A buscar el segundo bebé

Hace un tiempo, comenzamos a hablar sobre la posibilidad de traer al mundo a un futuro bebé.

Como ya os conté, las cosas no estaban muy fáciles porque yo estaba muy descontenta con mi horario de trabajo, y me negaba a traer otro hijo al mundo para no verle el pelo más que el fin de semana.

Sin embargo, como bien sabéis, la situación cambió y cambió para bien. Ahora puedo disfrutar de mi niño todo lo que quiero sin horarios infernales que me lo impidan y sin ataduras de ningún tipo.

Por lo tanto, con esta nueva situación, volvimos a hablar del tema Papá G y yo y tras pensarlo y darle alguna que otra vuelta, decidimos que sería un muy buen momento para buscar el segundo bebé. Cierto es que Pequeño G aún es pequeño y que quizá no va a comprender todo el proceso tan bien como lo comprendería un niño de 3 o 4 años, y eso era algo que me gustaba especialmente, que él formara parte. Pero cierto es también que siempre quise ser mamá joven y que la Vida me concedió este regalo. Cierto es también que ahora que Pequeño G es más «niño» nos hemos empezado a animar a retomar nuestra vida anterior, con nuestros viajecitos, nuestras escapadas de fin de semana, quedadas con amigos…Pequeño G al ser un pequeño fiesterillo lo lleva divinamente todo y hacemos un buen equipo de 3, así es que nos hemos animado, hemos conseguido confianza en nosotros mismos y hemos visto que no lo hacemos tan mal. Pequeño G es un niño feliz totalmente, nunca borra su sonrisa de la cara, nos lo llevamos a todas partes, y disfrutamos más con él que sin él, por lo tanto, no creo que lo hagamos muy mal siendo padres de dos. Además, los niños se llevarían algo más de dos años, lo que nos parece una distancia bastante apropiada a los dos.

En definitiva, que una vez que tomamos esta decisión, pedí cita en mi señor ginecólogo y allí que fuí a contarle el percal. Tras revisarme y ver que todo anda en orden me informó de algo que me desilusionó tremendamente y que yo desconocía por completo. Os recreo la conversación que surgió tras la revisión:

Yo: Mr. Ginecólogo, por cierto, vamos a empezar a buscar al segundo bebé, te lo comento para que me recomiendes algún ácido fólico y me digas cuánto tiempo antes de buscarlo es recomendable tomárselo, ya que con Pequeño G no lo hicimos.

Mr. Ginecólogo: el Natalbén Lactancia que estás tomando ya incluye ácido fólico, pero si quieres un complemento extra, te recomiendo Acfol, y lo recomendable es tomarlo de 1 a 3 meses antes de iniciar la búsqueda.

Yo: Muy bien, perfecto, gracias.

Mr. Ginecólogo: Pero espera, sigues dando el pecho, verdad?

Yo: Si.

Mr. Ginecólogo: A lo mejor tienes que destetar a Pequeño G si ves que no te quedas embarazada, porque es más difícil quedarse embarazada durante la lactancia.

Yo: No, pero si a mi ya me ha venido la regla.

Mr. Ginecólogo: No, no, eso ya lo sé. Pero independientemente de eso. La lactancia es un anticonceptivo natural que impide la ovulación, por lo tanto, pese a que no es imposible, si es difícil quedarse embarazada, pero una vez que la regla vuelve y ovulas de nuevo, viene otro problema y es que a causa de la lactancia, generas una hormaona en altas cantidades llamada prolactina que aunque ya no impida la oulación, afecta a la fase lútea (la que va desde la ovulación hasta la siguiente regla) haciendo que está sea demasiado corta, y por ello, aunque haya ovulación, es muy complicado quedarse embarazada.

Yo no tenía ni idea de esto y entre mis planes no estaba ni está el destete. Yo quiero un destete decidido por Pequeño G, no por mí, porque yo me encuentro la mar de agusto con nuestra lactancia, y a él le encanta, y si llega el momento de dar teta a dos a la vez, mejor que mejor, que esa experiencia estoy deseando probarla!

Así que después de escuchar sus palabras, decidí inmediatamente que ésto tenía que contarlo aquí para debatirlo con vosotras que seguro que me aportáis luz al tema!

¿Cómo de verdad es esto? ¿Alguien tenía noticia de ello? ¿Alguien está pensando en embarazarse próximamente y se encuentra con este problema también?

Tras volver a casa y contarle esto mismo a Papá G, quién tampoco sabía del tema, debatimos y lo primero que se nos vino a la cabeza fue comenzar a buscar ya, porque si en verdad es tan difícil quedarse embarazada siendo mamá lactante, pues cuanto antes empecemos antes llegaría.

Sin embargo, tras pensar y pensar y hablar y hablar más de ello (estamos un poco monotemáticos últimamente) decidimos que no, que íbamos a hacer como si nada. Empezar a tomar el ácido fólico en cantidades industriales tal y como me recomendó Mr. Ginecólogo y en un par de meses o tres comenzar la búsqueda. Y creo que es lo más razonable.

¿Cómo veis el tema? Gracias de antemano por toda la luz que podáis aportar a este asunto!

Un besote!

Mamá G.

De vacunas va la cosa…

Sí, de vacunas va el post de hoy. Y es que hace exactamente diez días, fuimos a vacunarnos contra la varicela, vacuna que hasta hace bien poquito no estaba incluída en el calendario y que de repente se incluye.

Aprovechando nuestra cita, pregunté a la enfermera por segunda vez sobre la vacuna contra la meningitis B o bexsero (la primera vez que le pregunté fue en septiembre, en la revisión de los 12 meses, y en aquella ocasión me respondió que ninguna mamá le había preguntado hasta ahora por esa vacuna, y que además, no estaba en venta, por lo que me dijo de esperar unos meses y volver a preguntarle).

