Cuando no todo llega tan rápido como te gustaría

Siento no tener tiempo.

Lo siento por mi comunidad 2.0, que sabéis que me encanta leeros y siempre me divierto mucho y aprendo cositas nuevas con vosotras. Me encanta escribir y tengo mi libretita de El día que llegaste llena de temas.

Lo siento por mi hijo, que su madre tiene un trabajo absorbente hasta decir basta.

Lo siento por Papá G, que cuando Pequeño G se duerme, no puedo ni dedicarle 1 minuto más de mi tiempo. Tengo que irme a dormir desesperadamente para madrugar al día siguiente.

Lo siento por mí misma, que sólo vivimos una vez y, pese a que me gusta lo que hago y mi carrera tiene importancia para mí, necesito más tiempo con mi familia.

Ha llegado el momento. Cuando entré a trabajar a mi oficina, sabía a lo que me atenía,  salario muy competitivo y horarios extensos. Entonces era una recién licenciada. Sólo quería aprender, formarme, y trabajar en aquello para lo que me he preparado tanto. Nunca me ha importado trabajar horas y horas.

Cuatro años después, no puedo seguir este ritmo. No existe la conciliación (al menos a mí me lo parece). Hay que renunciar a algo.

¿A que renuncio? Una tiene respuesta inmediata para esta pregunta. A mi hijo no, desde luego. Es una lástima este país. Las jornadas horrorosas (en los países nórdicos dejan de trabajar cuando yo todavía estoy haciendo la digestión de la comida y me quedan 4 o 5 horas por delante de trabajo), las lamentables bajas por maternidad que te obligan a dejar en casa a un bebé de 16 semanas (quién quiera que haya establecido estas 16 semanas, se nota que nunca tuvo un bebé propio al que dejar), y las pocas ayudas de las empresas, donde quedarte embarazada ya es motivo de cuchicheos, y por parte de mujeres también (olé sus narices).

Es lamentable todo. Pero es el sistema en el que vivimos, y una tiene que vivir dentro de él.

¿Es fácil encontrar trabajo?

No lo sé. Pero desde luego, es difícil encontrar el trabajo que quieres. Necesitas encontrar una oferta de un perfil como el tuyo, con tus años de experiencia, con un salario que te cuadre…no es fácil. Los salarios son a veces algo bajos y las horas de trabajo muchas (al menos en mi sector).

Y los días pasan y yo me voy agobiando más. Mi hijo crece. Yo quiero tener más tiempo para él. Quiero ampliar la familia. Quiero viajar con mis hijos, quiero enseñarles el mundo, quiero ver sus caras de emoción disfrutando de la vida con sus padres. Todo ello cuesta dinero, es así. Pero también se necesita tiempo.

¿Dejarlo todo?

Quiero pensar que no. Quiero pensar que hay una solución. Que hay un término intermedio.

He estudiado, he trabajado como becaria en varios sitios para tener experiencia, me he formado en idiomas (y sigo en ello). He trabajado mucho jolines! Igual que mi hermano, igual que cualquier hombre.

¿Por qué yo tengo que renunciar a parte de mi vida? ¿Por qué yo tengo que escoger? ¿Por qué al hombre no se le ocurre escoger entre su hijo y su trabajo? ¿Por qué al hombre no le miran raro y cuchichean cuando dice que va a ser padre? Una baja de paternidad equiparada a las 16 semanas de la madre es lo que se necesitaría para que hubiera igualdad en este país.

Tengo mi propia respuesta a estas preguntas, pero no es objeto de este post entrar en este debate.

Sólo quería deciros que me paso a leeros, aunque no tenga tiempo de comentar, que vivo al 300%, a toda prisa, y deseando el fin de semana como nada en el mundo. Que estoy trabajando para solucionar este problema, y que ojalá pueda decir pronto que lo he solucionado!

Besos!

Mamá G.

25 comentarios en “Cuando no todo llega tan rápido como te gustaría

  1. Mucho ánimo y mucha suerte en tu búsqueda del equilibrio perfecto entre carrera y familia. Desgraciadamente muchas cosas tienen que cambiar en este país, pero no sólo a nivel de legislación, si no primero tenemos que cambiar de mentalidad, que cuidar de tus hijos es garantizar el futuro, leñe!!! Un abrazo.

