¿Cansada? SÍ, Soy madre!

Este es un post que tenía muchas ganas de escribir.

De manera general, la gente no comprende nada sobre ser madre y trabajar a la vez fuera de casa.

La gente no entiende que trabajar dentro de casa es un trabajo también, y mucho peor que cualquier otro, porque encima no es remunerado ni reconocido socialmente.

La gente no comprende nada, y eso es con lo que una mujer trabajadora fuera de casa y embarazada o con un bebé se encuentra. Vayamos por fases.

  • Fase embarazo

Para empezar el problema comienza aquí. Una mujer que trabaja por cuenta ajena y se queda embarazada (vuelvo a repetir que hablo de manera general, centrándome en mi propio caso) tiene que pensar cómo y cuándo comunicarlo a la empresa, a su jefe y a sus compañeros. Y dependiendo de a quién lo comuniques tienes reacciones distintas:

La empresa (por empresa me refiero al departamento de RRHH por ejemplo): ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! esperamos que puedas organizarte más o menos con el trabajo para que puedas irte un pelín antes y descansar. En mi caso han sido excepcionales y simpatiquísimos, siempre dispuestos a ayudarme, preguntándome cada poco cómo me encontraba, si me estaba organizando…lástima que el trabajo que haces en el día a día no dependa de ellos.

Tu jefe: ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! vamos, si te parece a mirar este tema que dejamos ayer pendiente…y ya. Nunca más se supo. Nunca jamás volvió a mencionar el tema. Como si el hecho de que él no lo dijera en voz alta hiciera que dejara de existir. Ritmo de trabajo normal, o incluso un pelín más elevado porque hombre…»ya que te vas a ir luego de baja, y dejas tus marrones a los compañeros, es justo que ahora te sacrifiques tú un poco más» (palabritas textuales que tengo grabadas a fuego en mi mente) olé olé y olé.

Tus compañeros: ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! «joé qué envidia! en unos mesecitos…vacaciones pagadas! ya te esperaremos a la vuelta con un taco bien grande de cositas en tu sitio jaja» (esto último entrecomillado es textual también por parte de un compañero un par de años mayor que yo).

  • Fase baja de maternidad

Esta parte es muy graciosa. Para empezar, cuando el médico te da la baja de maternidad antes de dar a luz, la gente lo primero que suelta es «qué suerte«. Qué suerte ¿por qué? dan ganas de preguntar…porque no puedo ni venir a trabajar de la barriga que tengo, porque voy a hacer pis cada media hora mientras tu no te levantas de tu sitio en toda la mañana, porque vengo a trabajar a penas sin haber descansado porque entre que me levanto al baño unas siete y ocho veces por la noche y que no encuentro la postura adecuada no pego ojo, porque me dan la baja para que baje el ritmo los días previos al parto, porque me espera un parto por delante, que en muchos casos acaba siendo una cesárea, o sea una OPERACIÓN QUIRÚRJICA, y a tí no, porque me espera un post parto en mi casa, con las hormonas dando vueltas, un bebé al que cuidar sin tener ni pajolera idea en caso de la primeriza que yo era, con una raja y unas grapitas incluídas… ¿por qué exactamente mencionabas lo de la suerte de mi baja?

Ya os digo que a mí me dijeron que me iba de «vacaciones pagadas». Definitivamente alma de cántaro…nuestro concepto de vacaciones es bien distinto.

  • Fase de la vuelta de la baja de maternidad

La gente aquí sí que saca toda la rabia que llevaban dentro por las vacaciones pagadas que te has tirado…eso de que ellos hayan estado currando como locos y tú algo más de cinco meses sin aparecer por la oficina…eso lo tienen bien guardado dentro y lo sacan todo sin dosificador alguno.

«No es que tú vienes descansada» también tuve que oírlo como justificación para un asunto en el que me metían.

DESCANSADA??????? Estás seguro que es la palabra que querías usar????  Que vengo de nuevas, sí, que vengo desconectada también, pero que vengo DESCANSADA??? Tú no tienes ni idea bonito.

Y es que 100000 veces más cansado es el trabajo de madre y «maruja de casa», como lo llaman por ahí, que el de arquitecto, economista, abogado, ingeniero de puentes y cualquier otro cualificado entre los que incluyo el mío. Y mira que es cansado pasarse tooooooodo el día desde por la mañana hasta por la noche en la oficina, pues imagínate si cuando llegas a casa tienes un bebé trasnochador, que se despierta unas tres veces por la noche en esa época a comer, y tú con él claro, que en esta casa seguimos con la teta, y entre medias, pon algunas lavadoras, tiende otras, haz la cena y coloca la casa antes de irte a dormir. Y al día siguiente vuelves a trabajar, habiendo dormido un total de 4 horas y media pero no seguidas. Olé el descanso de una madre!!!!! No me planteo el caso de tener dos o más hijos porque mi cerebro no llega ni tan siquiera a imaginar tal caos.

  • Fase «dejo el trabajo porque es imposible conciliar y me quiero dedicar a mi hijo»

Versión 1: Sacrilegio!!!!!! Cómo haces esto? Te vas a aburrir! Al final todos necesitamos trabajar! Al principio muy bien pero luego te aburres, te lo digo yo. Además luego el niño va al cole y ya qué haces tú? Ya no te necesita tanto. «Yo es que soy más «viva» y no podría» (Esta última también textual de una MUJER y MADRE de mi oficina) Yo es que debo pertenecer entonces al mundo de los no vivos o algo así…pero te digo que SÍ puedo quedarme en mi casa con mi hijo, ya estuve en mi baja y no tuve ni el mínimo sentimiento de querer volver. Estaba feliz, pese al poco descanso, al cansancio extremo, a la falta de tiempo para mí, pese a todo…ESTABA ENCANTADA! Mi hijo me engancha y aunque el fin de semana no me da tiempo ni a lavarme el pelo casi, soy la más feliz del mundo estando 24 horas con él. ¿Que a veces acabas extasiada y con ganas de irte a las islas Fiji tú sóla? SÍ, y la que lo niegue miente. Pero es un sentimiento que dura el tiempo que tarda tu hijo en volver a sonreirte.

Versión 2: Anda mira que bien! Ahora que vas a tener tiempo, podrías retomar lo de estudiar historia del arte! A ver a ver…no estamos hablando de lo mismo me parece…cuál tiempo?? Esto pasa porque la gente con hijos de los trabajos tan intensivos como el mío, no son los que se encargan de ellos, los niños se crían con las chicas internas que tienen contratadas, y entonces pasa lo que pasa, lo mismo que cuando le preguntaron a cierto presidente del gobierno que cuánto costaba un café y respondió una barbaridad. No hay que culparle, es el presidente, él no tomará cafés en bares, y si acaso lo hace, desde luego no los paga o no se fija en lo que cuestan. Pues esto es igual, si no te encargas de tu hijo, no podrás saber cuánto tiempo quita esa tarea y cuánto puedes invertir en otra. A sí que no les culpo, pobres…no lo dicen con maldad, es que no saben.

