué impresión tuvimos.

Nada más llegar (llegamos los últimos), ya nos dio muy buena impresión. Cuando entramos al aula, todos los papás con sus niños estaban ya sentados rodeando la clase. Nosotros nos sentamos en un huequecito que nos tenían reservado. Empezó a sonar la primera pieza de música clásica (todo fue música clásica), y dos monitoras abrieron un baúl moviéndose al ritmo de la música, y fueron sacando unas pelotas pequeñitas y a ir lanzándolas por toda la clase, también al ritmo de la música. Todos los niños dejaron a sus padres atrás para ir a por pelotas y jugar con ellas.

Al llegar, Pequeño G no se movía mucho de nuestro sitio, quería estar con nosotros, pero poco a poco, fue ambientándose y empezó a gatear a por las pelotas, a traerlas, las tiraba, le daban más…

En cuanto acabó ese tema, un hombre pasó alrededor de todos nosotros tocando una tromba. No os podéis imaginar cómo fliparon todos los niños. Pequeño G enseguida echó las manos y el hombre, simpatiquísimo, nos la dejó para que Pequeño G la tocara y la viera de cerca.

Después, empezó a sonar otro tema, este más intenso que el anterior. Para este tema, las monitoras utilizaron unas cintas amarillas, que nos dieron a cada uno, la actividad consistía en moverlas todas, unidas entre sí por el centro, al ritmo de la música. Fue, sin duda, la actividad que más me gustó. Muy enérgica, Pequeño G con su cara de emoción no paró de mover la cinta, igual que hacíamos nosotros.

Después, un tema más relajado sirvió como trasfondo de una historia de marionetas, la historia era preciosa, el sol hablaba a una pequeña ranita a través de la música. Mágico.

A continuación otro tema, este muy alegre, muy sonoro, las monitoras cogieron un palo de agua cada una, y se pusieron a hacerlos sonar al ritmo de la música, los niños no les quitaban ojo, seguramente no habían visto muchos palos de agua. Y estos eran gigantes! Después de que captaran su atención, nos repartieron un palo de agua a cada familia, y Pequeño G se dedicó, delicado que es él, a intentar darle patadas y moverlo rodando de un lado para otro. Cada niño actuaba de una forma, ahí estaba lo bonito, en no guiar la actividad del niño, cada uno hacía lo que le salía hacer.

Finalmente, el último tema trajo consigo una tela de seda enoooorme, que cubría toda la sala, cada familia cogíamos la tela por extremo y la hacíamos mover, hacia arriba o hacia abajo, según la intensidad de la música, era divertido ver cómo había niños que cada vez que subíamos con la tela, ellos aprovechaban a meterse debajo y cada vez que la tela bajaba, les cubría enteros, unos reían, otros querían salir. Pequeño G no estaba en este grupo, él decidió que quería moverla como nosotros, así que cogió la tela con nosotros y empezó a moverla con su cara de emoción. Para finalizar, las monitoras echaron unas pelotas chiquititas por encima de la tela, y era precioso ver cómo se iban moviendo de un lado a otro según nosotros hacíamos mover la tela. Ni que decir tiene que todos los niños dejaron de prestar atención al movimiento de la tela para dedicarse a intentar coger las pelotitas.

En definitiva, mi impresión: una maravilla. Un trabajo muy bien hecho, con mucho amor por la música y por los niños, con muy buenas ideas, y muy bien preparado todo. Se notaba la experiencia y se notaba que tanto las monitoras como el chico que tocaba la tuba eran músicos y aquello era su pasión, porque ya se sabe, cuando algo se hace con pasión, siempre sale bien.

También el tiempo que duró el taller estaba muy bien dividido. Lo justo para que todos los niños disfrutaran y ninguno llegara a cansarse. Cambiaban de actividad con cada uno de los temas, los temas no eran excesivamente largos como para tener a un niño con la misma actividad demasiado tiempo. Las monitoras eran muy respetuosas, dejando que cada niño hiciera en todo momento lo que le saliera del cuerpo, tocara cualquier material del aula y fuera hacia donde quisiera ir. 45 minutos de sesión muy bien repartidos y muy bien aprovechados.

Cuando salimos del taller, salimos los tres como sonrientes, contentos, hacía un día precioso, eso también ayuda, era sábado y teníamos todo el finde por delante, vale, eso también, pero el taller nos generó un “buen rollo” que no sé explicaros demasiado bien. Nos fuimos al parque el resto de mañana, y cuando llegamos a casa escribí al centro para decirles que habíamos quedado encantados y que habíamos decidido apuntarnos al resto de talleres del ciclo. Así es que tenemos nuestra segunda clase en 3 sábados.

Estoy encantada de repetir no por todos los beneficios que tiene en un niño la estimulación musical temprana (que también), sino porque Pequeño G dibujó una sonrisa en su cara nada más entrar, que se le quedó permanente durante toda la clase, y ver disfrutar a un hijo es lo más bonito que hay en la vida.

¿Os ha gustado el taller? ¿Las que habéis hecho algo de este estilo, ha sido parecido?

Besos!

Mamá G.

11 comentarios en “Nuestro primer taller de estimulación musical temprana

  1. Woooow! Cuántas cositas hicísteis! Pensaba que sería algo más monótono, pero veo que estaba totalmente equivocada.

    Lo del señor con la tromba tuvo que ser para ver la carita de Pequeño G. Yo sé tocar varios tipos de flautas (tengo bastante perdida la práctica). Ahora las tengo en plan decorativo, pero de vez en cuando me pongo a tocar (la que suena más grave y es más grandota) delante del peque y lo flipa jjj. Imagino si viese una tromba sonando… Se quedaría ojiplático 🙂

    La actividad con la tela de seda la vi hacer aquí en unos talleres que montaron al aire libre y es chulísima. Los niños se lo pasan bomba.

    Y sólo hacen talleres tan de tarde en tarde? Cada 3 semanas me sabe a poco. Pero mejor eso que nada. También os da ideas que podéis poner en práctica en casa 🙂

    Un abrazo!

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    1. Que va! Tienen también clases de música semanales que es lo que yo andaba buscando en un principio, el problema es que con mi horario de trabajo infernarl incompatible con cualquier tipo de comercio pues no podemos hacer nada entre semana…así que encontré este ciclo de talleres que nos venía bien por el horario! Un besote!!

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  2. El taller chulísimo!! Me encantaría ir a uno porque el tema de la música y los niños me encantan!! Y es genial que hagan actividades variaditas, dejando libres a los niños y con el tiempo necesario para quqe disfruten pero no se aburran!! Que suerte!! Un besote!!

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