¿Cansada? SÍ, Soy madre!

Este es un post que tenía muchas ganas de escribir.

De manera general, la gente no comprende nada sobre ser madre y trabajar a la vez fuera de casa.

La gente no entiende que trabajar dentro de casa es un trabajo también, y mucho peor que cualquier otro, porque encima no es remunerado ni reconocido socialmente.

La gente no comprende nada, y eso es con lo que una mujer trabajadora fuera de casa y embarazada o con un bebé se encuentra. Vayamos por fases.

  • Fase embarazo

Para empezar el problema comienza aquí. Una mujer que trabaja por cuenta ajena y se queda embarazada (vuelvo a repetir que hablo de manera general, centrándome en mi propio caso) tiene que pensar cómo y cuándo comunicarlo a la empresa, a su jefe y a sus compañeros. Y dependiendo de a quién lo comuniques tienes reacciones distintas:

La empresa (por empresa me refiero al departamento de RRHH por ejemplo): ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! esperamos que puedas organizarte más o menos con el trabajo para que puedas irte un pelín antes y descansar. En mi caso han sido excepcionales y simpatiquísimos, siempre dispuestos a ayudarme, preguntándome cada poco cómo me encontraba, si me estaba organizando…lástima que el trabajo que haces en el día a día no dependa de ellos.

Tu jefe: ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! vamos, si te parece a mirar este tema que dejamos ayer pendiente…y ya. Nunca más se supo. Nunca jamás volvió a mencionar el tema. Como si el hecho de que él no lo dijera en voz alta hiciera que dejara de existir. Ritmo de trabajo normal, o incluso un pelín más elevado porque hombre…»ya que te vas a ir luego de baja, y dejas tus marrones a los compañeros, es justo que ahora te sacrifiques tú un poco más» (palabritas textuales que tengo grabadas a fuego en mi mente) olé olé y olé.

Tus compañeros: ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! «joé qué envidia! en unos mesecitos…vacaciones pagadas! ya te esperaremos a la vuelta con un taco bien grande de cositas en tu sitio jaja» (esto último entrecomillado es textual también por parte de un compañero un par de años mayor que yo).

  • Fase baja de maternidad

Esta parte es muy graciosa. Para empezar, cuando el médico te da la baja de maternidad antes de dar a luz, la gente lo primero que suelta es «qué suerte«. Qué suerte ¿por qué? dan ganas de preguntar…porque no puedo ni venir a trabajar de la barriga que tengo, porque voy a hacer pis cada media hora mientras tu no te levantas de tu sitio en toda la mañana, porque vengo a trabajar a penas sin haber descansado porque entre que me levanto al baño unas siete y ocho veces por la noche y que no encuentro la postura adecuada no pego ojo, porque me dan la baja para que baje el ritmo los días previos al parto, porque me espera un parto por delante, que en muchos casos acaba siendo una cesárea, o sea una OPERACIÓN QUIRÚRJICA, y a tí no, porque me espera un post parto en mi casa, con las hormonas dando vueltas, un bebé al que cuidar sin tener ni pajolera idea en caso de la primeriza que yo era, con una raja y unas grapitas incluídas… ¿por qué exactamente mencionabas lo de la suerte de mi baja?

Ya os digo que a mí me dijeron que me iba de «vacaciones pagadas». Definitivamente alma de cántaro…nuestro concepto de vacaciones es bien distinto.

  • Fase de la vuelta de la baja de maternidad

La gente aquí sí que saca toda la rabia que llevaban dentro por las vacaciones pagadas que te has tirado…eso de que ellos hayan estado currando como locos y tú algo más de cinco meses sin aparecer por la oficina…eso lo tienen bien guardado dentro y lo sacan todo sin dosificador alguno.

«No es que tú vienes descansada» también tuve que oírlo como justificación para un asunto en el que me metían.

DESCANSADA??????? Estás seguro que es la palabra que querías usar????  Que vengo de nuevas, sí, que vengo desconectada también, pero que vengo DESCANSADA??? Tú no tienes ni idea bonito.