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  2. Estoy contigo en todo! En este país no existe conciliación. Es así….yo actualmente estoy pachin pachan en el trabajo así q hago mis horas y me voy a ver a mi niño. Me gustaría cambiar pero tienen q cuadrar tantas cosas! Ánimo!

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    1. Pues estás parecida entonces…yo estoy siempre hasta arriba de trabajo, y lo que más me fastiidan son los marrones de última hora que te hacen echar más horas ahí…así vivo…deseando que llegue la hora de salir y el fin de semana…pero es lo que tú dices, tantas cosas tienen que cuajar para encontrar algo que me cuadre…a ver si tenemos suerte!!

      Gracias por tus ánimos! Besitos!

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  3. Te entiendo perfectamente. Puedo considerarme afrotunada por estar desempleada, por suerte o por desgracia. De hecho, una de las cosas por las que nos planteamos ser padres era porque yo me quedé sin trabajo (después de muchos agobios y pasarlo regular en un trabajo estresante por un sueldo mediocre -donde los hombres cobran más-). Pero sé que a una mujer se le exige el doble o triple en el trabajo (y en otros ámbitos de la vida) porque he visto como a compañeros (hombres) les felicitaban por cosas que yo hacía con los ojos cerrados -y nunca me decían ni mú-.

    Por otra parte, al hombre se le «mide» con otro rasero. Sin embargo, veo que mi marido se va por las mañanas y no ve al niño despierto. Vuelve y se lo encuentra dormido… Total, que cuando «coinciden» pueden ser ya las 5 ó 6 de la tarde. Eso en los días buenos. En las épocas de mucho trabajo, a veces hasta la tarde/noche no lo puede ver. Hace meses que, por el trabajo, no está en la hora del baño. Sé que a él le gustaría poder estar más tiempo con el peque pero es imposible.
    ¿Conciliación? Pues no sé, no la veo por ninguna parte. Ni para hombres, ni para mujeres.

    Este país es un desastre en muchas cosas y, desafortunadamente. la conciliación familiar es una utopía absoluta.

    Seguro que con un poco de tiempo encuentras la manera de conseguir tener la balanza del lado que tú deseas (o en pleno equilibrio).

    Mucho ánimo.

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    1. Sí, tienes razón, los horarios son horrorosos para todos, las cosas son así. Lo que pasa es que cuando una mujer dice que está embarazada, el santo de su jefe, en vez de alegrarse, ya está pensando en que tiene que cogerse una baja, y con un hombre no hay ese problema, sigue siendo un activo para la empresa, pese a que muchos buenos papás querrían ver más a sus hijos…una pena todo! A mí me han llegado a decri después de mi baja que qué bien vivía de vacaciones pagadas…es que oir eso es para decir…vayase usted con un recién nacido, recién parida, con la teta fuera todo el día, y con la casa a cuestas, despertándose cada 2 horas y media, a ver si tiene sensación de vacaciones pagadas…es que clama al cielo!
      Gracias por los ánimos guapa! Sois muy grandes!!! Un besito!!

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      1. ¿Vacaciones pagadas? En serio??? Menudos sinvergüenzas!! Asco de machismo, asco de sociedad retrógrada… Siento enormemente que hayas tenido que aguantar esos comentarios tan estúpidos y fuera de lugar.

        Sí, las mujeres lo tenemos todo más difícil.

        El otro día, hablando con mi marido, llegamos a la conclusión de que si hubiese seguido trabajando, posiblemente, no nos hubiésemos planteado ser padres por lo complicado que es llevar todo a la vez (sin ayuda -no queremos ayuda de nadie-). Ahora me alegro de haber puesto punto y final a aquel trabajo absorvente que tenía.

        Mujeres como tú hacen falta a raudales.