En esta ocasión la respuesta fue distinta:

Yo: ¿Enfermera, te quería volver a comentar el tema de la vacuna contra la meningitis B, cómo va la cosa?

Enfermera: ¿¿¿¿¿La tienes?????

Yo: no, en la farmacia no saben nada de este tema, ni la tienen ni la van a tener próximamente.

Enfermera: Ya…lo que me imaginaba…yo no se la he puesto a nadie, a decir verdad, poca gente me ha preguntado por esta vacuna y los pocos que lo han hecho no la tienen tampoco, tengo referencias de gente que la ha ido a comprar a Francia y han venido con una dosis, se las han puesto y cuando les ha tocado poner la segunda, ya no había disponibilidad o las habían retirado del mercado de nuevo, así que se han quedado con una dosis. No sé cómo puedes conseguirla, pero si la consigues, asegúrate de comprar suficientes dosis…

De verdad, yo no entiendo este país, o este mundo, no sé de dónde es el problema exactamente.

La meningitis B es una enfermedad altamente peligrosa (tiene una mortalidad del 10% y puede provocar graves secuelas) para los niños y la fórmula de la vacuna existe, es decir, la vacuna como tal está circulando por el mundo, y sin embargo, no sólo no está incluída en el calendario sino que además no se puede encontrar en ningún lado. Y además, soy de las pocas personas que ha preguntado a la enfermera de su hijo por este tema ¿?.

No lo entiendo. La prevención de una enfermedad de ese calibre existe, y sin embargo no se comercializa…¿por qué?

Yo no soy muy de teorías conspiratorias ni de pensar mal de nada ni nadie de primeras, la verdad, trato de vivir tranquila y en paz con todos y con todo. Sin embargo, llega un punto en el que la única explicación que mi mente halla a este tipo de problemas es el dinero, el negocio. Y estaría estupendo si se negociara con más dinero o con bienes sujetos a venta, pero no, en este caso, me huele a que se está negociando con la salud. Y peor aún, con la salud de nuestros hijos.Y llego a este pensamiento porque mi mente no alcanza a entender el ROLLO que se TRAEN con el santo CALENDARIO. Ahora incluyo esta, ahora la saco, ahora meto esta pero sólo para niños nacidos a partir de no se qué fecha…No sé a qué responde esto, pero es la salud de nuestros hijos con lo que están comerciando, cada vez que incluyen o dejan de incluir una vacuna.

Así que me dio por investigar un poco, y según lo que ví, GSK es el laboratorio encargado de la fabricación de dicha vacuna y según reconocieron, esta situación es difícil para la compañía porque por lo visto, el Bexsero es dificil de fabricar, llegando a necesitarse nueve meses al menos para un proceso de producción de la misma. Desde el laboratorio aseguran que están trabajando duramente para poder solventar la situación y normalizar el suministro lo antes posible.

Sin embargo, algo no acaba de encajar en mi cabeza pese a haber leído la explicación del laboratorio sobre el desabastecimiento absoluto que hay en España, y es que en Galicia, tras varios casos de meningitis B en niños, muchas familias han decidido irse hasta el país vecino, Portugal, y comprar las vacunas. Por lo visto allí están disponibles (a un precio de 95 euros la dosis…pero disponibles), no sólo para abastecer a las familias portuguesas sino para venderlas también a las españolas que van allí a por ellas.

Además, para más inri, si googleas «bexsero comprar» te salen tropecientas farmacias andorranas que te la venden online.

Entonces, ¿por qué en un país sí puede darse un abastecimiento normal y en otro no? ¿Es que la dificultad del proceso productivo es mayor en España? No sé si es un problema de medios, entiendo que no porque España, Portugal y Andorra son primos hermanos, o es un problema de dinero o qué es lo que hay detrás. Pero sea lo que sea, con la información que tenemos disponible, no cabe en mi cabeza este tema.

No lo sé, no sé la respuesta. Sólo espero de corazón que este desabastecimiento no sea causa de ningún negocio ni tenga un objetivo de moralidad cuestionable…porque hay mucho en juego.

¿Sabéis algo sobre el tema? ¿Os han comentado algo en vuestro centro de salud?

Un beso y feliz lunes!

Mamá G.

El dinero, que ha hecho morir a tantos cuerpos, hace morir todos los días a miles de almas – Giovanni Papini

Érase una vez una encía morada…

El otro día, echando su aceite a Pequeño G después del baño, desnudito encima de su toalla, que es como más le gusta estar en la vida, pues, como siempre, se partía de la risa, abriendome y cerrándome las cremas y jugando conmigo a darme sus pies para que me los comiera.

En medio de esta idílica escena, de repente veo algo raro: parecía que tenía algo morado en la encía de la derecha, arriba. «No puede ser, será la sombra de la comisura del labio». Seguimos con nuestras cosas.

Pero ahí estaba otra vez esa «sombra», era muy difícil de percibir si no le abrías la boca tú porque está justo encima de la comisura del labio al reir. O sea, es la encía de una muela. Como me pareció verla otra vez, ya tuve que meter el dedo para poder verla bien…una bola morada morada era esa parte de la encía…ayyysss!

El susto que me llevé fue bastante grande. En cuanto vino Papá G, se lo mostré a él también a ver que le parecía. Entre los dos pensamos que sería algo relacionado con los dientes, evidentemente por la ubicación del ematoma…en una encía poco más puede ser, pero oye, como aquello estaba tan hinchado y tan morado, pedí cita para el pediatra al día siguiente.

Así que allí nos plantamos. Cuando nos nombraron y entramos, le conté mi hallazgo del día anterior y la buena mujer, cogió su instrumental y se puso manos a la obra para tratar de verlo bien entre los lloros de mi hijo que no se deja urgar nunca jamás. Carácter no le falta, no.