En fin…que no es tarea fácil. Todo lo contrario. Y que conste que no es mi intención desanimar a nadie que lo lea y esté trabajando, embarazada, o con planes de ello, este es mi caso personal y repito, la tónica general de lo que más me ha llamado la atención, pero por supuesto que me he encontrado con gente comprensiva y coherente.

La conclusión y la verdadera intención de este post es reivindicar el trabajo de una madre que «sólo» es madre. Ya es un trabajazo, el mayor de los trabajos, porque sí, luego todos los niños crecen y salen para adelante, pero unos mejor que otros…y muchas de las «taras» que vemos en adultos, son reflejos de carencias que sufrieron de niños. Así que a ver si no es cansado, difícil y sacrificado criar a un hijo para que sea un adulto feliz y completo!

¿Opináis como yo? ¿Cómo ha sido vuestra experiencia?

Besos!

Mamá G.

 

 

Nuestro viaje (Parte III)

Buenos días!

Acabar con el trabajo está siendo complicado. Mucho que cerrar y dejar bien para el siguiente que ocupe mi puesto…pero a partir de la semana que viene tendré tiempo y volveré a ser yooo!

Hoy quiero contaros la última parte de nuestro viaje. El último día, el lunes. Las aventuras correspondientes al sábado y al domingo las tenéis aquí y aquí.

Nos despertamos relativamente pronto, era el día que había que hacer las maletas y dejarlas en la recepción de los apartamentos antes de las 11.00. Así que nos despertamos con el tiempo suficiente para dar a Pequeño G su desayuno y organizar todo. Nuestros amigos reservaron para subir a la cúpula de San Pedro, algo que nosotros no hicimos porque lo vimos algo tedioso con un niño, así que de nuevo hicimos nuestro plan alternativo.

A las 11, y después de despedirnos de la casera que fue todo un encanto y que se tiraba ratos y ratos hablando con Pequeño G y jugando con él mientras nosotros cerrábamos las maletas o acabábamos de prepararnos (pese a que sólo hablaba italiano y nosotros no), nos fuimos a desayunar, a nuestra cafetería de siempre.

Después de desayunar nos dirigimos al Campo de’ Fiori, una plaza romana llena de encanto, al sur de la Piazza Navona. Hasta el siglo XV, en el lugar donde hoy está la plaza, había un campo florido, del cual viene su actual nombre. Hoy en día es un lugar de mercado, de lunes a sábado decenas de pequeños mercaderes ponen sus puestos vendiendo productos artesanos y productos típicos, pasta (evidentemente) de todos los tipos, colores y formas, aceites de oliva, especias para cocinar…un lugar muy agradable por el que pasear y curiosear si te gusta la cocina italiana y los mercaditos.

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Campo de’ Fiori – Imagen: Fuente

 

 

Una vez que paseamos y callejeamos un rato entre los distintos puestos, nos dirigimos hacia una de las calles que dan a la plaza, allí, por sorpresa encontramos una pequeña heladería. Sólo preparaba helados de frutas, pero eran totalmente artesanales, y como hasta entonces no habíamos tenido la oportunidad de degustar un helado italiano en condiciones, allá que fuimos. Escogimos un cucurucho para compartir, con dos sabores: trionfo di frutta (es una receta típica italiana donde se mezcla el melón, la sandía, el kiwi, la fresa, la piña y en ciertas recetas encuentras también coco) y limón. Estaba espectacularmente bueno. De verdad, yo no soy de helados precisamente, pero aquel me supo a gloria.

Nuestro plan era dirigirnos al Panteón de Agripa, en la Piazza della Rotonda, entre la Fontana de Trevi y la Piazza Navona, con lo cual teníamos un caminito andando, pero el tiempo estaba estupendo y además teníamos un helado para endulzarnos el camino.

Y como siempre ocurre, lo mejor pasa cuando no lo planeas. Por el camino nos topamos con una maravilla: La Feltrinelli. Es una librería, nos llamó la atención por su tamaño y por que en el piso superior se veía a través de los ventanales a la gente tomar algo en la cafetería (y porque casi siempre me paro en las librerías).

Entramos simplemente por curiosear y nada más entrar, el lugar ya me envió una señal en forma de libro: Raffaello Segreto. Nada me puede atraer más que un libro sobre los secretos que esconden las pinturas renacentistas y como ya os comenté, Rafael es mi pintor favorito, por lo que un libro con los entresijos de las obras de Rafael era algo que no podía deja escapar! Así que emocionada cogí una cesta y metí el libro. Después de ojear un poco lo que había, subimos de piso hasta el segundo, en el que se ubica la sección infantil. Una pasada!! Un espacio verdaderamente habilitado para niños, desde los más bebés hasta los más niños. Unas mini mesitas y unos tapices en el suelo para los más peques en el centro de un semicírculo llenito de cuentos super chulos. Así que allí nos sentamos los tres y nos pusimos a coger cuentos y más cuentos. Nos pasamos un buen rato mirando, leyendo, jugando (también había muñecos) y escogimos varios de los cuentos que más gustaron a Pequeño G para llevárnoslos a casa.

Una vez que salimos de La Feltrinelli, que si vais a Roma con niños, recomiendo encarecidamente, continuamos nuestro camino hasta el Panteón.

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Visitando el Panteón, Pequeño G y yo.

 

Lo más interesante de este lugar, para mí, es la tumba de Rafael, que murió el 6 de abril de 1520 (el mismo día en que nació 37 años atrás…curioso, no?). El epitafio que podemos leer en la tumba es bellísimo: «Aquí yace Rafael, por quien la Naturaleza, la Gran Madre de todas las cosas, temió ser vencida mientras estaba en vida. Hoy que ha muerto, ella misma teme morir».

Una vez que salimos del Panteón, nos fuimos caminando hasta juntarnos con nuestros amigos para comer, y de camino, de nuevo, nos encontramos con una tienda-taller, cuyo nombre no recuerdo, lo siento, en el que se fabricaban numerosos artículos de madera. Era una tiendecita llena de encanto, y nosotros, compramos este relojito para el cuarto de Pequeño G, con su nombre grabado.

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Ya no nos quedaba más que comer, saborear la última pizza romana que íbamos a tomar en compañía de nuestros amigos, y salir hacia el aeropuerto.

Así se pone fin a un viaje maravilloso, que siempre recordaremos con todo el cariño del mundo.