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  4. Ays ya te estaba yo echando de menos!!! Pero me imaginaba que entre el curro y Pequeño G. no te daba la vida. Yo trabajando dos horas al día fuera de casa parece que el tiempo me cunde 20 veces menos que antes :(. Pero bueno, ojalá encuentres el equilibrio entre tu carrera y tu familia porque da muchaa rabia. Da rabia tener que renunciar a una cosa o a otra porque no nos lo merecemos. Un asco. Eso sí, ya sabes que soy de las que piensan que todo pasa por algo así que… y también de las que piensan que el tiempo sin nuestros hijos no lo recuperamos 😦 y que si me muero mañana quiero saber que he disfrutado de mi niña (el trabajo ya vendrá). Así que ánimo, lucha por tu carrera y por tu familia que hay que hacer mucho ruido para que se nos oiga!! Y seguro que consigues hacer cambios que te permitan aumentar la familia sin tener que renunciar a tu trabajo!! Un besote, guapa!!

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    1. Jajaja aquí estoy aquí estoy, escondida entre tanto marrón que me cae últimamente en el trabajo…ayyysss es que no da la vida. Yo pienso igual que tú, el tiempo con nuestros hijos vale oro, por eso estoy intentando hallar la cuadratura del círculo, a ver si existe un trabajo con buen horario relativamente y bien pagado…igual no existe y estoy haciendo el tonto buscando…pero bueno, desde luego así no se puede seguir, a lo que no se puede renunciar es a un hijo por mucho dolor que te produzca tu carrera…una lástima que nos pongan todo tan difícil y tengamos que elegir…nos deberían dar facilidades una vez tenemos los bebés, pero es al revés…
      Muuuchas gracias por los ánimos guapa!! Un beso fuerte!

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  5. En ese punto estoy yo! No sé si volver al trabajo o quedarme cuidando de mis hijos, e intento encontrar un punto intermedio que compense pero no sé si existe, y cada vez lo dudo más. Es triste pero es la realidad, cuando nos convertimos en madres debemos elegir …
    Mucho ánimo en tu proceso de encontrar un equilibrio entre tu familia y tu profesión porque no todo es imposible, estoy segura que encontrarás lo que sea mejor para tu familia y para ti, aunque lleve tiempo…
    Un besazo y te seguimos leyendo igualmente 😉👍🏻

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    1. Desde luego…tantas cosas tienen que cambiar…de momento valorar a las madres, que parece que cuando mos dan la baja nos miran torcidos! A mi me han llegado a decir que me iba a mi casa de vacaciones pagadas unos meses. Es una verguenza…que poquito nos valoran cuando en verdad estamos haciendo lo más importante que existe, traer a una vida al mundo y criarla…que pena! Gracias por los ánimos! Besitos!

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  6. Qué difícil es todo, en este país no te dan opción a nada, años de estudio y dedicación o quedarte en casa, yo elegí lo segundo tras quedarme en paro y ahora después de dos años vuelvo a la búsqueda de empleo, eso sí a por un trabajo de media jornada y de mañana, no quiero perder ese tiempo tan valioso de ver crecer a mi hija, mierda tener que elegir… Animo!
    Besos

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    1. Al final tienes que elegir…no nos queda otra…y claro, tiramos hacia nuestros hijos, pero la desgracia es que muchas mujeres no escogen a sus hijos, y ellas son las primeras detractoras en casos de embarazos de compañeras, bajas de maternidad etc…una pena! Un besito!

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  7. Es cierto. Cuando eres madre te cambian las prioridades. Y el horario laboral que antes no te importaba tanto como sentirte realizada y como las ganas de demostrar la valía profesional… Ahora quedan en un segundo plano. Porque lo primero es tu hijo así que el horario que no le permita estar contigo molesta. Porque el te necesita y lo sabes. Y por desgracia las ayudas de conciliación familiar son muy mejorables. En fin. Mucho ánimo. No eres la única con ese sentimiento.

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    1. Muchas gracias por los ánimos! Se que no soy la única con este sentimiento, sé que por desgracia hay gente con situaciones mucho peor que la mía, con pocos ingresos incluso, por lo que no me quejo muy alto, pero la verdad es que las empresas deberían dar más facilidades para poder lograr un equilibrio para las mujeres…lo que no sé es si las interesa…un besito!

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  8. Yo me considero una ‘privilegiada’ en el sentido de que tengo ingresos, aunque no sean muy elevados, y tengo un as en la manga (la denuncia contra mi antigua empresa). Así que por un lado puedo tener una cierta independencia económica al tiempo que engordo mi cuenta de ahorro virtual (porque mi jefe, pese a los dos juicios que llevo ganados, no pasa por el aro y, casi tres años después, sigue sin pagar).