Cuando acabó, no mostró la más mínima preocupación, algo que me tranquilizó profundamente. Me dijo que tenía las cuatro muelas listas para salir, porque las encías estaban ya muy transparentes en esa zona. Y que justo esa, estaba como estaba porque, seguramente, al hacer presión la muela hacia abajo para romper la encía, por su camino se habría llevado alguna venita, y si no la había roto, se había formado una especie de ematoma, un moratón de toda la vida, pero en la encía, por lo tanto nada de que preocuparse. Se iría sólo cuando saliera la muela.

A mi me extrañó que le estuvieran saliendo las muelas porque no tiene los dientes anteriores a las muelas, tiene los cuatro de arriba y tres de abajo, pero aún le faltan los colmillos antes de llegar a las muelas, sin embargo ella me dijo que los dientes no tienen por qué salir en orden, que pueden salir como quieran…ya aprendí algo nuevo aquel día.

También me dijo que lo estaba pasando muy mal, que la salida de las muelas es muy dolorosa, y que a él se le habían juntado las cuatro…que le diera paracetamol si veía que lo necesitaba. En este punto podéis imaginaros mi cara de póker mirando a esta buena mujer…¿lo está pasando muy mal? No le veo pasarlo nada mal, no tiene fiebre nunca, no se queja de la boca jamás mi pobre hijo, está siempre jugando tan simpático, tan risueño, lo único que tiene es mucha rabia que le viene de repente y se vuelve loco por morder algo, pero le dura una décima de segundo (de verdad, no llega a un segundo) y en cuanto muerde durante esa décima de segundo su propia mano vuelve a jugar tan pichi como antes. ¿De verdad lo está pasando mal? A lo mejor tiene un umbral del dolor muy alto y tolera todo estupendamente (no se parece a mí entonces, que quejica soy un rato y cualquier cosa me duele muchíiiisimo).

Así es que, a día de hoy, así estamos, tenemos una muela prácticamente fuera ya, con todos sus piquitos, la parte de las encías correspondiente a otras dos muelas muy blanquitas y un moratón en la cuarta. Esperando a que se vaya con la llegada de la muela.

¿Qué os parece? ¿Os ha pasado algo así con la salida de los dientes?

Besos.

Mamá G.

La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy – Séneca.

Al mal tiempo…día en el museo!

Por Madrid llevamos unos días de un frío bastante intenso…es lo que tiene el invierno, tampoco se pueden pedir peras al olmo, hemos tenido un otoño que ni soñado…

El caso es que ahora, con este frío cuesta más arrancarse a la calle, por lo menos con niños pequeños. Nosotros hemos estado saliendo todos los días de frío, bien abrigados, pero allá íbamos al parque, a pasear por la avenida, a ver buses (distracción absoluta en esta casa), a casa de los abuelos…pero el problema no es tanto el frío que se combate abrigando bien al niño, sino la lluvia. La lluvia nos frena más a la hora de salir a la calle…y es que, ¿dónde vas a ir lloviendo?

Pues esa pregunta nos estábamos haciendo ayer por la mañana cuando nos despertamos y llovía y llovía. Pero se nos ocurrió un plan, un plan perfecto que no podía fallar: el Museo de Ciencias Naturales.

Lugar bajo techo, calentito y con muuuuchos animales, una de las dos pasiones de Pequeño G, la otra, como bien sabéis, son los vehículos, concretamente los autobuses.

Pues bien, nos preparamos nuestro tupper de puré, y allá que nos fuimos, dispuestos a pasar un estupendo día de lluvia.

Me acordé mucho del primer museo de Pequeño G, los Museos Capitolinos, y me envalentoné diciendo, si pudo con ellos que son menos «atractivos» para un niño, con éste seguro que puede fenomenal.

Y vaya si pudo! Vamos que no se cansaba, no paraba de ir de un animal a otro. Carrera tras carrera.

El Museo de Ciencias Naturales tiene dos edificios, el de animales, y el de dinosaurios. La entrada se compra en el edificio de los animales así que fue el primero que hicimos (el que más ha gustado a Pequeño G). Nada más comprar la entrada y entrar a la galería principal, fue quitarle el abrigo y emocionadísimo se fue a ver una vitrina con una gallina de guinea (no habíamos visto una en nuestra vida, no os penséis que es que somos fan de este animal) y señalándosela a todo el que pasaba por ahí acompañado de un sonoro «eh».

Cuando conseguimos que se le olvidara la dichosa gallina, encontró la atracción estrella del día, este animal sí que es uno de sus favoritos, y lo conoce muy bien: el cocodrilo. Allí estaba, enorme, imponente, mostrando todos toditos sus dientes. Pues bien, no os exagero si os digo que pudimos estar alrededor de media hora entre unas cosas y otras pegados al cocodrilo. Os aseguro, que nunca he visto a mi hijo más feliz y más emocionado que delante de ese cocodrilo.

cocodrilo
Pequeño G posando como sólo él sabe hacer delante de mi cayéndoseme la baba, enfrente de su cocodrilo, mientras Papá G le hacía la foto.

Seguimos avanzando, y a nuestras espaldas se ergía un elefante de dimensiones descomunales (todos los animales que estoy mencionando están disecados, por lo tanto son totalmente reales, con sus tamaños reales). Nos impresionó mucho. No hemos visto elefantes más que en el zoo, y nunca tan cerca, por lo que no nos hacíamos a la idea de cuán grandísimo podía llegar a ser este animal. Impresionante.

Después del elefante y tras ir corriendo detrás de Pequeño G que a su vez corría a diferentes vitrinas con diferentes animales, nos volvimos a parar en el león y el búfalo, bueno, a decir verdad era una leona, pero qué preciosidad, con unos ojos de un color verde intenso, maravilloso!

