Nuestro viaje (Parte III)

Buenos días!

Acabar con el trabajo está siendo complicado. Mucho que cerrar y dejar bien para el siguiente que ocupe mi puesto…pero a partir de la semana que viene tendré tiempo y volveré a ser yooo!

Hoy quiero contaros la última parte de nuestro viaje. El último día, el lunes. Las aventuras correspondientes al sábado y al domingo las tenéis aquí y aquí.

Nos despertamos relativamente pronto, era el día que había que hacer las maletas y dejarlas en la recepción de los apartamentos antes de las 11.00. Así que nos despertamos con el tiempo suficiente para dar a Pequeño G su desayuno y organizar todo. Nuestros amigos reservaron para subir a la cúpula de San Pedro, algo que nosotros no hicimos porque lo vimos algo tedioso con un niño, así que de nuevo hicimos nuestro plan alternativo.

A las 11, y después de despedirnos de la casera que fue todo un encanto y que se tiraba ratos y ratos hablando con Pequeño G y jugando con él mientras nosotros cerrábamos las maletas o acabábamos de prepararnos (pese a que sólo hablaba italiano y nosotros no), nos fuimos a desayunar, a nuestra cafetería de siempre.

Después de desayunar nos dirigimos al Campo de’ Fiori, una plaza romana llena de encanto, al sur de la Piazza Navona. Hasta el siglo XV, en el lugar donde hoy está la plaza, había un campo florido, del cual viene su actual nombre. Hoy en día es un lugar de mercado, de lunes a sábado decenas de pequeños mercaderes ponen sus puestos vendiendo productos artesanos y productos típicos, pasta (evidentemente) de todos los tipos, colores y formas, aceites de oliva, especias para cocinar…un lugar muy agradable por el que pasear y curiosear si te gusta la cocina italiana y los mercaditos.

1280px-Campo_dei_Fiori
Campo de’ Fiori – Imagen: Fuente

 

 

Una vez que paseamos y callejeamos un rato entre los distintos puestos, nos dirigimos hacia una de las calles que dan a la plaza, allí, por sorpresa encontramos una pequeña heladería. Sólo preparaba helados de frutas, pero eran totalmente artesanales, y como hasta entonces no habíamos tenido la oportunidad de degustar un helado italiano en condiciones, allá que fuimos. Escogimos un cucurucho para compartir, con dos sabores: trionfo di frutta (es una receta típica italiana donde se mezcla el melón, la sandía, el kiwi, la fresa, la piña y en ciertas recetas encuentras también coco) y limón. Estaba espectacularmente bueno. De verdad, yo no soy de helados precisamente, pero aquel me supo a gloria.

Nuestro plan era dirigirnos al Panteón de Agripa, en la Piazza della Rotonda, entre la Fontana de Trevi y la Piazza Navona, con lo cual teníamos un caminito andando, pero el tiempo estaba estupendo y además teníamos un helado para endulzarnos el camino.

Y como siempre ocurre, lo mejor pasa cuando no lo planeas. Por el camino nos topamos con una maravilla: La Feltrinelli. Es una librería, nos llamó la atención por su tamaño y por que en el piso superior se veía a través de los ventanales a la gente tomar algo en la cafetería (y porque casi siempre me paro en las librerías).

Entramos simplemente por curiosear y nada más entrar, el lugar ya me envió una señal en forma de libro: Raffaello Segreto. Nada me puede atraer más que un libro sobre los secretos que esconden las pinturas renacentistas y como ya os comenté, Rafael es mi pintor favorito, por lo que un libro con los entresijos de las obras de Rafael era algo que no podía deja escapar! Así que emocionada cogí una cesta y metí el libro. Después de ojear un poco lo que había, subimos de piso hasta el segundo, en el que se ubica la sección infantil. Una pasada!! Un espacio verdaderamente habilitado para niños, desde los más bebés hasta los más niños. Unas mini mesitas y unos tapices en el suelo para los más peques en el centro de un semicírculo llenito de cuentos super chulos. Así que allí nos sentamos los tres y nos pusimos a coger cuentos y más cuentos. Nos pasamos un buen rato mirando, leyendo, jugando (también había muñecos) y escogimos varios de los cuentos que más gustaron a Pequeño G para llevárnoslos a casa.