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Pequeño G despidiendo Roma.

Llegó el momento

Buenos días a todos!!

En primer lugar, mis disculpas por no haber aparecido por aquí en algo más de una semana, pero hay una importante justificación.

¿Recordáis que aquí os contaba que necesitaba un cambio? Pues ese cambio llegó!

En la vida de una persona, a veces llega un momento que se convierte en punto de inflexión. Puede ser un hecho que nos acontezca, puede ser algo que veamos,… en mi caso han sido unas palabras de una persona cercana. «Así tampoco vas a ser feliz«.

Y es que muchas veces tendemos a «engañarnos» o «conformarnos», tratamos de creernos que nos va bien, que somos felices, porque por fuera eso parece. Yo tengo un buen trabajo, un buen sueldo, una familia a la que adoro, unos amigos estupendos, un marido que vale su peso en oro y al cual no puedo querer más y un hijo que es mi vida. ¿Qué más se puede pedir?

Pues aún así, algo no encajaba, pese a tener todas las notas, la melodía no sonaba bonito…y yo lo sabía, sabía por dónde desafinaba el tema…eran las horas, las horas del día que nunca eran bastantes, porque no podía emplearlas en mi hijo, tenía que robar horas al trabajo y al sueño para pasarlas con mi hijo…y eso no debe ser así.

Pese a saberlo, trataba de decirme a mí misma que tenía todo lo que a muchas personas les gustaría tener. Que había estudiado muchos años para estar en la cresta de la ola, y que en el fondo es ahí donde quería estar. Es lo que se llama engañarse a sí misma.

Por ello, por saber dónde estaba el problema, empecé a moverme, a intentar solucionarlo, a intentar encontrar una solución que me permitiera desarrollar mi carrera y mi profesión y criar a mi hijo. He estado meses buscando, entrevistándome con gente, trabajando duro,…hasta que un día esa persona me dijo la frase reveladora, la frase que hizo que en mi mente se oyera un «clic«: «así tampoco vas a ser feliz«.

¡Cuánta razón! No estaba encontrando nada que me convenciera. Sin perder mucho en sueldo, no encontraba un horario que me gustara, a lo mejor adelantaba una hora o dos la hora de salida, pero ello supondría llegar a mi casa tarde igualmente…

Así que tomé una decisión. Rápida pero meditada. La consulté con toda la familia, como se toman las decisiones en mi casa…todos me apoyaron, especialmente mi marido , que vive conmigo, que sabe lo que pasa por mi cabeza, y que sabe lo profundamente infeliz que me hacía el horario que tenía.

Sé que es la decisión correcta, porque cuando una decisión se toma sola significa que era lo que sentías pero que no te atrevías a decir en voz alta. Pues lo dije. Lo dije en voz alta, y todo el que me escuchó estuvo de acuerdo.

La vida es cuestión de prioridades. Está bien luchar por conseguir todo, yo he tratado de hacerlo. Pero el tiempo pasa, y mi hijo va cumpliendo meses y va creciendo, y entre tanta lucha que no parecía llegar a ningún lado, mi vida se iba pasando y yo me iba perdiendo el desarrollo de mi hijo, su día a día, sus despertares, sus siestas, sus horas de parque, sus meriendas, todo vamos.

Por lo tanto, ahora sí, soy feliz. No puedo quitar la sonrisa de mi cara. El tomar esta decisión ha sido como quitarme un peso de encima, algo que llevaba arrastrando y que no me dejaba avanzar.

Mi plan de vida desde el próximo martes es especialmente atractivo: ser mamá.

Muchas gracias por leerme, y por preguntarme y preocuparos durante este tiempo!

Un beso enorme!!!!!!!!

Mamá G.

Nuestro viaje (Parte II)

De nuevo amanece soleado en Roma, es domingo, y nuestros amigos finalmente reservaron la visita guiada por el Coliseo, el monte Palatino y el Foro Romano. Nosotros ya lo hicimos en nuestro viaje de novios hace dos años, así que decidimos no unirnos a dicho plan. Estar a las 9.30 de la mañana desayunados y en la entrada del Coliseo hubiera sido misión imposible, así que, de nuevo, hicimos un plan a nuestra medida.

Nada más salir de casa, lo primero fue desayunar, muy importante cuando vas a dedicarte a andar y andar, así que escogimos el mismo lugar que el día anterior, una terracita al lado de una placita pequeña incardinada en la propia Vía Serpenti, cerca de casa.

Una vez que cogimos fuerzas, nos dispusimos a andar camino a la Piazza del Campidoglio, situada en lo alto de la Colina Capitolina. El ascenso fue muy bonito, rodeando desde lo alto el Foro Romano, pudiendo pararnos a fotografiar sus ruinas, pasando por detrás del Monumento a Vittorio Emanuele, y sube que te sube conseguimos llegar a nuestro destino.

La Familia G en su ascenso a la Piazza del Campidoglio, con el Foro Romano a nuestras espaldas
La Familia G en su ascenso a la Piazza del Campidoglio, con el Foro Romano a nuestras espaldas

La Piazza del Campidoglio, coronando la Colina Capitolina, una de las siete colinas sobre las que se asienta Roma, fue diseñada en el siglo dieciséis por el gran Miguel Ángel Buonarroti, así que el resultado ha sido una de las piazzas más bellas de Roma, orientada hacia San Pedro, en tiempos de Miguel Ángel, el nuevo centro de la ciudad. En el centro de la piazza encontramos la estatua ecuestre en bronce de Marco Aurelio, con la que Pequeño G alucinó bastante. Con lo que le gustan los caballos (donde veraneamos nos pasamos las tardes dándoles de comer), creo que el ver un caballo tan gigante y tan quieto le llamó mucho la atención.

Imagen: Fuente
Imagen: Fuente

En la Piazza nos encontramos con tres palacios (imagínate cómo es la placita en cuestión…), el primero es el Palazzo Senatorio, hoy la sede del Ayuntamiento de Roma (espectacular, y las vistas son magníficas), y los otros dos son la sede de los Museos Capitolinos, abiertos en el año 1735 (uno de los museos públicos más antiguos del mundo), unidos por una galería subterránea, la Galleria Lapidaria.

Los motivos por los que entrar en los Museos Capitolinos fueron tres: (i) nunca antes lo habíamos hecho, (ii) había una colección temporal de Rafael (mi pintor favorito), y (iii) no son excesivamente grandes ni densos, por lo que pensamos que Pequeño G lo aguantaría bien.

El resultado fue totalmente un acierto. El museo consta de tres plantas, la baja más dos más y tiene ascensores, por lo que el llevar un carrito no era ningún problema.