Después de esto, llegó otro favorito de mi hijo: el panda. Allí estaban, dos pandas, preciosos, simpátiquísimos, hasta parecía que uno de ellos esbozaba una sonrisa.

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Pequeño G con sus pandas, posando de nuevo.

Osos, toros, linces, águilas, buitres, diferentes mamíferos pequeños, eran los que llenaban el siguiente pabellón dentro de ese mismo edificio: la fauna de la Sierra de Guadarrama. Muy realista y muy bien explicado todo.

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Alucinando con tanto pájaro tan quieto, nunca los conseguimos ver así, y mira que los perseguimos por el parque…

Desde allí entramos directamente al siguiente pabellón, el mundo marino del Mar Mediterráneo. Muy interesante una hembra de calamar gigante expuesta que fue capturada en Fuengirola. Un animal impresionate, de más de 7 metros de largo.

Por último, las pinturas rupestres, lo que nuestros antepasados españoles pintaban en sus cuevas. Siempre me ha fascinado este tema. Es como si pudiéramos ver qué es lo que veían sus ojos en aquel momento. Cómo ya tenían sus técnicas, sus rutinas, su organización social, sus deidades,…es interesante pararse a pensar como en poco tiempo (poco tiempo comparado con el tiempo que tiene el mundo) las cosas han evolucionado y cambiado tanto. Lástima que muchas no hayan cambiado a mejor…

Una vez que terminamos todo esto, unas dos horas aproximadamente, nos fuimos, no porque Pequeño G estuviera aburrido, porque fueron dos horas de no parar, de ir de un lado a otro viendo animales, que le encantan, aprendiendo, descubriendo,…sino porque era su hora de comer.

Salimos a la calle, lluvia de nuevo, así que montamos a Pequeño G en su coche con su plástico, y rápidamente nos dirigimos a un restaurante cualquiera que encontramos a mitad de camino entre el edificio de los animales y el de los dinosaurios.

Allí dimos de comer a Pequeño G y comimos algo nosotros. Una vez que respusimos fuerzas, de nuevo a la calle a coger con ganas el edificio de los dinosaurios.

Este otro edificio quizá es algo más interesante para el adulto, pero menos interesante para un niño. El edificio de los animales es que es perfecto, muy llamativo, lleno de animales totalmente reales situados a la altura de los niños, o sea en pedestales muy bajitos, prácticamente a ras de suelo, muy bien pensado. Este otro edificio te muestra la evolución del ser humano, desde el australopithecus hasta el homo sapiens, con sus útiles, herramientas, instrumentos de caza, además de restos de ellos mismos – cráneos, dientes (a Pequeño G le encantaron los dientes, enseguida empezó a chasquear los suyos y tocándome la boca a mi para que la chasqueara yo también), diferentes huesos del cuerpo -, así como una colección de huesos y fósiles de dinosaurio. También hay algunos pequeños dinosaurios tipo reptiles o aves recreados, que fue lo que más le gustó a Pequeño G, incluido un cocodrilo gigante de hace miles de años sacando su enorme mandíbula por encima del agua.

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En definitiva, si alguien vive en Madrid y tiene un hijo al que le interesen tanto los animales como al mío, es un plan estupendo en días de lluvia. De verdad, ha sido uno de los días que más feliz y emocionado he visto a Pequeño G y con eso es con lo que me quedo, porque ese es el objetivo de toda madre, ver a su hijo feliz.

Sin más, me despido por hoy, que tengáis un estupendo inicio de semana, cogedla con fuerzas, y ya sabéis, al mal tiempo…buena cara!

Besos.

Mamá G.

Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años – Abraham Lincoln.

 

Tu hijo sabe dormir

Hoy vengo a contaros algo en lo que creo al 100% y que llevo a cabo diariamente con mi hijo.

Una persona cercana a mí está embarazada y el otro día en una conversación salieron los nombres de varios «métodos» para «enseñar a dormir al bebé«. No hay cosa que más rabia me de. El bebé sabe dormir. No tiene que enseñarle nadie.

Hay varios métodos de los que seguro que habréis oído hablar, que afirman, de manera muy resumida, que tu bebé se dormirá como un bendito si le dejas llorar en su cuna y le «acostumbras» a ello. Se acabará durmiendo solo. Esto es obvio, desde mi punto de vista, puesto que el llanto es una actividad física, y en el pequeño cuerpo de un bebé, cuya actividad física está bastante limitada, el llanto produce cansancio, y un bebé que ha llorado bastante es un bebé cansado, por lo que, evidentemente, y sin necesidad de recurrir a ningún método (ya lo decían las abuelas, antes de saber de ellos), el bebé caerá rendido en algún momento tarde o temprano.

Sin embargo, no es del todo lógico que la madre de un bebé no acuda a él cuando escucha su llanto, ¿no? Por lo menos para mí no suena muy natural, a mí lo que me pide el cuerpo cuando mi hijo llora es ir a él.

La profesora Margot Sunderland, una de las grandes expertas en salud mental del Reino Unido y directora de educación en el Centro para la Salud Mental de Londres ha concluído, tras un estudio científico en 800 niños, que, el no acudir al llanto de un niño para acostumbrarle a dormir genera un aumento desproporcionado en el bebé de ciertas hormonas del estrés.

Pero el problema va más allá, el hecho de no estar atendiendo a nuestro hijo, de creer que lo estamos «enseñando a dormir» provoca daños más allá del estrés causado siendo bebé, porque el cerebro del niño, de conformidad con todos los autores especialistas en el tema, es un disco que va grabándose y lo que en el se graba, no se puede borrar después. Por lo tanto, el cómo criemos a nuestros niños hoy, determinará en gran parte, el adulto que será mañana.