Una vez que salimos de La Feltrinelli, que si vais a Roma con niños, recomiendo encarecidamente, continuamos nuestro camino hasta el Panteón.

panteon
Visitando el Panteón, Pequeño G y yo.

 

Lo más interesante de este lugar, para mí, es la tumba de Rafael, que murió el 6 de abril de 1520 (el mismo día en que nació 37 años atrás…curioso, no?). El epitafio que podemos leer en la tumba es bellísimo: «Aquí yace Rafael, por quien la Naturaleza, la Gran Madre de todas las cosas, temió ser vencida mientras estaba en vida. Hoy que ha muerto, ella misma teme morir».

Una vez que salimos del Panteón, nos fuimos caminando hasta juntarnos con nuestros amigos para comer, y de camino, de nuevo, nos encontramos con una tienda-taller, cuyo nombre no recuerdo, lo siento, en el que se fabricaban numerosos artículos de madera. Era una tiendecita llena de encanto, y nosotros, compramos este relojito para el cuarto de Pequeño G, con su nombre grabado.

reloj

Ya no nos quedaba más que comer, saborear la última pizza romana que íbamos a tomar en compañía de nuestros amigos, y salir hacia el aeropuerto.

Así se pone fin a un viaje maravilloso, que siempre recordaremos con todo el cariño del mundo.

avion
Pequeño G despidiendo Roma.

9 comentarios en “Nuestro viaje (Parte III)

  1. ¡Me ha encantado el viaje! Y creo que la librería también sería uno de mis sitios preferidos… Leyéndote me han entrado unas ganas de perderme un buen rato allí. Nunca he estado en Roma (ni en Italia) pero la verdad es que después de leerte me apetece un montón ir. Besos y mucho ánimo en la recta final hacia tu «nueva vida» 🙂

    Le gusta a 1 persona

  2. Qué de recuerdos. Una de las veces que estuve allí, salimos de marcha (íbamos con amigos y quedamos con amigos de amigos -lo normal jj- que vivían en Roma) y estuvimos tomando unas copas por Campo de Fiori. Lo pasamos genial. Además pudimos vivir la temeraria experiencia de ir coche conducido por auténticos romanos (de miedo y de risa). Locura de tráfico.

    La librería La Feltrinelli ya la conozco. Doy fe de que es genial. Es una franquicia tipo Fnac. Siempre que viajo, suelo comprar libros (es lo que tiene coleccionar «El principito» en diferentes idiomas). También me gusta comprar libros para los sobrinos -da igual el idioma porque los de muy bebé o niños no tienen mucho intríngulis-.

    Vaya pedazo de viaje…. Ya quisiera ir de nuevo. El Pinocho es muy chulo!

    Abrazo!

    Le gusta a 1 persona

  3. Que vuelta mas chula nos has dado!! He ido recordando cada sitio ayss que recuerdos. No conocía la librería y a mi esas cosas me encantan así q me la apunto por si vuelvo algún día. Al final superasteis el viaje de sobra yeeeeah jajaja me alegro un montón!! A ver si zanjas las cositas del curro y te dejan relajarte un poco!! Un besote!!

    Le gusta a 1 persona

  4. En conclusión: un viaje precioso que se os va a quedar grabado en lo más profundo de las retinas. Y con pequeño G. a vuestro lado ^_^. Casi na! Si algún día vamos por allí, pienso llevar a la Habichuela a la Feltrinelli que a mi esos sitios también me gustan muchísimo!

    Un abrazo 🙂

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s