Mi niño en su primer museo... <3
Mi niño en su primer museo… ❤

De lo más reseñable que tiene este museo: la Loba Capitolina, el Gálata Moribundo, alguna obra de Caravaggio, la Venus Capitolina o las ruinas del Templo de Júpiter, además de las obras de Rafael que había expuestas en la exposición temporal, maravillosa, con muchos bocetos y dibujos de sus obras más célebres que nunca antes había tenido la oportunidad de ver.

Estuvimos como una hora aproximadamente. Pequeño G fue andando todo el museo, salvo alguna parte que la hizo en brazos, y se portó estupendamente. Al final de nuestra visita, accedimos a la terraza panorámica, situada en la tercera planta, desde donde teníamos unas vistas estupendas de la ciudad eterna.

Para finalizar, nos pasamos por la tienda (siempre pico en las tiendas de los museos…) y nos llevamos un par de cosas que ya os enseñaré (tengo pensado un post con las adquisiciones para Pequeño G que hemos hecho en Roma).

Una vez que salimos de los Museos Capitolinos, era la hora de comer, así que decidimos volver a nuestro pequeño apartamento para que Pequeño G descansara un poco, jugara tranquilamente en casa, y comiera allí, algo más tranquilo que en un restaurante.

Después de comer, se quedó frito en el pecho, así que, lo metimos al carro y salimos en busca de nuestros amigos, que ya habían acabado su visita para comer juntos y continuar con la marcha.

Después del parón de comer, y de haber repuesto fuerzas, Pequeño G seguía durmiendo en su sillita, decidimos ir a ver un espectacular ejemplo del trampantojo italiano, la Cúpula de San Pedro vista desde la cerradura de la Orden de Malta.

Así que fuimos andando desde el restaurante hasta la parada de taxis que hay frente al Monumento de Vittorio Emanuele porque la Piazza dei Cavalieri di Malta queda algo retiradita del mundo.

Al llegar, no dudamos cuál era la cerradura en cuestión, porque había cola, así que nos pusimos a esperar pacientemente hasta que llegó nuestro turno. De verdad, es asombroso, cómo han podido hacerlo así. Justo mirando por la cerradura, ves perfectamente encajada la cúpula de San Pedro. No os pongo la foto hecha por mí porque estaba algo más oscuro ya (en Roma nos ha anochecido a las 5 de la tarde…telita) y se ve peor.

Imagen: Fuente
Imagen: Fuente

Después de que todos la hubiésemos visto, nos dimos una vuelta por la zona, estaba algo oscuro ya, pero pudimos pasear por un parque muy pequeño pero con unas vistas impresionantes, todo San Pedro iluminado.

Pequeño G ya llevaba despierto un rato paseando por ahí con nosotros, así que decidimos volver al centro para pasear por la Piazza Navona.

Tras tardar en encontrar dos taxis (ya os digo que la cerradura en cuestión está bastante retirada del centro), llegamos a la Piazza Navona. Tal y como la recordaba, espectacular.

En el centro, la maravillosa fuente barroca de los Cuatro Ríos de Bernini, construida entre 1648 y 1651. Recibe este nombre porque consta de cuatro figuras de mármol travertino que representan a los cuatro ríos más importantes de la época: el Nilo, el Danubio, el Ganges y el Río de la Plata. En el centro se erige un obelisco egipcio de granito de más de 16 metros de altura.

Un dato curioso es que frente a la fuente, en la misma piazza, se encuentra la Iglesia Santa Agnese in Agone, construida por Borromini. Por lo visto Bernini (el autor de la fuente) y Borromini (el autor de la iglesia) se llevaban fatal existiendo entre ellos una gran rivalidad y por ello, ninguna de las figuras que representan los cuatro ríos de la fuente de Bernini mira hacia la iglesia de Borromini, además el Nilo tiene los ojos cubiertos para no contemplar la iglesia, mientras que el Río de la Plata parece protegerse de su derrumbamiento.

La fuente vista desde la iglesia.  Imagen: Fuente
La fuente vista desde la iglesia.
Imagen: Fuente

Una vez que dimos una vuelta por la piazza, vimos los artistas callejeros retratando gente, los vendedores de abalorios, la gente sentada en la fuente, la gente paseando…decidimos que era momento de merendar algo, Pequeño G tenía que tomarse su fruta, así que aprovechamos para ir a una callecita perpendicular a una que había por detrás de la Piazza Navona para tomar algo (no nos pareció muy conveniente tomar algo en la misma plaza, turisteo total). Allí nos tomamos unos cafés calentitos y Pequeño G aprovechó para descansar, merendar y gatear a su aire un poco.

Cuando descansamos un poco, continuamos con la marcha. Esta vez, decidimos pasear hasta el Palazzo del Quirinale. Está en lo alto de la colina Quirinale, una de las siete colinas de Roma, y es una de las tres residencias del Presidente de la República. El palacio en sí no deja de ser un edificio institucional, pero el paseo hasta allí se hizo muy agradable.

Imagen: Fuente
Imagen: Fuente

Ya se acercaba la hora de cenar, y como la tarde había dado para mucho, la Familia G se despidió de sus amigos para ir a casa. Era hora de bañarnos, jugar, cenar y estar tranquilos en casita después del tute que nos habíamos dado. A prepararnos para el último día en Roma.

Nuestro viaje (Parte I)

Buenos días de martes amigas!!

Después del parón del puente, hoy vengo a contaros la primera parte de mi viaje, que dividiré en tres posts, por lo tres días que hemos estado. Allá vamos.

Viernes por la tarde, salgo del trabajo, voy a buscar a Amiga del Alma 2, que trabajamos relativamente cerca y nos vamos a casa (también vivimos en el mismo barrio). Papá G estaba ya en casa acabando de guardar las cosas que dejamos el día anterior preparadas, así que cerramos todo, nos montamos en el coche y nos dispusimos a ir a casa de mi madre para buscar a Pequeño G.

Pequeño G ya había comido, así que le di la teta, comimos nosotros rápidiísimamente y nos fuimos al aeropuerto. Allí, una vez que facturamos nuestro maletón, nos encontramos con Amiga del Alma 2 y Pareja y comenzamos a buscar una farmacia para comprar los tarritos de comida para Pequeño G. No hay farmacias en la T1 una vez pasado el control de seguridad. Muy bien. Yo quería comprar los tarritos en Madrid porque son los que ha probado, y ya que no es un gran fan de esta comida, prefería comprárselos aquí por aquello de más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, pero no pudo ser, porque no hay farmacias después del control y por el control no te dejan pasar éste tipo de comida de bebés según me dijeron cuando llamé. Así que, ya íbamos oficialmente a la aventura.