Dicho lo cual, la nuerociencia comprueba a diario cómo niños desatendidos en este sentido se han convertido en adultos con necesidades de autoconsolación desproporcionadas, pudiendo buscar tan consolación y tal aprobación que tanto en falta han echado siendo niños en diferentes hábitos o sustancias.

Pero sin necesidad de acudir a la neurociencia, y con independencia de si  creemos en esta relacioón de causalidad o no, el propio Carlos González responde ante la pregunta de los daños que se le causan a un bebé si se le deja llorar, ¿qué más daño quieres causarle? Tu hijo está llorando. No está siendo feliz. El llanto es la prueba de que un bebé está sufriendo y la disminución del llanto es la prueba de que has aliviado ese sufrimiento.

Entonces ¿qué hacer cuando nuestro bebé no coge el sueño?

Muchas veces pasa. Es así. Porque son personas, como tú o como yo. Que a veces no podemos dormir, damos vueltas a algo y no conciliamos el sueño tan fácilmente, o simplemente, no estamos tan cansados para dormirnos de inmediato…los niños sienten igual que nosotros y esto les ocurre también.

Yo duermo a Pequeño G al pecho. Después de su cena, jugamos un ratito más, y luego le cojo y le llevo a nuestra cama con uno de sus cuentos, leemos un rato, me enseña cada página, cada dibujo, me señala lo que le pregunto, hacemos los ruiditos de los animales o de los vehículos, según el cuento que pille, y tomamos teta.

Normalmente es ahí donde se queda dormido, así que no es necesario hacer más. Le meto en su cunita, junto a mi lado de la cama, y a dormir.

Sin embargo otras veces no pilla el sueño tan fácilmente. Toma la teta y, pese a que se le caen los ojos, sigue despierto, se desengancha y te señala su habitación, que es donde están sus juguetes, te señala el cuento que estuviéramos leyendo, te señala tu ojo, tu nariz…cualquier cosa menos dormir. Ante estos casos, ¿qué se puede hacer?

En mi caso, lo que mejor me funciona es entenderlo. Muy bien, no te puedes dormir. Ante eso, no se me ocurre jamás dejarlo en la cuna y salir del cuarto esperando a que se duerma sólo. Porque lloraría. No iba a entenderlo.

No poder dormir es una sensación bastante incómoda para cualquiera, acordáos de esas noches en las que estamos dando vueltas en la cama, mirando el reloj, viendo que no nos dormimos y que las horas pasan y que hay que madrugar igualmente al día siguiente.

Un niño no entiende eso, él siente que quiere dormir pero no puede, y no entiende esa sensación. No sabe cómo actuar ante ella. Por lo tanto, lo que mejor podemos hacer es ayudarles y no perder los nervios nosotros, no desesperarnos, no resoplar, no estresarnos, porque no vale de nada. Se lo transmites. Relajémosles. Hagamos con ellos alguna actividad tranquila, que no implique ejercicio físico para no espabilarnos.

Nosotros generalmente nos ponemos en nuestro carro y mientras cantamos las canciones que le gustan y que conoce, nos vamos moviendo despacito hacia adelante y hacia atrás. A veces funciona en 10 minutos, y a veces no funciona…no pasa nada.

Salimos del carro, nos tumbamos en la cama, le hago cosquillitas, muy suaves, acariciándole la pierna que le gusta mucho, se le cierran los ojitos mientras se rie. Es el momento de ponerle de nuevo en la teta. Casi siempre funciona. Se queda frito. Pero a veces no. Pues seguimos con actividades que puedan relajarle y gustarle para que no piense en que no puede dormir. Leemos otro cuento, cambiar de tercio a veces viene bien. Cogemos otro distinto y lo leemos suavecito, con voz bajita, él me va enseñando todo, yo se lo voy enseñando a él…nos volvemos a tumbar en la cama, hablamos, le cuento que es muy tarde, que nos vamos a dormir para coger fuerzas y jugar mucho mañana mientras le acaricio la pierna. Volvemos a la teta. Se duerme.

Esto es lo que me sirve a mí y lo que yo creo que es mejor para mi hijo, no tiene por qué servirle a todos los padres, cada niño es un mundo, pero sí creo que el hecho de tratarlo con normalidad, sin obligarles a dormir cuando no se pueden dormir, no hay nada peor, haciendo actividades que les vayan relajando, pero que a la vez les gusten y les entretengan, poco a poco harán que se duerman sin ningún tipo de sufrimiento ni trauma.

Has decidido ser madre, es lo que yo pienso, eso implica ciertas cosas, y entre ellas, que a veces tengas noches malas, o menos buenas. He trabajado con un horario muy exigente desde que Pequeño G tenía cinco meses y una semana hasta hace un par de semenas escasas y nunca se me ha ocurrido perder los nervios. Sabía que el día que Pequeño G no podía dormirse bien y nos daban las 2 de la mañana, yo no dormiría nada, pero es lo que hay, soy su madre antes que todo y lo decidí conscientemente, sabia que quería ser su madre antes que todo, es parte de la maternidad consciente.

¿Y tú? ¿Cómo haces cuando tu bebé no coge el sueño?

Un beso!

Mamá G.

 

 

Bienvenida de nuevo…

Y aquí estás otra vez…así es que te doy la bienvenida. No porque me gustes especialmente, no porque sea un placer compartir los días y las noches contigo, no.

24 meses de ausencia, y cuando menos lo esperaba, vuelves, cuando ya casi te había olvidado, cuando no recordaba ya bien lo que era tener que volver a contar, a esperarte, a planificar…cuando todo era tan fácil sin tí.

Aún así, te doy la bienvenida porque eras parte del trato. Porque cuando me dejaste, sabía que era temporal, sabía que hacías tus maletas pero que volverías. Te doy la bienvenida porque eres parte de la vida, porque eres vida.