Y es que 100000 veces más cansado es el trabajo de madre y «maruja de casa», como lo llaman por ahí, que el de arquitecto, economista, abogado, ingeniero de puentes y cualquier otro cualificado entre los que incluyo el mío. Y mira que es cansado pasarse tooooooodo el día desde por la mañana hasta por la noche en la oficina, pues imagínate si cuando llegas a casa tienes un bebé trasnochador, que se despierta unas tres veces por la noche en esa época a comer, y tú con él claro, que en esta casa seguimos con la teta, y entre medias, pon algunas lavadoras, tiende otras, haz la cena y coloca la casa antes de irte a dormir. Y al día siguiente vuelves a trabajar, habiendo dormido un total de 4 horas y media pero no seguidas. Olé el descanso de una madre!!!!! No me planteo el caso de tener dos o más hijos porque mi cerebro no llega ni tan siquiera a imaginar tal caos.

  • Fase «dejo el trabajo porque es imposible conciliar y me quiero dedicar a mi hijo»

Versión 1: Sacrilegio!!!!!! Cómo haces esto? Te vas a aburrir! Al final todos necesitamos trabajar! Al principio muy bien pero luego te aburres, te lo digo yo. Además luego el niño va al cole y ya qué haces tú? Ya no te necesita tanto. «Yo es que soy más «viva» y no podría» (Esta última también textual de una MUJER y MADRE de mi oficina) Yo es que debo pertenecer entonces al mundo de los no vivos o algo así…pero te digo que SÍ puedo quedarme en mi casa con mi hijo, ya estuve en mi baja y no tuve ni el mínimo sentimiento de querer volver. Estaba feliz, pese al poco descanso, al cansancio extremo, a la falta de tiempo para mí, pese a todo…ESTABA ENCANTADA! Mi hijo me engancha y aunque el fin de semana no me da tiempo ni a lavarme el pelo casi, soy la más feliz del mundo estando 24 horas con él. ¿Que a veces acabas extasiada y con ganas de irte a las islas Fiji tú sóla? SÍ, y la que lo niegue miente. Pero es un sentimiento que dura el tiempo que tarda tu hijo en volver a sonreirte.

Versión 2: Anda mira que bien! Ahora que vas a tener tiempo, podrías retomar lo de estudiar historia del arte! A ver a ver…no estamos hablando de lo mismo me parece…cuál tiempo?? Esto pasa porque la gente con hijos de los trabajos tan intensivos como el mío, no son los que se encargan de ellos, los niños se crían con las chicas internas que tienen contratadas, y entonces pasa lo que pasa, lo mismo que cuando le preguntaron a cierto presidente del gobierno que cuánto costaba un café y respondió una barbaridad. No hay que culparle, es el presidente, él no tomará cafés en bares, y si acaso lo hace, desde luego no los paga o no se fija en lo que cuestan. Pues esto es igual, si no te encargas de tu hijo, no podrás saber cuánto tiempo quita esa tarea y cuánto puedes invertir en otra. A sí que no les culpo, pobres…no lo dicen con maldad, es que no saben.

En fin…que no es tarea fácil. Todo lo contrario. Y que conste que no es mi intención desanimar a nadie que lo lea y esté trabajando, embarazada, o con planes de ello, este es mi caso personal y repito, la tónica general de lo que más me ha llamado la atención, pero por supuesto que me he encontrado con gente comprensiva y coherente.

La conclusión y la verdadera intención de este post es reivindicar el trabajo de una madre que «sólo» es madre. Ya es un trabajazo, el mayor de los trabajos, porque sí, luego todos los niños crecen y salen para adelante, pero unos mejor que otros…y muchas de las «taras» que vemos en adultos, son reflejos de carencias que sufrieron de niños. Así que a ver si no es cansado, difícil y sacrificado criar a un hijo para que sea un adulto feliz y completo!

¿Opináis como yo? ¿Cómo ha sido vuestra experiencia?

Besos!

Mamá G.

 

 

¿Bebés a la carta? ¡NO!

Buenos días de viernes! Ya sabéis lo que me encantan los viernes!! Tanto que están dentro de mi lista de La Felicidad.

Bueno hoy vengo con una noticia que leí ayer mismo: Kim Kardashian y Kaney West han elegido el sexo de su bebé. No es una noticia nueva pero yo no estaba al tanto (tampoco es que siga yo mucho al clan Kardashian) y llegué a ella a través de otra. Os la dejo aquí, por si os interesa.

Y como siempre que leo una noticia relacionada con la maternidad, que, de algún modo, me hace reflexionar sobre algo (al igual que en este y este post) os la cuento para conocer vuestras opiniones.