Pequeño G ya estaba por el aeropuerto que no podía más, todavía no se había dormido su siesta, así que me senté y le di la teta para que se durmiera (mi plan era que se durmiera en el avión, pero como salió con una hora de retraso, al pobre le entró sueño antes) así que mientras todos esperaban la cola para entrar, yo sentada con mi niño dormido…qué sensación!!

El viaje fue muy bien, despierto, porque nada más despegar abrió el ojo, pero tranquilo y jugando. Llegamos a nuestro destino, Amiga del Alma 3 nos está esperando, había llegado desde donde ella vive antes que nosotros. El reencuentro fue genial.

Montamos en un mini bus que contratamos para que nos llevara al apartamento, ya era tarde, y había que descargar, bañar a Pequeño G y darle sus cereales de cena antes de dormir, por lo que esa noche nada más pudimos hacer, simplemente conocer la que sería nuestra casita por tres días, y descansar para el sábado.

Come sei bella...Roma Imagen: Fuente
Come sei bella…Roma
Imagen: Fuente

Amanece en Roma, el sol entra por la ventana que tenía a mi derecha, me despierto con olor a café, qué típico, no? Pues sí, pero así es. Como ya os conté aquí, nuestros amigos habían reservado para esa mañana una visita a los Museos Vaticanos. Nosotros estuvimos hacía dos años y se tarda una media de tres horas en recorrerlos, por lo que decidimos que no era el mejor plan para Pequeño G, así que aprovechamos esa mañana que estábamos solos para ir los tres a recorrer el barrio. Es algo que siempre nos gusta hacer cuando vamos a algún sitio. No hay nada como conocer el barrio en el que uno se encuentra, qué tipo de gente hay, qué tipo de tiendas tienes, qué tienes cerca y qué no. Teníamos una farmacia justo enfrente de casa, así que compramos los tarritos de comida, marca Plasmon. En mi vida los había oído, son fabricados en Italia. No sabía cómo nos iba salir la jugada, pero no nos quedaba otra.

Después, subimos al apartamento otra vez a que Pequeño G tomara sus cereales, y una vez que hubo terminado, de nuevo en la calle, nos dirigimos al Coliseo. Lo teníamos en frente, así que fue cuestión de subir la Vía Serpenti durante 5 minutos mientras el inmenso monumento se iba haciendo cada vez más y más grande.

Caminando por nuestro barrio
Caminando por nuestro barrio

La Vía Serpenti es una calle encantadora, comercios de barrio, altares a la Madonna con sus flores y sus velas en plena calle, piazzas con sus típicos balcones con las contrapersianas entreabiertas, con sus vidas y sus historias detrás, trattorias,…así hasta que llegas al Coliseo. Enorme. Majestuoso. Te hace sentir pequeña y vulnerable ante el peso de la historia.

Imagen: Fuente
Imagen: Fuente

Sacamos a Pequeño G de su portabebés y nos pusimos a pasear de la mano con él. Encantado iba viendo palomas, bicis, vespas, gente y más gente, niños…estuvimos dando una vuelta, viendo la cantidad de gente de todo el mundo que se concentraba allí, persiguiendo palomas y haciendo fotos, hasta que nuestros amigos nos llamaron, ya habían salido de los Museos Vaticanos, así que nos juntamos para comer. Dónde? Cerca de la entrada de Villa Borghese. En un pequeño restaurante de una callecita estrecha, por donde los coches pasaban a duras penas.

Pequeño G estaba en su momento de siesta, así que comimos todos sentados, algo poco habitual cuando tienes un bebé de 13 meses contigo mientras comes. Después de comer bien rico, nos pedimos unos cafés, y es que el café italiano tiene algo de especial.

Así nos sirvieron el capuccino de uno de nuestros desayunos...por algo Roma es nuestra ciudad...
Así nos sirvieron el capuccino de uno de nuestros desayunos…por algo Roma es nuestra ciudad…

Pequeño G despertó de su siesta así que comió, poco…pero para mi sorpresa, algo comió. No tenía muchas esperanzas puestas en su comida, y me sorprendió para bien. No lo terminó, pero no lo dejó entero tampoco. Después la teta, y en marcha. Bajamos toda la Vía del Corso, una calle atestada de gente, tiendas de ropa, tiendas de decoración, tiendas de souvenirs y restaurantes y trattorias. Fue un paseo muy agradable, había muchos artistas callejeros que nos amenizaron la caminata. De vez en cuando se oía música, de algún músico que tocaba en la calle, es de lo que más me puede gustar, andar por la calle y escuchar música en directo, una maravilla.

Tardamos bastante en atravesar la Vía del Corso, porque cogimos un desvío para visitar la Fontana de Trevi, que justo estaba ya sin obras, ahora, más gente no podía haber, nosotros nos quedamos arriba porque no quisimos bajar con Pequeño G las escaleras, un poco agobiante con tanta gente y tanta cámara pero nuestros amigos sí, para tirar la moneda, nosotros mientras nos hicimos amigos de un hombre que vendía un volador de silicona en azul que cuando lo tiras arriba brilla y va cayendo, Pequeño G no lo quitaba ojo y claro, el señor se vino a hablar con nosotros…volvimos a retomar la Vía del Corso y cuando llegamos al final, nos paramos a reponer fuerzas en una terraza frente al Altare della Patria, también conocido como monumento de Vittorio Emanuele, ese imponente monumento en mármol blanco que no acabó de convencer nunca a los romanos pues su construcción supuso la destrucción de un área de la colina Capitolina, una de las siete colinas sobre las que se asienta la ciudad de Roma.

Imagen: Fuente
Imagen: Fuente

Tras tomar algo frente a él, nos dispusimos a cruzar el río Tíber para adentrarnos en el barrio del Trastevere. Sábado por la noche y Trastevere…una mezcla explosiva. Lleno de gente con ganas de fiesta, los restaurantes hasta arriba, pero aún así, siempre es agradable pasear por allí. Dimos una vuelta, recorrimos sus puestos ambulantes, con abalorios su mayoría y nos dispusimos a buscar un sitio para cenar.

Después de cenar, nos fuimos para casa, tocaba baño, cena de Pequeño G y a dormir, a prepararse para un segundo día en la ciudad eterna.

Mi pequeño cayó rendido después de nuestro primer día en Roma
Mi pequeño cayó rendido después de nuestro primer día en Roma

Planeando nuestro viaje (Parte II)

Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!! Viernessss!!!!!!!!!!!!!! No me lo creo!! Nos vamosss!!!

En cuanto llegue la hora de comer, saldré pitando del trabajo y a casa a cambiarme de ropa (ya dejamos todo preparado anoche), teta para Pequeño G, que ya habrá comido su puré y nos vamos!! Pero antes, tal y como dije ayer, hoy vengo a contaros la segunda parte de las cosas que me rondan por la cabeza cuando hemos estado preparando nuestro viaje. Si no has leído la primera parte, puedes hacerlo aquí.