No te creas que me pillas de sorpresa, he podido atar cabos…hace una semana tenía mucho dolor en los pezones cuando Pequeño G tomaba su teta…no sabía por qué era…hasta que recordé algo…»mi amiga Alma de Mami comentó algo así en su «vuelta a ser mujer», verdad?» Fuí a su blog (id ya) y busqué esa entrada. Aquí la tenéis. Lo leí, justo comentaba lo mismo. Ya no me quedaban dudas…en unos días harías tu aparición.

Y así fue (gracias Alma de Mami), volviste. Ahora me gustaría saber cómo va a ser el trato. De momento, desde el viernes que llegaste no he tenido que tomarme ni un calmante…algo muuuuy extraño, porque yo sieeempre tenía que tomármelos. Espero, sinceramente, que hayas cambiado  y que estos dos años de vacaciones te hayan servido para rebajar los humos y no doler tanto como lo hacías. Espero también que dures menos (por pedir que no quede, estamos casi en Navidad, momento de pedir deseos), que te acabes antes, que no estés conmigo una semana entera de cada mes…ya sabes lo que dicen, lo bueno agrada y lo mucho cansa…nos quedan años juntas aún, así es que, mejor no cansarnos demasiado pronto…

Por todo esto y mucho más, bienvenida menstruación, bienvenida fertilidad…

Besos!!

Mamá G.

 

¿Cansada? SÍ, Soy madre!

Este es un post que tenía muchas ganas de escribir.

De manera general, la gente no comprende nada sobre ser madre y trabajar a la vez fuera de casa.

La gente no entiende que trabajar dentro de casa es un trabajo también, y mucho peor que cualquier otro, porque encima no es remunerado ni reconocido socialmente.

La gente no comprende nada, y eso es con lo que una mujer trabajadora fuera de casa y embarazada o con un bebé se encuentra. Vayamos por fases.

  • Fase embarazo

Para empezar el problema comienza aquí. Una mujer que trabaja por cuenta ajena y se queda embarazada (vuelvo a repetir que hablo de manera general, centrándome en mi propio caso) tiene que pensar cómo y cuándo comunicarlo a la empresa, a su jefe y a sus compañeros. Y dependiendo de a quién lo comuniques tienes reacciones distintas:

La empresa (por empresa me refiero al departamento de RRHH por ejemplo): ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! esperamos que puedas organizarte más o menos con el trabajo para que puedas irte un pelín antes y descansar. En mi caso han sido excepcionales y simpatiquísimos, siempre dispuestos a ayudarme, preguntándome cada poco cómo me encontraba, si me estaba organizando…lástima que el trabajo que haces en el día a día no dependa de ellos.

Tu jefe: ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! vamos, si te parece a mirar este tema que dejamos ayer pendiente…y ya. Nunca más se supo. Nunca jamás volvió a mencionar el tema. Como si el hecho de que él no lo dijera en voz alta hiciera que dejara de existir. Ritmo de trabajo normal, o incluso un pelín más elevado porque hombre…»ya que te vas a ir luego de baja, y dejas tus marrones a los compañeros, es justo que ahora te sacrifiques tú un poco más» (palabritas textuales que tengo grabadas a fuego en mi mente) olé olé y olé.

Tus compañeros: ¡qué bien! ¡qué buena noticia! ¡enhorabuena! «joé qué envidia! en unos mesecitos…vacaciones pagadas! ya te esperaremos a la vuelta con un taco bien grande de cositas en tu sitio jaja» (esto último entrecomillado es textual también por parte de un compañero un par de años mayor que yo).

  • Fase baja de maternidad

Esta parte es muy graciosa. Para empezar, cuando el médico te da la baja de maternidad antes de dar a luz, la gente lo primero que suelta es «qué suerte«. Qué suerte ¿por qué? dan ganas de preguntar…porque no puedo ni venir a trabajar de la barriga que tengo, porque voy a hacer pis cada media hora mientras tu no te levantas de tu sitio en toda la mañana, porque vengo a trabajar a penas sin haber descansado porque entre que me levanto al baño unas siete y ocho veces por la noche y que no encuentro la postura adecuada no pego ojo, porque me dan la baja para que baje el ritmo los días previos al parto, porque me espera un parto por delante, que en muchos casos acaba siendo una cesárea, o sea una OPERACIÓN QUIRÚRJICA, y a tí no, porque me espera un post parto en mi casa, con las hormonas dando vueltas, un bebé al que cuidar sin tener ni pajolera idea en caso de la primeriza que yo era, con una raja y unas grapitas incluídas… ¿por qué exactamente mencionabas lo de la suerte de mi baja?

Ya os digo que a mí me dijeron que me iba de «vacaciones pagadas». Definitivamente alma de cántaro…nuestro concepto de vacaciones es bien distinto.

  • Fase de la vuelta de la baja de maternidad

La gente aquí sí que saca toda la rabia que llevaban dentro por las vacaciones pagadas que te has tirado…eso de que ellos hayan estado currando como locos y tú algo más de cinco meses sin aparecer por la oficina…eso lo tienen bien guardado dentro y lo sacan todo sin dosificador alguno.

«No es que tú vienes descansada» también tuve que oírlo como justificación para un asunto en el que me metían.

DESCANSADA??????? Estás seguro que es la palabra que querías usar????  Que vengo de nuevas, sí, que vengo desconectada también, pero que vengo DESCANSADA??? Tú no tienes ni idea bonito.

