La salida de los dientes

Ayyyyssss, qué dura es!

Hasta ahora, nunca nos hemos enterado prácticamente de cuándo le salían los dientes a Pequeño G. Y es que ha sido un bendito, de bebé babeaba algo más cuando le iban a salir y punto, ni se me ha quejado, ni le ha dado fiebre, ni nada de nada.

Comparado con los hijos de otras compis mías, mi bebé siempre ha sido más bueno que el pan! Hasta ahora!

Ahora sí nos estamos enterando bien. Dos motivos:

  1. Rabia contenida. Mi pobre bebé está tan tranquilo y de repente coge el primer objeto que tiene a mano (oh, casualidad de la vida suele ser mi hombro – como veis nunca está en brazos vaya…) y le pega el mordisco más grande que podáis imaginar, acompañado de un gruñido digno de un dinosaurio.
  2. Irritabilidad. A Pequeño G. se le nota cuándo está dolorido con sus dientes porque llora de repente por cualquier cosa, está más irritable, sin venir a cuento. De repente está jugando y zasca, empieza a llorar, aunque le dure un microsegundo el llanto.

El caso es que ya llevamos un tiempo así, los colmillos ya le han roto las encías y seguimos así todavía.

Por lo que he estado leyendo por ahí, es un proceso que depende del niño, pero puede durar hasta que tienen toda la boca completa!!! ¿¿¿¿Qué???? Mi pobre bebé así hasta que tenga la boca completa?

Dicen que si los dientes nos salieran ya siendo adultos sería insoportable el dolor, así es que imagino la que tiene que estar pasando…y la verdad es que da mucho coraje ver al pobre con esa rabia queriendo morder lo que sea con tal de aliviarse.

¿Cómo llevan la salida de los dientes vuestros niños? ¿Hasta cuándo han estado así? ¿Dura tanto como he leído?

Nos leemos pronto.

Mamá G.