De vuelta

Ya estoy de vuelta!

El día 22 me despedí por un tiempo, porque quería aprovechar estas fiestas al máximo y sabía que no iba a tener demasiado tiempo. Los que tenemos parte de nuestras familias en otros países, tratamos de aprovechar los pocos días que nos vemos con ellos al máximo, y en nuestro caso, eso nos ocurre por partida doble.

El día 22 volamos a casa de mis suegros, allí no se celebra con tanta pasión como aquí el Año Nuevo ni la Nochevieja, por lo que siempre, es allí donde pasamos la Nochebuena y la Navidad. Además, los Reyes Magos no se celebran, ni es día festivo ni nada que se le parezca, por lo tanto, quien trae los regalos es Père Noel el día 25. Así es que allí nos juntamos, para pasar seis días. Fueron días estupendos, el tiempo nos acompañó enormemente, salvo un día que hizo malo, el resto pudimos hacer planes interesantes, como visitar el puerto (qué gozada), ir a mercadillos navideños (eso de tener un mercadillo navideño frente al mar, a mí que vivo en Madrid, me da la vida), jugar en el jardín de casa de mis suegros a la pelota, ir al parque, visitar amigos que hace tiempo no veíamos y pasar tiempo con toda la familia reunida. Por supuesto, Père Noel se portó estupendamente con Pequeño G, que recibió muchísimos regalos por parte de todos!

El día 27 pusimos rumbo de nuevo a Madrid, donde nos encontramos con mi familia londinense! Tenía especiales ganas de verlos, porque para mí, mi tío es muy especial y porque mi prima pequeña tan sólo se lleva dos años con mi hijo, y tenía muchas ganas de verles juntos. Y de nuevo, más días mágicos. Todo el día juntos, y cuando digo todo, es todo. En nuestro parque, en el zoo, en casa de uno, casa de otro…es lo que tiene de nuevo, verse muy poco hace que sientas que no quieras hacer otra cosa cuando estamos todos juntos.

Y, de nuevo otro año ha pasado. Me siento inmensamente afortunada, rodeada de amor y de los que más quiero. No puedo pedir más a la Vida más que nos quedemos como estamos. No me gusta hacer propósitos de año nuevo, porque cualquier día es igual de bueno que el anterior para soltar todo aquello que nos atrapa y hace daño y empezar a descubrirnos como somos, porque sólamente cuando nosotros mismos nos conozcamos bien, podremos mostrarnos ante el mundo así exactamente, aceptándonos y siendo conscientes de lo fascinante que es vivir y de lo fácil que es muchas veces.

Ya se ha ido todo el mundo, ya nos hemos quedado los de siempre (que ya está bien), ya se han acabado las celebraciones, los Reyes Magos, que son los últimos en venir, ya han pasado, han dejado sus regalos, y se han vuelto camino de Oriente para trabajar duro y preparar su visita del año que viene. Mientras les esperamos de nuevo, aquí seguiremos, trabajando, disfrutando, riendo, llorando, blogueando, creciendo, pero sobre todo, viviendo y viviendo plenamente.

Tengo muchos de vuestros posts por leer, me tengo que poner al día en todas vuestras vidas! De momento deciros que espero que hayáis pasado unas Navidades estupendas, rodeados de amor, de familia y de amigos, que hayáis acabado estupendamente el 2015 y hayáis empezado con muchas ganas este 2016, porque promete!!! ¿Qué nos deparará? Vamos a ir descubriéndolo poco a poco, día a día!

Muchos besos!

Mamá G.

 

Felices Fiestas!!!

Hoy vengo para despedirme por unos días. Esta tarde volamos a casa de la familia de Papá G para pasar la Nochebuena y la Navidad con ellos. No volveremos hasta el domingo, y no llevaré mi portátil conmigo, por lo que, muy pero que muy probablemente no me veréis actualizar hasta la semana que viene.

No obstante, trataré de leeros desde el móvil, para no perder detalle, aunque imagino que entre celebración, familia, pequeñajos y comilonas, estaremos todos igual de ausentes más o menos…

Bueno, simplemente quiero desearos unas muy felices fiestas junto con vuestras familias y seres queridos. Disfrutad mucho de estos días, porque siempre tienen algo de especial. Es momento de juntarse, y de reencontrarse en muchos casos, como el nuestro, aprovechémoslo. Aprovechemos el tiempo junto con esas personas a las que no podemos ver tan a menudo como nos gustaría. Aprovechemos el tiempo en familia aunque la veamos todos los días, porque la familia es la base de todo, y sobre todo, aprovechemos la Vida.

Sed muy felices, nos leemos a la vuelta!!!

Muchos muchos besos y felices fiestas!

Familia G.