Y es que 100000 veces más cansado es el trabajo de madre y «maruja de casa», como lo llaman por ahí, que el de arquitecto, economista, abogado, ingeniero de puentes y cualquier otro cualificado entre los que incluyo el mío. Y mira que es cansado pasarse tooooooodo el día desde por la mañana hasta por la noche en la oficina, pues imagínate si cuando llegas a casa tienes un bebé trasnochador, que se despierta unas tres veces por la noche en esa época a comer, y tú con él claro, que en esta casa seguimos con la teta, y entre medias, pon algunas lavadoras, tiende otras, haz la cena y coloca la casa antes de irte a dormir. Y al día siguiente vuelves a trabajar, habiendo dormido un total de 4 horas y media pero no seguidas. Olé el descanso de una madre!!!!! No me planteo el caso de tener dos o más hijos porque mi cerebro no llega ni tan siquiera a imaginar tal caos.

  • Fase «dejo el trabajo porque es imposible conciliar y me quiero dedicar a mi hijo»

Versión 1: Sacrilegio!!!!!! Cómo haces esto? Te vas a aburrir! Al final todos necesitamos trabajar! Al principio muy bien pero luego te aburres, te lo digo yo. Además luego el niño va al cole y ya qué haces tú? Ya no te necesita tanto. «Yo es que soy más «viva» y no podría» (Esta última también textual de una MUJER y MADRE de mi oficina) Yo es que debo pertenecer entonces al mundo de los no vivos o algo así…pero te digo que SÍ puedo quedarme en mi casa con mi hijo, ya estuve en mi baja y no tuve ni el mínimo sentimiento de querer volver. Estaba feliz, pese al poco descanso, al cansancio extremo, a la falta de tiempo para mí, pese a todo…ESTABA ENCANTADA! Mi hijo me engancha y aunque el fin de semana no me da tiempo ni a lavarme el pelo casi, soy la más feliz del mundo estando 24 horas con él. ¿Que a veces acabas extasiada y con ganas de irte a las islas Fiji tú sóla? SÍ, y la que lo niegue miente. Pero es un sentimiento que dura el tiempo que tarda tu hijo en volver a sonreirte.

Versión 2: Anda mira que bien! Ahora que vas a tener tiempo, podrías retomar lo de estudiar historia del arte! A ver a ver…no estamos hablando de lo mismo me parece…cuál tiempo?? Esto pasa porque la gente con hijos de los trabajos tan intensivos como el mío, no son los que se encargan de ellos, los niños se crían con las chicas internas que tienen contratadas, y entonces pasa lo que pasa, lo mismo que cuando le preguntaron a cierto presidente del gobierno que cuánto costaba un café y respondió una barbaridad. No hay que culparle, es el presidente, él no tomará cafés en bares, y si acaso lo hace, desde luego no los paga o no se fija en lo que cuestan. Pues esto es igual, si no te encargas de tu hijo, no podrás saber cuánto tiempo quita esa tarea y cuánto puedes invertir en otra. A sí que no les culpo, pobres…no lo dicen con maldad, es que no saben.

En fin…que no es tarea fácil. Todo lo contrario. Y que conste que no es mi intención desanimar a nadie que lo lea y esté trabajando, embarazada, o con planes de ello, este es mi caso personal y repito, la tónica general de lo que más me ha llamado la atención, pero por supuesto que me he encontrado con gente comprensiva y coherente.

La conclusión y la verdadera intención de este post es reivindicar el trabajo de una madre que «sólo» es madre. Ya es un trabajazo, el mayor de los trabajos, porque sí, luego todos los niños crecen y salen para adelante, pero unos mejor que otros…y muchas de las «taras» que vemos en adultos, son reflejos de carencias que sufrieron de niños. Así que a ver si no es cansado, difícil y sacrificado criar a un hijo para que sea un adulto feliz y completo!

¿Opináis como yo? ¿Cómo ha sido vuestra experiencia?

Besos!

Mamá G.

 

 

Llegó el momento

Buenos días a todos!!

En primer lugar, mis disculpas por no haber aparecido por aquí en algo más de una semana, pero hay una importante justificación.

¿Recordáis que aquí os contaba que necesitaba un cambio? Pues ese cambio llegó!

En la vida de una persona, a veces llega un momento que se convierte en punto de inflexión. Puede ser un hecho que nos acontezca, puede ser algo que veamos,… en mi caso han sido unas palabras de una persona cercana. «Así tampoco vas a ser feliz«.

Y es que muchas veces tendemos a «engañarnos» o «conformarnos», tratamos de creernos que nos va bien, que somos felices, porque por fuera eso parece. Yo tengo un buen trabajo, un buen sueldo, una familia a la que adoro, unos amigos estupendos, un marido que vale su peso en oro y al cual no puedo querer más y un hijo que es mi vida. ¿Qué más se puede pedir?

Pues aún así, algo no encajaba, pese a tener todas las notas, la melodía no sonaba bonito…y yo lo sabía, sabía por dónde desafinaba el tema…eran las horas, las horas del día que nunca eran bastantes, porque no podía emplearlas en mi hijo, tenía que robar horas al trabajo y al sueño para pasarlas con mi hijo…y eso no debe ser así.

Pese a saberlo, trataba de decirme a mí misma que tenía todo lo que a muchas personas les gustaría tener. Que había estudiado muchos años para estar en la cresta de la ola, y que en el fondo es ahí donde quería estar. Es lo que se llama engañarse a sí misma.

Por ello, por saber dónde estaba el problema, empecé a moverme, a intentar solucionarlo, a intentar encontrar una solución que me permitiera desarrollar mi carrera y mi profesión y criar a mi hijo. He estado meses buscando, entrevistándome con gente, trabajando duro,…hasta que un día esa persona me dijo la frase reveladora, la frase que hizo que en mi mente se oyera un «clic«: «así tampoco vas a ser feliz«.