    Dicho lo cual siento rabia. Siento mucha rabia porque yo también he trabajado mucho, he estudiado, he trabajado, me he formado, he hecho cursos, me he marchado de mi ciudad natal para encadenar becas y trabajos, he regresado a Madrid, levanté una clínica hundida en menos de 2 meses sin apenas recursos (normal que estuviera hundida) y al final tuve que denunciar…. Las alternativas laborales a lo que estoy haciendo (permanecer al pie del cañón del activismo laboral) son pésimas pero el no trabajar me supone mandar a la mierda todo lo que he trabajado porque, sinceramente, tras tres años sin ejercer, y aunque siga manteniéndome al día con foros del mundillo y cursos gratuitos sobre diabetes, industria alimentaria y parasitología, se nota que se va perdiendo mano.

    Sin embargo, mi Mozo y yo lo hemos hablado y hemos llegado a la conclusión de que, para nuestra desgracia, este país es así y que ya que no podemos cambiarlo en dos días, podemos darle la vuelta a la tortilla y mirarlo desde la otra perspectiva: puedo dedicarle tiempo a nuestra hija, puedo dedicarme tiempo en el embarazo, puedo acudir a todas las pruebas médicas sin agobios, gestionar mejor mis ingresos y hasta empezar a escribir un blog. Y se que soy buena, no solo en mi profesión si no en cualquier proyecto que se me meta entre ceja y ceja. Y que voy a ser una buena madre para la Habichuela y que a lo mejor hasta se me abren otras puertas en un futuro.

    En este país no, no hay conciliación. Pero no la hay para nadie. Ni para mujeres madres, ni para no madres, ni para padres o no padres. Porque tenemos derecho a volver a nuestras vidas hogareñas a horas decentes. Porque a mi no me daba la vida cuando trabajaba en la clínica y mi Mozo hay días que llega a casa a las 20’30h (su hora de salida son las 18’30). Porque él llegó a la conclusión muy jovencito que, dado que te iban a poner una reunión a las 17h, lo mejor que podías hacer era llegar tarde por las mañanas, alargar el café de medio día, aprovechar las horas de la comida ENTERAS y así, por lo menos, tener la sensación de que te toman menos el pelo. Pero es un simple espejismo que no lleva a ninguna parte y hay días que le veo tan agotado que me pregunto como llevará el llegar a casa para ver dormida a la Habichuela, con la que tiene tantas ganas de jugar.

    Un abrazo ‘sindicalista’ y mucho ánimo. Tomes la decisión que tomes estoy segura de que será meditada y absolutamente personal. 🙂

    PD: es que con estos temas me pongo a comentar y casi escribo un post xD

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    1. Muchas gracias por los ánimos!! La verdad es que es una pena todo, está claro que la conciliación no existe, ni para hombres ni para mujeres, y de algún modo, al final la mujer acaba sacrificando su carrera y el hombre el tiempo con sus hijos…actualmente mi horario es insostenible, llego en torno a las 21.30 a casa, y hago como tu Mozo, que me voy dos horas a comer con mi hijo, le doy la comida, le doy la teta, le acuesto la siesta, ya luego vuelvo al trabajo…como se que no voy a salir antes por mucha prisa que me de, trato de buscar mis ratos durante el día. Pero esta situación es insostenible, no quiero llegar a estas horas toda la vida, así que toca pensar y calcular y moverse y salir de mi zona de confort…Gracias por los ánimos! Un besote!

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  9. Pingback: Llegó el momento | El día que llegaste

  10. Ánimo también desde El Jardín de la Alegría.
    No hay truco, todo es tal y como lo cuentas pero ahora mismo estás agobiada y seguro que todo lo ves más gris de lo que es.
    En mi caso el trabajo empezaba a las 9 y no se sabía cuando acababa. El de mi contrapunto también. No había otra opción que reducirse la jornada, pero cuando acaba el día estoy igual de muerta que lo que dices, eso sí, he podido disfrutar de los pequeños.
    Todo lleva un proceso de adaptación y encontrar la manera de estar tranquila y ser feliz también lo tiene.

    Un beso grande

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