 

Mis 28 primaveras

Ayyy amigas, hoy es el día en el que cumplo 28 añitos!! Ya vamos para arriba!!

Y como siempre que uno cumple años, se para a pensar y a hacer una especie de balance mentalmente.

¿Qué tengo? ¿Es lo que quería tener con esta edad? ¿Y comparativamente con la gente de mi edad? ¿Crees que tienes que trabajar más ciertos puntos de ti misma? ¿Te gustaría conseguir cosas que no tienes y esperabas tener ya?

Pues bueno, como es mi primer cumpleaños como bloguera, voy a hacer este análisis en alto, con vosotras.

A mis 28 años, llevo ya 5 trabajando en un lugar que me gusta, me gusta mi profesión y al fin y al cabo es para lo que me he preparado y he estudiado.

A mis 28 años, llevo casi 6 años con mi persona, la persona con la que comparto mi vida, que es inigualable. Es todo corazón. Me aguanta en los momentos malos y vuela conmigo en los buenos.

A mis 28 años he pasado por el altar en un día inolvidable.

A mis 28 años puedo presumir de tener buenas amigas, desde hace muuuuchos años.

A mis 28 años tengo lo más importante que la vida me ha dado: mi Pequeño G. que desde hace algo más de un año me convirtió en mejor persona, en la persona que no quiero dejar de ser nunca, me convirtió en mamá.

A mis 28 años siento que trabajo demasiadas horas y que paso mucho tiempo separada de mi hijo durante el día.

A mis 28 años me debato entre mi carrera, para lo que me he preparado durante años de universidad, para lo que me he formado estudiando fuera, trabajando duro, horas y horas, y mi papel de madre.

A mis 28 años me gustaría encontrar una solución, un término medio, no matar mi carrera, pero no pasar tantas horas separada de mi niño.

A mis 28 años, espero poder decir a mis 29 que ya lo he conseguido.

A mis 28 años sueño con más familia, con hermanos para Pequeño G, pero antes tengo que arreglar el punto anterior, necesito tiempo para estar con ellos.

A mis 28 años me agobia la situación laboral en España, me agobia que los jóvenes se preparen, sepan 3 y 4 idiomas, hayan hecho prácticas profesionales y no tengan trabajo y estén en sus casas, o peor aún, en trabajos mal pagados y con contratos vergonzosos.

A mis 28 años sueño con conocer el mundo junto a mi familia, con saber más sobre casi todo, con ser mejor persona, con ser mejor mamá, mejor mujer, mejor hija, con limar mis defectos para hacerlos cada vez más pequeñitos y superar mis miedos que aún conservo.

A mis 28 años doy gracias, porque el balance es muy positivo, y aunque sé en lo que me tengo que centrar y lo que tengo que trabajar como prioridad absoluta, mientras tanto, disfruto de la vida, de mi familia, de mi hijo, de mis 28 primaveras, de hoy.

Y ojo! A mis 28 años, llevo un mes y poco de blogger… 😉 Ahí queda!

Besitos!

Mamá G.

Celebración de cumple (Parte III)

Buenos días de miércoles!

Hoy traigo la tercera y última parte de la celebración de cumple de Pequeño G.

Cómo ya os adelanté la semana pasada, el sábado quedamos a tomar algo por la tarde con nuestros amigos, con aquellos a los que consideramos “cuasi-tíos” de Pequeño G: con mis Amigas del Alma, que ya os presenté aquí, (todas salvo una, que es la que vive en el extranjero) y con otros amigos, no tan del alma, pero amigos también, estos últimos, con hijos.

Habíamos quedado por la tarde para tomar algo en un pueblecito a las afueras de Madrid, y, por supuesto, llegamos tarde. Pero cuando digo tarde, digo tarde tarde. Yo nunca es que haya sido muy puntual, no, para mí, al igual que para Einstein, el tiempo siempre ha sido relativo, y salvo para llegar a clase, exámenes, trabajo, y demás citas donde la relatividad del tiempo no es excusa, para el resto de momentos de mi vida, siempre he llegado un poco a mi aire cuando he ido pudiendo/queriendo.

Esta vez no iba a ser menos: entre la teoría de la relatividad del tiempo que vengo aplicando desde que soy persona y que una cuando una es madre y va con su bebé a algún lado la hora no está asegurada nunca, pues llegamos bastante más tarde de lo previsto, pero bueno, mis Amigas del Alma me lo entienden y consienten todo! Cuánto valen!

Ese día puse a Pequeño G. de estreno con ropita nueva que le compré el martes pasado, es de Gocco, una firma cuyo estilo me encanta, ya colgué una foto en Instagram del correspondiente modelito.

