Nuestro viaje (Parte II)

De nuevo amanece soleado en Roma, es domingo, y nuestros amigos finalmente reservaron la visita guiada por el Coliseo, el monte Palatino y el Foro Romano. Nosotros ya lo hicimos en nuestro viaje de novios hace dos años, así que decidimos no unirnos a dicho plan. Estar a las 9.30 de la mañana desayunados y en la entrada del Coliseo hubiera sido misión imposible, así que, de nuevo, hicimos un plan a nuestra medida.

Nada más salir de casa, lo primero fue desayunar, muy importante cuando vas a dedicarte a andar y andar, así que escogimos el mismo lugar que el día anterior, una terracita al lado de una placita pequeña incardinada en la propia Vía Serpenti, cerca de casa.

Una vez que cogimos fuerzas, nos dispusimos a andar camino a la Piazza del Campidoglio, situada en lo alto de la Colina Capitolina. El ascenso fue muy bonito, rodeando desde lo alto el Foro Romano, pudiendo pararnos a fotografiar sus ruinas, pasando por detrás del Monumento a Vittorio Emanuele, y sube que te sube conseguimos llegar a nuestro destino.

La Familia G en su ascenso a la Piazza del Campidoglio, con el Foro Romano a nuestras espaldas
La Familia G en su ascenso a la Piazza del Campidoglio, con el Foro Romano a nuestras espaldas

La Piazza del Campidoglio, coronando la Colina Capitolina, una de las siete colinas sobre las que se asienta Roma, fue diseñada en el siglo dieciséis por el gran Miguel Ángel Buonarroti, así que el resultado ha sido una de las piazzas más bellas de Roma, orientada hacia San Pedro, en tiempos de Miguel Ángel, el nuevo centro de la ciudad. En el centro de la piazza encontramos la estatua ecuestre en bronce de Marco Aurelio, con la que Pequeño G alucinó bastante. Con lo que le gustan los caballos (donde veraneamos nos pasamos las tardes dándoles de comer), creo que el ver un caballo tan gigante y tan quieto le llamó mucho la atención.

Imagen: Fuente
Imagen: Fuente

En la Piazza nos encontramos con tres palacios (imagínate cómo es la placita en cuestión…), el primero es el Palazzo Senatorio, hoy la sede del Ayuntamiento de Roma (espectacular, y las vistas son magníficas), y los otros dos son la sede de los Museos Capitolinos, abiertos en el año 1735 (uno de los museos públicos más antiguos del mundo), unidos por una galería subterránea, la Galleria Lapidaria.

Los motivos por los que entrar en los Museos Capitolinos fueron tres: (i) nunca antes lo habíamos hecho, (ii) había una colección temporal de Rafael (mi pintor favorito), y (iii) no son excesivamente grandes ni densos, por lo que pensamos que Pequeño G lo aguantaría bien.

El resultado fue totalmente un acierto. El museo consta de tres plantas, la baja más dos más y tiene ascensores, por lo que el llevar un carrito no era ningún problema.

Mi niño en su primer museo... <3
Mi niño en su primer museo… ❤

De lo más reseñable que tiene este museo: la Loba Capitolina, el Gálata Moribundo, alguna obra de Caravaggio, la Venus Capitolina o las ruinas del Templo de Júpiter, además de las obras de Rafael que había expuestas en la exposición temporal, maravillosa, con muchos bocetos y dibujos de sus obras más célebres que nunca antes había tenido la oportunidad de ver.

Estuvimos como una hora aproximadamente. Pequeño G fue andando todo el museo, salvo alguna parte que la hizo en brazos, y se portó estupendamente. Al final de nuestra visita, accedimos a la terraza panorámica, situada en la tercera planta, desde donde teníamos unas vistas estupendas de la ciudad eterna.

Para finalizar, nos pasamos por la tienda (siempre pico en las tiendas de los museos…) y nos llevamos un par de cosas que ya os enseñaré (tengo pensado un post con las adquisiciones para Pequeño G que hemos hecho en Roma).

Una vez que salimos de los Museos Capitolinos, era la hora de comer, así que decidimos volver a nuestro pequeño apartamento para que Pequeño G descansara un poco, jugara tranquilamente en casa, y comiera allí, algo más tranquilo que en un restaurante.

Después de comer, se quedó frito en el pecho, así que, lo metimos al carro y salimos en busca de nuestros amigos, que ya habían acabado su visita para comer juntos y continuar con la marcha.

Después del parón de comer, y de haber repuesto fuerzas, Pequeño G seguía durmiendo en su sillita, decidimos ir a ver un espectacular ejemplo del trampantojo italiano, la Cúpula de San Pedro vista desde la cerradura de la Orden de Malta.

Así que fuimos andando desde el restaurante hasta la parada de taxis que hay frente al Monumento de Vittorio Emanuele porque la Piazza dei Cavalieri di Malta queda algo retiradita del mundo.