El tema que viene ahora es lo que más me preocupa, la comida.

Pequeño G no es fan de la comida infantil preparada, y cuando digo que no es fan significa que no admite ni una cucharada. En casa siempre ha tenido su puré casero y cuando alguna vez le he dado uno de estos botecitos para probar me ha mandado bien lejos.

Así es que llegó el verano y nos fuimos 10 días a recorrer Inglaterra, empezamos en Londres, porque tenemos allí familia, y después hicimos un mini tour. Ante la poca suerte que tuve ofreciéndole un tarrito de comida, decidimos facturar maletón (algo que odio, siempre he viajado con lo puesto prácticamente) y en el maletón metí pasapurés, olla (sí, ole ole y ole, podéis reíros tranquilas) y dos termos de sólidos que tengo para poder salir a visitar cositas con el puré hecho y calentito sin necesidad de volver al apartamento a comer.

Los días que estuvimos en Londres fue muy sencillo porque nuestra familia vive en una casa como la de todo el mundo, con cocina, en un barrio, con sus súper al lado, y no tuvimos ningún problema.

Cuando hemos ido a visitar a la familia de Papá G, la cosa también ha sido sencilla porque ellos también viven en una casa normal donde se puede cocinar.

Ahora bien, una vez que nos alejamos de Londres este verano y empezó nuestra pequeña ruta, pese a que nos alojábamos en apartamentos con cocina, no fue nada fácil, las cocinas eran minúsculas, con una sola placa, de un tamaño inferior a mi olla, donde no podíamos hacerlo todo lo bien que nos hubiera gustado, ni todo lo rápido, con muy poco espacio, y al estar siempre situados en el centro de los lugares que visitamos, los súper nos pillaban algo más lejos que en Londres. Conclusión: pérdida de toda la mañana para hacer un puré. Como fuimos bastantes días, no me preocupó mucho el hecho de invertir media mañana en hacer puré, el problema con el que me encuentro ahora es que vamos tres días, y que ya no es verano, con lo que a las 7 de la tarde ya es de noche, así es que si empleas media mañana en hacer un puré para salir tarde y te anochece enseguida, pues planazo planazo lo que se dice no es.

¿Y por qué no haces el puré por la noche?, diréis algunas, pues porque hoy llego sin ingredientes para hacer ningún puré y por la noche prácticamente, por lo que nada estará abierto para comprarlos. Así es que el dilema de la comida del sábado ahí está.

Esta vez vamos a hacernos los chulos e intentar los botecitos de nuevo, a ver si del verano a aquí ha cambiado el paladar…pero no aseguro éxito alguno, de hecho, hemos tomado la valiente decisión de no llevar con nosotros esta vez la caharrería. Trataremos de subsistir con la comida en tarros y si no hay tu tía, entonces apañaremos un puré con el instrumental con el que me encuentre en el apartamento…si me decís que esto no es ir a la aventura…

No soy nada fan en absoluto de la comida preparada, ni para niños ni para adultos, y en casa no la consumimos nunca (vale, a veces nosotros sí, pero Pequeño G jamás), sin embargo, por muy poco que me guste, me consta que por tres días que Pequeño G comiera un tarrito no le iba a pasar nada de nada.

En fín! Que me interesaría mucho saber qué habéis hecho vosotras cuando os habéis ido fuera con bebés en edad de no tomar teta/biberón exclusivamente pero tampoco comida de adultos. ¿Alguna idea? ¿Any help?

Bueno chicas, muchas gracias de antemano por cualquier ayuda aportada.

Nos leemos de nuevo el martes, que os contaré cómo ha ido todo, y como me dijo La Hobbita ayer, cómo ha sido la realidad después de todas estas cosas que hemos planeado!! Será muy diferente? Seguro que sí!!

Besos gordos! Buen puente a las madrileñas y buen finde al resto!!!

Mamá G.

Preparando nuestro viaje (Parte I)

Buenos días amigas!

Ya es jueves!! Yupiii!!

Bueno, como sabéis, mañana salimos de viaje la Familia G al completo con Amiga del Alma 2 y Pareja, y Amiga del Alma 3 a pasar fuera el puente (en Madrid el lunes es festivo).

¿Cómo estamos? Con muuuuchas ganas.

La verdad es que en este momento de búsqueda de nuevas opciones, de hacer cálculos, de tratar de buscar un mejor equilibrio familiar, me viene fenomenal este pequeño break, vamos, lo necesito como agua de mayo.

El destino me apasiona, ya hemos ido, yo dos veces (la primera vez hace muuuchos años de jovenzuelas con Amiga del Alma 2) y Papá G una, pero nos da igual porque es una ciudad a la que volvería una y mil veces.

Cuando nos casamos Papá G y yo, hicimos un viaje de novios algo peculiar, cuando todo el mundo se estaba yendo a los combinados típicos, nosotros escogimos las ciudades que más nos gustaban e hicimos una ruta en coche por todas ellas (nos encantan los road trip), y ésta fue la primera de esa ruta. La primera parada, la primera ciudad que nos conoció como casados. Por eso es tan especial para nosotros y por eso me trae tan buenos recuerdos.

Por lo tanto este viaje lo cojo con muchas ganas, por desconectar un poco, por la ciudad en sí, porque nos juntamos Amiga del Alma 2, Amiga del Alma 3 y yo de nuevo (hacía mucho tiempo que no nos juntábamos para hacer un viaje), y por lo más importante, por vivir más aventuras con mi Pequeño G al margen de la rutina del día a día, porque me muero de ganas de ver su cara de emoción cuando ve el avión, porque me encanta enseñarle mundo (aunque él no se acuerde de estos viajes en un futuro) y porque me encanta vivir cada minuto del día con mi Pequeño G al lado.

Esta semana, ya sabéis que el trabajo no me ha dado mucha tregua, por lo tanto, como suele pasar casi siempre, no me ha dado tiempo a mirar todo lo que me gustaría y a preparar todo lo que hubiera querido, pero entre Amiga del Alma 2, los chicos y yo (Amiga del Alma 3 vive en otro país y tiene un horario de trabajo un poco contrario al del resto, así que no estaba disponible en los mails que han rulado sobre el tema) hemos tratado de planear un poco lo que ver, porque nos vamos tres días y la ciudad es inmensa, así que mejor priorizar y organizar un poco por adelantado y más viajando con un bebé. Por eso hoy vengo a contaros cómo hemos organizado este viaje llevando con nosotros a un bebé de 13 meses (la primera parte).