La revista Us Magazine decía que esta peculiar pareja fue sometida a un proceso de selección del sexo de su bebé, del que ella todavía está embarazada, a través de la fecundación in vitro.

La pareja tiene una niña ya, y claro, querían la parejita. Por lo visto, a ella sólo la implantaron embriones masculinos.

También he leído en otra publicación que el precio de este tratamiento, que imagino que lleva incluida la selección de embriones, les costó alrededor de 17 mil dólares.

Para mí una de los derechos más importante y más preciados de los que disfrutamos es la libertad, y no seré yo quien me meta en lo que cada uno quiere o no hacer con su vida.

Pero dejadme, por favor, apuntar algo. Me da miedo.

Me da miedo pensar hasta dónde podemos llegar. ¿Cuál es el tope de las ansias del ser humano por controlar todo en la vida? ¿Acaso no tiene tope? La selección embrionaria tiene un tinte moral y bioético, que tiene mucho que decir en esto. Se empieza por seleccionar el sexo de tu bebé y se acaban realizando controles de calidad genética de embriones. Miedo.

Yo siempre creo que hay algo que existe, llámalo X, llámalo casualidad, llámalo Dios, llámalo como quieras, (a mí me gusta llamarlo Madre Naturaleza), pero siempre he creído que las cosas pasan por algo, y más aún desde que he sido mamá. Sé que fue Pequeño G quien nos eligió, no nosotros a él. Nosotros quisimos tener un hijo, y de entre todos, el que estaba preparado para venir, el que quería estar con nosotros, el que quiso llegar a nuestras vidas para iluminarlas, fue Pequeño G. ¿Y por qué él y no otro embrión prosperó?

Hay quién puede responder que se trata de la rapidez del espermatozoide, ya está, el espermatozoide que traería a Pequeño G era el más rápido, y el óvulo que sólo puede ser fecundado una vez, en cuanto lo admitió, listo el bote, empezó a surgir el proceso.

Sin embargo, yo creo que si lo llaman milagro de la vida es por algo, y de verdad a mí me parece que la concepción de un bebé, el cómo el cuerpo de una mujer puede cambiar, cómo sus órganos vitales pueden moverse y seguir funcionando en otros sitios distintos para dejar hueco al bebé, cómo la mamá y el bebé pueden conectarse antes de conocerse, cómo una persona puede crearse dentro de otra, eso me parece un milagro, y me parece magia la mirada de un niño y su madre, y el amor tan grande que siente una madre hacia su hijo, que hasta darías tu vida si con ello consiguieras librarlo de problemas. Eso es algo que trasciende la física, la ciencia y la biología. Eso es algo mágico.

Y yo me pregunto, ¿por qué algo tan mágico, hay quién se empeña en alterarlo? ¿Por qué elegir el sexo del bebé?

Me preocupa el hecho de que esto se empiece a generalizar, que la gente se crea que puede manejar este tipo de cosas, no me gustaría que acabáramos eligiendo a nuestro bebés a la carta, ¿rubio o moreno? ¿más listo? ¿con menos disposición a padecer no sé qué enfermedad? No me gusta pensar que pueda llegar el día en que la selección genética de embriones esté a la mano de todos y la usemos porque constituya “lo normal” en nuestra sociedad. Creo que alterar genéticamente así a nuestros embriones se puede convertir en un arma de doble filo. Puede ser peligroso. Puede acabar en una selección perversa.

Indagando sobre el tema, leí un comentario del prestigioso genetista Jacques Testard, que venía a decir que este tipo de selección embrionaria conduce a la “exclusión indolora” de posibles niños gracias al examen de concebidos, y que al final, en cifras, es decenas de veces más numeroso que el de los fetos sometidos al diagnóstico prenatal. Por lo tanto, resumía diciendo que la selección embrionaria está evitando el nacimiento de niños con características genéticas que no justifican oficialmente el aborto (si es que un aborto se entiende justificado alguna vez).