Al llegar, no dudamos cuál era la cerradura en cuestión, porque había cola, así que nos pusimos a esperar pacientemente hasta que llegó nuestro turno. De verdad, es asombroso, cómo han podido hacerlo así. Justo mirando por la cerradura, ves perfectamente encajada la cúpula de San Pedro. No os pongo la foto hecha por mí porque estaba algo más oscuro ya (en Roma nos ha anochecido a las 5 de la tarde…telita) y se ve peor.

Imagen: Fuente
Imagen: Fuente

Después de que todos la hubiésemos visto, nos dimos una vuelta por la zona, estaba algo oscuro ya, pero pudimos pasear por un parque muy pequeño pero con unas vistas impresionantes, todo San Pedro iluminado.

Pequeño G ya llevaba despierto un rato paseando por ahí con nosotros, así que decidimos volver al centro para pasear por la Piazza Navona.

Tras tardar en encontrar dos taxis (ya os digo que la cerradura en cuestión está bastante retirada del centro), llegamos a la Piazza Navona. Tal y como la recordaba, espectacular.

En el centro, la maravillosa fuente barroca de los Cuatro Ríos de Bernini, construida entre 1648 y 1651. Recibe este nombre porque consta de cuatro figuras de mármol travertino que representan a los cuatro ríos más importantes de la época: el Nilo, el Danubio, el Ganges y el Río de la Plata. En el centro se erige un obelisco egipcio de granito de más de 16 metros de altura.

Un dato curioso es que frente a la fuente, en la misma piazza, se encuentra la Iglesia Santa Agnese in Agone, construida por Borromini. Por lo visto Bernini (el autor de la fuente) y Borromini (el autor de la iglesia) se llevaban fatal existiendo entre ellos una gran rivalidad y por ello, ninguna de las figuras que representan los cuatro ríos de la fuente de Bernini mira hacia la iglesia de Borromini, además el Nilo tiene los ojos cubiertos para no contemplar la iglesia, mientras que el Río de la Plata parece protegerse de su derrumbamiento.

La fuente vista desde la iglesia.  Imagen: Fuente
La fuente vista desde la iglesia.
Imagen: Fuente

Una vez que dimos una vuelta por la piazza, vimos los artistas callejeros retratando gente, los vendedores de abalorios, la gente sentada en la fuente, la gente paseando…decidimos que era momento de merendar algo, Pequeño G tenía que tomarse su fruta, así que aprovechamos para ir a una callecita perpendicular a una que había por detrás de la Piazza Navona para tomar algo (no nos pareció muy conveniente tomar algo en la misma plaza, turisteo total). Allí nos tomamos unos cafés calentitos y Pequeño G aprovechó para descansar, merendar y gatear a su aire un poco.

Cuando descansamos un poco, continuamos con la marcha. Esta vez, decidimos pasear hasta el Palazzo del Quirinale. Está en lo alto de la colina Quirinale, una de las siete colinas de Roma, y es una de las tres residencias del Presidente de la República. El palacio en sí no deja de ser un edificio institucional, pero el paseo hasta allí se hizo muy agradable.

Imagen: Fuente
Imagen: Fuente

Ya se acercaba la hora de cenar, y como la tarde había dado para mucho, la Familia G se despidió de sus amigos para ir a casa. Era hora de bañarnos, jugar, cenar y estar tranquilos en casita después del tute que nos habíamos dado. A prepararnos para el último día en Roma.

15 comentarios en “Nuestro viaje (Parte II)

  1. Gracias por compartir tu viaje. Me has transportado a sus calles y casi he paseado con vosotros mentalmente mientras te leía jjjj.
    Os habéis pegado unas buenas caminatas! Qué bueno que Pequeño G haya disfrutado tanto como vosotros. Al final veo que fuísteis de museos. Los museos capitolinos están bien para peques. No tienen un recorrido muy denso.
    Por cierto, estoy deseando que nos enseñes lo que compraste. Nosotros somos muy fan de las tiendas de los museos 😉

    Ay… me quedo soñando con un paseo por los jardines que hay cerca del Quirinale, con un tartufo en la piazza Navona, con el Moisés… ainsss… todo es taaan bonito

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  2. Los peques sorprenden! En la foto que has puesto del museo se ve impresionante, pequeño G mirando la pared y la estatua…. ^_^. La verdad es que tiene que ser increíble para un niño tan chiquitín ir por primera vez a un museo.

    Un abrazo 🙂

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    1. Guapa!! Hasta arriba no…lo siguiente!! Al final he tomado la decisión que tanto necesitaba con respecto al trabajo! Ya te contaré! Estoy feliz pero tengo mil temas que cerrar antes! Me acuerdo muucho de vosotras no creas!! En cuanto todo esto pase y me asiente de nuevo cuento todas mis novedades vitales! Mil besos y gracias por preguntar!! Oye! El cumple de Pichí era ahora en noviembre no?? 😘

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      1. Que bien me alegro un montón de tu decisión porque suena fenomenal!! Cierra lo que tengas q cerrar y tendrás q contarnos detenidamente!! Aysss siii el cumple el fue el lunes!!! Ya hemos cumplido un añito de amor 🙂 gracias por acordarte entre tanto lío vital q tienes guapa!! Jejeje un besote!

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