  1. Cuando os conté que nos íbamos de viaje, os pedí consejo aquí sobre si escoger un apartamento para todos o dos. Pues, al final hemos decidido, tal y como todas me aconsejásteis, coger uno para nosotros tres y otro para ellos tres. Lo bueno es que es un complejo con varios mini apartamentos y así podemos estar juntos pero no revueltos.
  2. Una vez que tuvimos los apartamentos reservados nos relajamos bastante y como siempre sucede no ha sido hasta esta semana cuando nos hemos puesto a planear qué ver. Pese a que tres de nosotros ya hemos estado en esta ciudad, Papá G y yo además recientemente (hace dos años), los demás no, por lo que quieren recorrer todos los museos más importantes de la ciudad. A mí me parece fenomenal, de hecho, cuando Papá G y yo estuvimos de luna de miel nos pateamos todos uno a uno, con nuestros audioguías en una mano y nuestra guía en la otra, para no perder detalle, es una ciudad que huele a arte, por donde pisas, cada paso es historia, y a mí no hay nada que me pueda gustar más que el arte y la historia (he aquí mi profesión frustrada). Por tanto llegó el dilema, es conveniente en uno de los museos reservar la entrada con antelación por internet para evitar colas, si no, son tremendas, y Amiga del Alma 2 me preguntó cuántas reservaba, pues bien esta vez hemos decidido renunciar a hacer este tipo de visitas, porque recorrer cuatro horas cada una de las salas de un museo (no es un museo cualquiera, es una obra maestra en sí), no es el mejor plan para Pequeño G. Como todo niño de 13 meses está en edad de explorar, de no querer ir en el carro más de lo estrictamente necesario, de tocar todo, de llevarse todo a la boca, de experimentar, y claro, plantarle al pobre 4 horas de carro por delante sin rechistar…ole las narices de los padres que hagan eso. Así es que, hemos tenido que generar un plan alternativo al tiempo que nuestros amigos estén allí. Y la verdad es que este plan alternativo pinta requetebien! Mucho más adaptado a un niño y además a Papá G y a mí nos permite ver cosas nuevas que no vimos en su momento.
  3. Solucionado este tema (la mañana del sábado estaremos divididos en dos grupos), se planteó el tema de las visitas guiadas a pie que contratas desde aquí. En otras ocasiones, viajando con mis padres y mi hermano, hemos utilizado estas visitas y la verdad es que están bastante bien, no suelen ser caras y te dan un paseo agradable por la ciudad enseñándote lo más importante y contándote sobre ello lo más reseñable. Sirven para conocer datos curiosos, la historia de lo que ves, y sobre todo para hacerte una idea de qué te ofrece la ciudad, para tú escoger en qué quieres profundizar y qué te interesaría visitar detenidamente. En esta ocasión, hemos mirado varias opciones de recorridos guiados y tan sólo una nos interesaba, sin embargo, la hora de quedada para comenzar el tour eran las 9.30 de la mañana. Conociendo a Pequeño G como lo conozco os digo que a esa hora ningún día está despierto. Imposible para nosotros estar a las 9.30 duchados y con Pequeño G desayunado, en ningún lado, por lo que también lo hemos descartado. Así es que finalmente no hemos contratado este servicio para nadie (parece que no somos los únicos a los que no les encanta madrugar jaja) por lo que estamos haciendo un listado de todo lo que nos interesa ver y lo haremos a nuestro aire.

Pues bien, estas son más o menos las primeras previsiones para nuestro viaje. Mañana os contaré la segunda parte, la que más miedo me da, las comidas…

¿Qué os parecen? ¿Habéis ido a algún museo con un bebé? ¿Cómo se ha portado?

Un beso grande y ánimo con el útimo empujón de la semana!

Mamá G.

Los productos que usa la Familia G

Hola amigas!!

Hoy vengo a contaros un post que quería acabar desde hacía mucho. Los productos que usamos en casa para el cuidado de nuestra piel.

De nuevo, esto no es un post patrocinado, ninguna marca me paga por decir nada, y todo lo que cuento a continuación es nuestra opinión personal.

Desde hace un tiempo me convencí de la importancia de mirar las etiquetas de las cremitas y los potingues que nos aplicamos. Y todo esto llegó a raíz de una erupción que tuve en las piernas durante mi embarazo: granitos, picor, rojez… Entonces fui al médico, y cuando digo médico, es a mi médico de cabecera  de toda la vida, y me recomendó caléndula.

Imagen: Fuente
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Parece raro que un doctor tradicional, de toda la vida, el mismo que te ha recetado antibióticos cada vez que ibas con algún problema, coja y de repente te recete caléndula.

        ¿Qué beneficios tiene la caléndula?

La caléndula es una planta originaria de la región mediterránea, Egipto y Europa meridional y ha sido utilizada históricamente por sus propiedades medicinales.

Y no es para menos porque posee infinidad de propiedades: antiinflamatorias, antisépticas, antibacterianas, fungicidas, cicatrizantes, antiulcerosas, emolientes, coléricas, entre otras y además posee antioxidantes muy valiosos.

También mejora los forúnculos, las dermatitis, las grietas, la sequedad en la piel y las llagas.

En definitiva, no es el objeto de este post hablar sobre los innumerables beneficios de la caléndula, pero con esto quiero decir que fue en este momento de mi vida cuando empecé a tener conocimiento de que muchas veces podemos escoger.

Escoger entre lo tradicional, las medicaciones típicas, y una medicina alternativa, con componentes naturales en lugar de químicos.

No es que sea yo una fanática de la medicina natural, porque afortunadamente, no necesitamos muchos medicamentos, y por supuesto que me fío y siempre me fiaré de la medicina tradicional, de sus usos, siempre y cuando estén prescritos por un médico. No trato de comparar, simplemente me di cuenta de que el mercado ofertaba una serie de productos, llamados de biocosmética, cuyos principios activos son flores, raíces, hojas…que hasta entonces yo no había usado nunca.

La historia fue que fui a la parafarmacia a comprar caléndula y me dieron un bote naranja marca Weleda. Crema de caléndula. Pues bien, os aseguro que desapareció todo rastro de picor, de granitos, de rojez, todo, toda la erupción desapareció.

Imagen: Fuente
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Desde entonces, siempre tengo un ejemplar de crema de caléndula en casa. Vale para casi todo. Piel seca, irritada, granitos que no sabes de dónde salen, todo.

Es así como descubrí los productos Weleda, que ni me paga ni me regala nada por decir lo que digo.

Cuando nació Pequeño G, estuvo muchos meses bañándose sólo con agua, nada de geles de baño, nada de cremas, nada de colonias infantiles. Un niño pequeño no necesita aún todo eso.