Sobre los controles de calidad genética de embriones, Michael Kirby, miembro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO parece que piensa igual que yo y lanza esta batería de preguntas: ¿Dónde comienza y dónde acaba este proceso de eliminación de la vida humana? ¿Puede admitirse este intento de erradicación de cualquier mínimo defecto genético eliminando al mismo ser humano? Me tranquiliza saber que no soy la única a la que le da miedo. Y es que es verdad, parémonos a pensar, un segundo, por favor, la ciencia lo conseguirá, llegará el momento en que tengamos nuestro ADN en una placa petri y que podamos seleccionar: no enfermedades de ningún tipo, no problemas de conducta, no alteraciones mentales, rubio, ojos azules, alto, guapo, chico. ¿Qué va a pasar entonces? Que la raza humana acabaría extinguiéndose, porque no somos más listos que la Madre Naturaleza. Porque hay que mantener un equilibrio, entre chicos y chicas, entre gente con unas enfermedades y gente sin ellas, porque así es la vida, porque así tiene que ser para poder preservar la raza, ¿qué pasa si todos queremos niños? Pues que no habría tantas niñas como para convertirse en madres y preservar la raza, porque habría una superpoblación de niños. Y así con todo. ¿Qué pasa si ya nadie muere? Pues que no podríamos tener cabida en nuestras ciudades, la raza humana no encontraría espacio en la Tierra como para seguir viviendo, que los mayores no tendrían dinero tras jubilarse, porque no habría jóvenes suficientes para pagar pensiones (ya casi no hay…), el sistema nunca funcionaría así.

Por eso decía lo de la selección perversa. La Madre Naturaleza hace su trabajo, y lo hace bien. Todo está relativamente equilibrado y pensado para que podamos seguir viviendo, para que podamos seguir reproduciéndonos, y para que podamos seguir criando a nuestros bebés para convertirlos en adultos con principios y moralmente responsables.

¿Qué pensáis? ¿Os parece, igual que a mí, un arma de doble filo? ¿Hay que tener cuidado con la selección genética de embriones?

Que paséis un finde estupendo!! El lunes os cuento nuestro taller de estimulación musical temprana de mañana!! Qué ganas!

Besos!

Mamá G.

Uno de los peores horrores de la vida

Buenos días amigas!

Hoy traigo una noticia que leí el jueves que me heló la sangre: la heredera de la marca Kipling intentó asesinar a sus hijas gemelas, de 14 años.

Por si queréis leer la noticia, os dejo aquí la fuente donde yo la leí. Por lo visto, la señora (que tiene una fortuna de alrededor de 170 millones de euros), intentó degollar a una de las niñas mientras ambas dormían. Afortunadamente la otra hermana se despertó por los ruidos y detuvo a su madre, luego escapó por la ventana para pedir ayuda a la niñera.

Y para más inri, en la noticia pone que la mujer ya había intentado anteriormente ahogar a sus gemelas como consecuencia de su depresión postparto.

Yo de verdad…no entiendo nada. ¿Por qué esta mujer estaba al cargo de sus hijas si ya había intentado ahogarlas anteriormente? ¿Por qué no se ha preservado la integridad del menor en este caso?

Lo peor de todo es que la noticia dice que este hecho puede deberse a que la mujer se acababa de divorciar y el padre había conseguido la custodia de las niñas. Para mi gusto no existe excusa sobre la tierra que justifique actos de este estilo.

Este tipo de noticias, como otras tantas que, desgraciadamente, vemos en la televisión y escuchamos en la radio, me parecen aberrantes y me parece, sinceramente, uno de los peores horrores de la vida, que mueras de mano de tus padres, que son quienes te han engendrado, quienes te han dado la vida, y a quienes se les supone un amor hacia ti incondicional.

Me parece que la vida de esta niña, aunque se haya salvado, ha quedado marcada de por vida, ¿cómo tiene que afectar emocionalmente que tu propia madre intente matarte?

Siento mucho mucho, de verdad, escuchar este tipo de historias, me ponen triste y me da una rabia tremenda ver que hay niños que, en teoría nacen con todo lo que puede desear cualquiera (en el primer mundo, con una fortuna inmensa, con salud…) y que al final no tienen lo más básico, que da la casualidad de que es lo más importante, lo que nos hace crecer y convertirnos en adultos felices: el amor de unos padres.

En fín…lo peor de todo es que este tipo de crímenes es muy difícil de frenar porque los hijos deben estar con sus padres y cuando al enemigo lo tienes en casa…no sé si hay alguna manera de prevenirlos, si hay familiares que son conocedores del estado mental de alguno de los padres, que se alerte a quien se tenga que alertar, y que se actúe antes de llegar a lo peor…no lo sé.