Cuando llegamos, primero dimos una vuelta para ver el pueblito y charlar un poco (sí, cuando los niños están en el carro y el carro en movimiento es el único momento de los adultos para hablar de algo que no sea niños) y después nos sentamos en una terraza a tomar algo, así es que en esta ocasión no hubo tarta ni velas, simplemente quisimos tomarnos algo juntos, y qué mejor excusa que esta para vernos?

Pequeño G. se portó fenomenal! Estuvo jugando muy contento, con el hijo de nuestros otros amigos y con sus juguetes, que tenemos por costumbre llevarlos a todas partes, además, abrió sus regalos (con mi ayuda, obviamente), y, que todo sea dicho, le gustó más el papel de envolver que los regalos en sí.

La fiesta acabó antes de lo que nos hubiera gustado porque estuvimos en una terraza, y ya a medida que se iba acabando la tarde, iba refrescando cada vez más, así es que decidimos recogernos relativamente pronto.

Cuando llegamos a casa, le bañamos, cenó, jugamos un rato, y a dormir! Con esto dimos por concluido sí que sí el cumple de mi Pequeño G! Ya tiene un añito!!!!!!

Ánimo con la otra mitad de la semana! Ya no queda nada!!

Nos leemos pronto!

Mamá G.

Celebración de cumple (Parte II)

Buenos días de martes! Que ni te cases ni te embarques (seguro que estaba en los planes de todos nosotros al menos una de las dos opciones…vaya con el refranero español…).

Hoy vengo a contaros la segunda celebración del cumple de Pequeño G., que tuvo lugar el sábado, y es que el viernes por la tarde cogimos un avión rumbo a casa de mis suegros. Llegamos por la noche, pero aun así nos dio tiempo a bañar a Pequeño G., darle de cenar y cenar nosotros en familia charlando un rato.

El sábado no madrugamos porque Pequeño G. no madrugó y yo me sumé a su causa…desayunamos, y dedicamos toda la mañana a jugar, a explorar los juguetes de Papá G. de cuando era pequeño, que no tenía fichados, y a flipar con el acuario lleno de peces de colores que hay en el salón. Después comimos, y tras la siesta de Pequeño G., comenzó la fiesta.

Vinieron dos amigos de la infancia de Papá G., más mis suegros, la mamá de mi suegra y mi cuñado. Pasamos un rato genial. Todos los regalos estaban colocados en la mesa (parecía Navidad) y, de nuevo, cámara en mano, Pequeño G. fue abriendo todos.

Hubo regalos geniales (cuentos que a mí me encantan) pero el que más me encantó fue un burrito de peluche, traído de Córcega, donde trabaja uno de los amigos de Papá G. Nada más abrirlo, a Pequeño G. se le iluminó la carita, y le dedicó un abrazo y muchas caricias.

Después de los regalos, llegó el momento de la tarta. En el país de Papá G. es muy común celebrar los cumpleaños, bautizos, comuniones, bodas, y demás festejos, con lo que llaman una “Pièce montée”. Para que nos entendamos, viene a ser como una pirámide de una especie de profiteroles (llamados “choux”), rellenos de una crema algo especial, que no es exactamente crema pastelera pero se parece mucho y tiene un ligero sabor a vainilla, por fuera están bañados con glaseado de caramelo.

En esta ocasión fue mi suegra quien encargó una para Pequeño G. Como veis en la foto, estaba preciosa decorada, con su nombre escrito en un corazón almendrado y caramelizado bien rico que decía “Feliz cumpleaños”. ¡Nos encantó!

Preciosa! - El día que llegaste.
Preciosa! – El día que llegaste.

Mi suegra encontró la vela del primer cumpleaños de Papá G. y se la pusimos al lado de la tarta para soplarla, así es que cantamos el cumpleaños feliz y a soplar la vela, como está mandado.

Después de la tarta, fuimos a dar un paseo por el barrio, tomamos un poco el fresco y bajamos la comida, que falta hacía, y ya nos recogimos. Cenamos y a dormir.

El día siguiente hizo un tiempo maravilloso, así que pudimos aprovechar para dar un paseo, ir al parque, y hasta para jugar al ping pong en el jardín después de comer. Lástima que el fin de semana dure tan poco…

Lo hemos pasado genial, Pequeño G. pudo disfrutar de la otra parte de su familia (y ellos de él), y hemos cambiado mucho de aires y desconectado que da gusto!

Prometo no hablar más de cumpleaños hasta el lunes, que cuente la celebración con los amigos!

Nos leemos pronto.

Mamá G.

Celebración de cumple (Parte I)

Hola!!

Vengo con una trilogía: “Celebración de cumple”. Hoy, contaré la que he llamado Parte I, que será la celebración que hicimos el jueves, el mismo día del cumple de Pequeño G. La Parte II vendrá mañana y versa sobre la celebración en casa de la familia de Papá G, que tuvo lugar el sábado. Y la Parte III vendrá la semana que viene porque el sábado celebramos el cumple con nuestros amigos.