A día de hoy usa muy pocos productos, y los que usa son Weleda. Totalmente naturales, y funcionan de maravilla. Son:

  • Gel de baño de caléndula. Me encanta por que no contiene jabón, protege la piel de la sequedad y tiene extractos de caléndula que calman la piel y no irritan nada de nada los ojos en caso de contacto con los mismos.

Imagen: Fuente
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  • Leche corporal de caléndula. Cuando le seco, le pongo un poquito de esta cremita, tanto en la cara como en el cuerpo. Es súper suave y huele fenomenal.

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  • Crema para el pañal de caléndula. Me gusta usarla a diario, aunque no tenga rojeces, porque protege esta zona, que es mucho más delicada que el resto ya de por sí y además está continuamente tapada por un pañal…

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Pequeño G no usa más productos. Estos tres son todo nuestro neceser.

Estoy tan encantada con esta marca que hasta yo me he pasado a la biocosmética y desde hace ya casi un año uso cremas de día,de noche y contorno de ojos de Weleda. Son la gama de rosa mosqueta. Me van fenomenal y además, pese a que los botecitos no son muy grandes, duran mucho, porque con un poquito del tamaño de un guisante grande te da para toda la cara.

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Recientemente me he pasado también a la crema hidratante de después de la ducha, la mía es la de espino amarillo, que también tiene extractos de malva y de karité, un chute de vitaminas y de hidratación para la piel.

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Estos son los productos que usamos en casa, tanto Pequeño G como yo. Y lo único que puedo decir es que estamos encantados, que son totalmente naturales y funcionan de maravilla!!

¿Conocíais Weleda? ¿Qué usáis vosotras?

Feliz miércoles!

Besos.

Mamá G.

Opinión de mi Nonabox de octubre

Muy buenas amigas!

Espero que hayáis pasado un finde estupendo! El nuestro ha estado muy bien, preparando cositas para nuestro inminente viaje, ya os conté aquí que este viernes salimos de puente con nuestros amigos.

Hoy vengo a contaros mi opinión de la Nonabox de octubre que recibí el viernes. Pero antes de nada, decir que esto no es un post patrocinado, que Nonabox no me da las cajas gratis, y que lo que vais a leer es mi opinión, libre y sincera.

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Los productos que contenía fueron los siguientes:

  1. Sábana bajera Aden + Anais. Es una sábana bajera preciosísima, de fibra de bambú. Súper suave. Ya sabéis que esta marca me encanta y que todos sus productos son de una calidad estupenda. Yo compré un juego de cuatro muselinas estando embarazada de Pequeño G y aún las tengo prácticamente nuevas, después de haberlas usado mucho. La Nonabox de septiembre me trajo un babero de esta marca y es estupendo, cubre los hombros también y el diseño es espectacular, y este mes se han lucido mandándome una sábana bajera, preciosa y súper suave. Su precio es 40 euros.
  2. Un juego de dos cucharas con envoltura de MAM. Se trata de dos cucharas de tamaño distinto para según cada cosa, de silicona, BPA Free, y con su tapaderita para poder llevártelas. En casa, Pequeño G usa cucharas normales, como nosotros, las de acero inoxidable de toda la vida, pero estas nos vienen bien para viajes. Su precio es 8,35 euros.
  3. Hidratante facial bronceadora de Comodynes. Se trata de una cremita hidratante para la cara que, por lo visto, proporciona un bronceado natural de manera progresiva. Había oído hablar de esta marca anteriormente pero nunca había usado ningún producto suyo. Me parece que este tampoco lo voy a usar mucho, porque eso de que me aumente el bronceado de la cara no me convence mucho. Además, en casa tratamos de usar los menores químicos posibles en los productos que nos aplicamos, tanto Pequeño G como yo (Papá G usa bastantes menos productos que nosotros jaja), así es que siempre intentamos recurrir a marcas de biocosmética. Su precio son 16 euros.
  4. Pez decorativo de madera, de Mituqui. Se trata de un pececito de madera para decorar. No conocía esta marca, así que me he pasado por su web y la verdad es que tienen cosas bastante monas, así que no descarto apuntar algo para navidades de aquí. Sin embargo, el pececito, aunque en sí es rico, no lo veo mucho por ningún sitio de mi casa, en teoría es para que lo combines con otros pececitos (tienen de diferentes formas). Su precio son 5,95 euros.
  5. Cuento Mamá Pata cuenta a sus patitos, de la editorial Combel. Esto sí que nos ha encantado. Se trata de un libro que trae varios cuentos, en los que varios animales nos enseñan los opuestos, los números, los colores…Pequeño G aún no habla, y mucho menos lee, pero le encantan los cuentos, se puede pasar un rato largo leyendo sus cuentos, el se sienta, los abre, va pasando páginas, y te los va contando (en su idioma, claro), además, desde hace una semana estamos leyendo antes de ir a dormir, costumbre que me encanta, y que le deja relajadísimo, listo para su sesión de teta y caer redondo. El cuento en sí tiene unas ilustraciones bastante bonitas, es de hoja durita, con lo que Pequeño G puede manejarlo perfectamente sin arrugarlo, y tiene animales, que nos encantan, además de mucho colorido. Un éxito total en nuestra casa! El cuento vale 12,90 euros.
  6. Calcetines blancos, de Punto Blanco. He escuchado esta marca un montón, y no sé si yo habré usado algo suyo, pero Pequeño G no. Así que cuando los probemos os diré. De momento nos vienen genial, porque calcetines siempre vienen bien. Su precio es 4,50 euros.
  7. Lámina círculo, de Mamushka Palma. Tampoco conocía esta marca (llamadme ignorante) pero también, tras haberle echado un ojo, me ha parecido una tienda muy chula. A mí me ha entrado una lamina con un mensaje que dice: «el amor de mamá es como un círculo, no tiene principio ni fin». Tienen cosas originales para un regalo por ejemplo. Su precio es 6 euros.
  8. Una barrita de chocolate con leche Valor con almendras. No he sido capaz de encontrar su precio individual, pero estaba bien rica!!

Bueno, igual que la Nonabox de septiembre no acertó del todo con nosotros, esta ha acertado bastante. Los productos que trae son de buena calidad y casi todos podemos usarlos, además, el precio total es muy superior a lo que pago al mes. Así es que, como esta me ha gustado bastante, seguiré suscrita.

Mucho ánimo con el lunes a todas, por aquí seguimos hasta arriba de trabajo, pero tratando de aprovechar el tiempo todo lo posible, y con ganas de que llegue el viernes!

Por último, quería daros las gracias a todas. Cuando publiqué mi entrada el jueves, mostrando mi desánimo hacia la situación laboral de este país y a las horas de trabajo que echo, en concreto, no faltasteis ninguna para animarme! Sois unos soles!!

Muchos besos.

Mamá G.