El niño es un ser lleno de bondad y de ingenuidad, que no conoce los problemas, ni las enfermedades, ni la envidia, ni la tristeza…y desde mi punto de vista, este estado hay que tratar de mantenerlo el mayor tiempo posible. Tendrán toda la vida para saber lo que es vivir, con lo bueno, y con lo malo, pero hay que tratar de preservar la infancia y no someter a los niños a este tipo de traumas de por vida.

Bueno amigas, hoy no ha sido una entrada muy alegre, pero es que me da una rabia tremenda que pasen estas cosas y quería compartirlo con vosotras, que seguramente tampoco entenderéis nada, como yo.

Nos leemos pronto!

Mamá G.

La magia de la maternidad

Buenos días! Lunes again…Pero hoy, para darle al lunes un toque bonito vengo con una historia que me ha llegado al corazón, la historia de Amel.

La contaron en la radio el viernes pasado y ha salido en los periódicos, así que imagino que no estoy contando nada nuevo, pero dejadme, por favor, que la recuerde, porque merece un hueco en un blog dedicado a la maternidad.

Yo iba en el coche, de camino a casa, después de trabajar y la escuché en la radio, me quedé muda, con lágrimas en los ojos, entonces lo apunté en mi libretita de El día que llegaste para que no se me olvidara escribir sobre ello.

Según contaron, el 18 de septiembre hubo un ataque aéreo en la ciudad de Alepo, Siria (Alepo: una de las ciudades más antiguas de Siria y con más referentes culturales, hay textos históricos de 1.800 a.C que ya la mencionan, una pena destruir lugares como este, llenos de historia, y privar de ellos a las generaciones venideras. Para que os hagáis una idea del background cultural de esta ciudad, Alepo ha estado ocupada por asirios, persos, griegos, ha formado parte del Imperio Romano y posteriormente del Imperio Bizantino, hasta que pasó a manos de Saladino y perteneció a los árabes hasta ser conquistada por los mongoles, más tarde perteneció al Imperio Otomano…fue nombrada capital de la cultura islámica en el año 2006. Ahora mismo está destruyéndose.)

Pues bien, dicho bombardeo llegó a la casa de Amira. Tanto ella, como tres de sus hijos, resultaron heridos, así es que les trasladaron a un hospital cercano. El pequeño detalle es que Amira estaba embarazada de 9 meses y comenzó a sangrar como consecuencia de las heridas.

Le practicaron una cesárea de urgencia. La sorpresa de todo el mundo fue mayúscula: la bebé, a la que pusieron el nombre de Amel, “esperanza” en árabe, nació con una herida de metralla en la frente, justo encima de su ceja izquierda. La metralla había atravesado el vientre y el útero de Amira y había llegado, ya con muy poca fuerza, a la frente de Amel.

Decían en la radio que los médicos se preguntaban quién de las dos había salvado la vida de quién. El caso es que por separado, hubieran muerto. Si la metralla alcanza la cabeza de Amel, si no llega a estar en el útero de Amira, hubiera muerto, e igualmente, si Amira no llega a tener a Amel en su barriga, la metralla le habría alcanzado un órgano vital y probablemente hubiera muerto.

Y aquí se demuestra, en mi opinión, cómo la maternidad tiene mucho de mágico, y cómo los lazos que unen a la mamá y al bebé desde el útero son invisibles pero fuertes y de por vida.

Yo no creo en las casualidades, para mí todo lo que llamamos casualidad es una lección que la vida quiere darnos, una enseñanza, algo por lo que quiere llamar nuestra atención y que estemos alertas. Desde mi punto de vista, el caso de Amira y Amel es una de esas lecciones que nos da la vida, o que nos recuerda más bien: la magia de la maternidad.

¿No os parece preciosa? ¿La habíais escuchado?

Mañana me sumo al reto que Desde Tú propuso el viernes!

Nos leemos pronto.

Mamá G.

La crisis que vivimos

Hoy vengo con una temática distinta a la maternidad y crianza, y disculpadme, por favor. Pero he creado este blog para expresar mis pensamientos, tal y como reza mi cabecera, y mi pensamiento hoy es este. Yo dejo mis cinco posts semanales escritos el fin de semana, durante las siestas de Pequeño G. y durante la semana, los edito y los publico, así es que hoy no tenía pensado hablar de esto, tenía preparado otro post, pero esta mañana, mientras desayunaba, he leído algo que me ha enfadado.