Así es que nos situamos en el jueves, ya os conté aquí, que intenté salir todo lo pronto posible para llegar a casa y preparar un poco. Y como siempre que uno anda con prisas, las cosas no salen bien. Así que conseguí llegar a casa a las 20.45 horas, prontísimo!

Habíamos quedado con los invitados (mis padres, mi hermano, mi cuñada, mis tíos, mis primos y mi abuela) a las 21.00. Como veis, llegué con mucho margen.

Así es que empecé por bañar a Pequeño G. (que todavía estaba sin bañar, porque desde que Papá G. lo recogió de casa de Mamá de Mamá G. habían estado jugando con nuestros regalos y hablando con la familia de Papá G. por Skype para felicitarle el cumple).

Cuando lo desvisto para meterle al agua llaman al timbre. Mis tíos y primos. Fenomenal, un gusto bañar a Pequeño G. con público. A los cinco minutos, llega mi abuela, a los diez minutos mi hermano y mi cuñada, a los quince, mis padres, total, que Pequeño G. cenando sus cereales con todo el mundo por ahí ya.

Todo muy ordenado, como veis, y así llegó el momento de abrir los regalos. Como Pequeño G. siente pasión por todo lo que lleve ruedas y haga “brum brum” como él dice, pues todos los regalos versaron sobre eso, desoyendo absolutamente mis “consejos de regalo” que les fui dando cuando me preguntaban. Esta vez primó el ver a Pequeño G. emocionado con un nuevo vehículo motorizado, antes que atender al raciocinio de su madre…

Así es que tuvo una moto para que monte encima y se estampe contra todos los muebles, como está mandado. No le pudieron hacer más feliz, un coche que hace todas las músicas habidas y por haber (no sé dónde vamos a meter tanto vehículo) y varios libros sobre vehículos (para variar), muy interactivos y bastante chulos, que le han encantado!

Además, también colaboraron económicamente, porque ya os conté aquí que lo que nos traemos entre manos ahora es remodelar el cuarto de Pequeño G.

En definitiva, tras la apertura de regalos (veis a Pequeño G. en pijama ya pero luchando contra su propio sueño porque quería jugar con todo lo nuevo) nos pusimos a cenar.

Para la cena, escogimos la pastelería de mi barrio que más nos gusta. Es una pastelería pequeñita, pero realmente merece la pena, encargas con un par de días de antelación lo que quieres y te lo preparan todo fenomenal. Todo muy rico y con una presentación preciosa.

Nosotros encargamos una empanada de atún, unos croissants rellenos (qué buenos estaban, rellenos de salami, chorizo, queso con anchoas, salmón con pepinillo…), unos brioches rellenos de ensaladilla rusa, de ensalada de col y de ensalada de cangrejo y unos mini hojaldres de ternera y de atún.

Estaba todo muy bueno, y los platos quedaron prácticamente vacíos. Cuando acabamos la cena, vino el momento más especial, soplar la vela, su primera vela! Así que, con cámara de video en mano, apagamos la luz y la tarta entró con una velita de un 1 y todos cantamos el cumpleaños feliz.

Al principio no sabía qué pasaba, ni por qué no había luz de repente, ni por qué todos cantábamos a la vez y hasta puso un puchero (mi pobre bebé), pero en cuanto encendimos la luz y todos aplaudimos, se lio a aplaudir con nosotros y a partirse de la risa, así es que repetimos la canción (esta vez con la luz encendida) y cada vez se reía más. Soplamos la vela tres o cuatro veces!

Así dieron las 11 de la noche, y pese a que Pequeño G. estaba animado y por él hubiera seguido una hora más jugando con su moto y su coche y aplaudiendo el cumpleaños feliz, yo decidí llevármelo para acostarle.

Por último nos comimos la tarta a la salud de mi Pequeño G. (el año que viene la comerá él también). La preparó Papá G. por la tarde, era un bizcocho de yogur, que nos encanta, cubierto de chocolate que preparó él mismo también y pusimos unos mini smarties encima escribiendo el nombre de Pequeño G.

Primera tarta de cumple, casera y riquísima! - El día que llegaste.
Primera tarta de cumple, casera y riquísima! – El día que llegaste.

Al final, quedó bastante bien, para el poco tiempo del que dispusimos para prepararlo, y lo más importante, que toda la familia junta pudimos ver a Pequeño G. cumpliendo su primer añito y disfrutando muchísimo con sus regalos!

Mañana os contaré cómo fue la celebración del sábado, en casa de la familia de Papá G.

¿Y vosotros, cómo celebráis los cumples de los más pequeños? ¿Separáis familia y amigos también?

Nos leemos pronto.

Mamá G.