Estoy triste, mucho. Estoy avergonzada, mucho. No es posible que abra dos diarios digitales distintos y dos de sus noticias comiencen con la siguiente frase que me avergüenza: “la crisis humanitaria llama a las puertas de Europa”.

Ante esto, ¿qué piensas? ¿qué significa esta frase? Menos mal que llega a Europa porque si no ni me enteraría, es lo que se me ocurre pensar a mí, o, tiene que llegar hasta la puerta de mi casa para que la gente empiece a darle importancia al tema.

Vergüenza es lo que siento por el mundo en el que vivo, por el mundo al que he traído a mi hijo. Bueno no, miento, no es vergüenza por el mundo, sino por muchas de las personas que viven en este mundo y que, lamentablemente, lo manejan a su antojo. Llamadme ilusa, pero aún quiero pensar que el mundo tiene salvación.

Amigos, Siria vive en una guerra civil desde hace cinco años. Con esto quiero decir que lo que hoy ocupa todas las portadas de los diarios, de lo que todo el mundo habla, gracias a la foto de un pobre niño de tres años que nos puso los pelos de punta a todos, lleva mucha historia atrás. ¿Y no ha sido hasta ahora cuando Europa se ha enterado?

Sé que nada voy a solucionar con este post, y sé que acabo de comenzar la historia de mi blog y no sé a cuánta gente le llegará este mensaje, pero mi fin es simplemente invitar a todo el que lea esto a reflexionar unos minutos, a salir de nuestra ajetreada agenda un segundín y pensar en que el mundo te necesita, nos necesita a todos. Porque no quiero pasarme el día en la oficina, haciendo mi trabajo y pensando que es lo más importante y urgente del mundo, y llegando a casa, cansada, y jugar con mi hijo abstraída de la vida fuera de mi maravillosa burbuja. Quiero ser consciente de lo que hay, quiero saber relativizar, y quiero que todo ello lo aprenda Pequeño G.

Simplemente quiero hacer un apunte, quiero brevemente explicar qué es un refugiado. Desde el punto de vista legal, un refugiado es distinto a un emigrante. No se trata de gente que sale de su país para buscar otra oportunidad laboral, o simplemente “cambiar de vida” no. Se trata de una persona que no quiere morir bombardeada, que no quiere ver morir a sus hijos y que deja su casa, deja su trabajo, deja su formación (sí, muchísimos de los refugiados son universitarios, excelentes alumnos que hubieran sido los candidatos perfectos en las más exigentes de las entrevistas laborales en un país sin conflicto como el nuestro), y huye, huye simplemente porque quiere sobrevivir. Y entonces llega a Europa, en muchos casos, cruzan andando, recorren el Mediterráneo a pie, ¿te imaginas hacer eso con toda tu familia? ¿sin nada?…sólo espero que Europa esté a la altura y les sepa devolver el sacrificio que han hecho.

Buceando un poco por la red para ver cómo podía colaborar, me he topado con ciertas iniciativas que me llenan el corazón de esperanza: los barcos de rescate por el Mediterráneo de Médicos sin Fronteras me parece que realizan una labor fundamental, han ayudado a más de 10.000 personas a bordo de embarcaciones, Save the Children, una ONG con la que me siento identificada especialmente, quizá por aquello de que su objetivo principal son los niños, y una tiene su corazoncito, trabaja también en distintos países europeos para ayudar a niños refugiados y a sus familias, una iniciativa que me parece genial, viene de la mano de Amazon (siempre tan genial), se llama “lista de deseos” mediante la cual puedes comprar objetos de primera necesidad para enviarlos directamente al campamento de refugiados de la ciudad francesa de Calais. Los objetos donados se van a enviar a Francia el día 17 de septiembre.

Y acabo diciendo una cosa (perdón por el post tan largo) la clave está en la educación. Es la esperanza que me queda, las generaciones que ahora tenemos niños pequeños tenemos una grandísima responsabilidad, debemos concienciarlos de que el mundo tiene problemas y que no nos pueden ser ajenos, para que ellos, que gobernarán el mundo mañana, sepan hacerlo bien.

Muchas gracias por leer mis pensamientos.

Nos leemos pronto.

Mamá G.