¡Cuánta razón! No estaba encontrando nada que me convenciera. Sin perder mucho en sueldo, no encontraba un horario que me gustara, a lo mejor adelantaba una hora o dos la hora de salida, pero ello supondría llegar a mi casa tarde igualmente…

Así que tomé una decisión. Rápida pero meditada. La consulté con toda la familia, como se toman las decisiones en mi casa…todos me apoyaron, especialmente mi marido , que vive conmigo, que sabe lo que pasa por mi cabeza, y que sabe lo profundamente infeliz que me hacía el horario que tenía.

Sé que es la decisión correcta, porque cuando una decisión se toma sola significa que era lo que sentías pero que no te atrevías a decir en voz alta. Pues lo dije. Lo dije en voz alta, y todo el que me escuchó estuvo de acuerdo.

La vida es cuestión de prioridades. Está bien luchar por conseguir todo, yo he tratado de hacerlo. Pero el tiempo pasa, y mi hijo va cumpliendo meses y va creciendo, y entre tanta lucha que no parecía llegar a ningún lado, mi vida se iba pasando y yo me iba perdiendo el desarrollo de mi hijo, su día a día, sus despertares, sus siestas, sus horas de parque, sus meriendas, todo vamos.

Por lo tanto, ahora sí, soy feliz. No puedo quitar la sonrisa de mi cara. El tomar esta decisión ha sido como quitarme un peso de encima, algo que llevaba arrastrando y que no me dejaba avanzar.

Mi plan de vida desde el próximo martes es especialmente atractivo: ser mamá.

Muchas gracias por leerme, y por preguntarme y preocuparos durante este tiempo!

Un beso enorme!!!!!!!!

Mamá G.

Complementos vitamínicos durante la lactancia: ¿necesarios?

Buenos días amigas!

Hoy vengo a comentar un tema que el otro día, en una conversación con una compañera salió. Los complementos para mamás lactantes. A raíz de eso, y de que yo consumo estos complementos, me puse a investigar y hoy quiero contaros los resultados de mi búsqueda.

Hay varias marcas que comercializan complementos vitamínicos para mamás en periodo de lactancia. Por todos es sabido que la leche materna proporciona todos los nutrientes que necesita el bebé durante la primera etapa de su vida y le provee de los minerales y vitaminas que requiere para su desarrollo.

Por eso, si es tan importante, y esta responsabilidad recae sobre las mamás que damos el pecho a nuestros hijos, muchas veces nos planteamos, ¿es necesario un aporte extra? ¿un complemento alimenticio? ¿nuestra leche va a ser mejor si tomamos unas pastillas que nos proporcionen minerales y nutrientes extra? ¿va a estar mejor alimentado nuestro bebé?

Entre el abanico de respuestas que nos podemos encontrar hay de todo, como en botica.

Lo cierto es que durante el periodo que dure la lactancia, la mamá debe llevar una dieta sana, equilibrada y variada, para que pueda obtener los micronutrientes necesarios, tanto para ella, como para el bebé.

Según establece la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN), la alimentación, así como el aporte de vitaminas, durante la lactancia no tiene que ser muy distinta a la de otras etapas, porque, salvo casos extremos, como de desnutrición clara, el estado nutricional de la madre no interfiere en la producción de su leche ni en la calidad de la misma.

Esto tiene sentido si lo contrastamos con lo que dice al respecto el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), y es que, por lo visto, la glándula que produce la leche tira sobre todo de las reservas de la mamá, por lo que  la composición de la leche materna “guarda escasa correlación con la dieta de la madre

Concretamente, los micronutrientes más importantes son el hierro, el calcio, el yodo y la vitamina A, fundamentales para un correcto desarrollo físico del pequeño.

Así es que si la dieta de la madre es correcta (por correcta entendemos variada y saludable), no tiene por qué producirse ninguna deficiencia de estos nutrientes en el niño, y por tanto, la mamá no tiene por qué tomar ningún suplemento específico.

Sin embargo, si bien tanto el hierro, como el calcio, o la vitamina A son importantes para el correcto desarrollo del bebé, el yodo es especialmente importante.

Si un bebé no obtiene suficiente yodo de la leche materna, puede provocarse un aumento del tamaño de la tiroides, y por consiguiente, ocasionar problemas respiratorios o de deglución. Además, la carencia de yodo puede provocar también retraso en el desarrollo del Sistema Nervioso Central así como en el crecimiento y la maduración de los huesos del bebé.

Como vemos, los niños necesitan ingerir una ración de yodo a diario para un correcto crecimiento y desarrollo intelectual. Los estudios demuestran que una cucharadita de las pequeñas de sal yodada al día es suficiente para cubrir estas necesidades y evitar problemas (sobre todo de tiroides) en los bebés. Sin embargo, el bebé no toma sal, todo el yodo que necesita, le viene a través de la leche, por eso es tan importante asegurarse de que la mamá cubre correctamente la ingesta diaria de yodo

 ¿En qué alimentos encontramos yodo (además de la sal yodada)?

Vegetales marinos (como las algas comestibles) son riquísimos en yodo, pero por lo menos yo, nunca los suelo consumir.

Pescados y mariscos (como el arenque, las gambas, los langostinos, el bacalao, los mejillones, el salmón o el lenguado). Es de aquí de donde más posibilidades tenemos, en una dieta normal, de cargarnos de yodo las mamás. Pero, ¿tomamos pescado a diario? Porque nuestro organismo necesita un aporte determinado de yodo al día.

Frutas rojas (fresas y arándanos sobre todo). Son estupendos antioxidantes además de ser ricos en yodo.

Leche y yogur. También son alimentos ricos en yodo.

¿Cuál es la conclusión?

Como conclusión a mi estudio, creo que la respuesta más acertada es que no es necesario un aporte vitamínico extra para la mamá durante el tiempo que dure la lactancia. Su leche es buena de todas formas, y alimentará estupendamente a su bebé. Siempre y cuando se ponga atención en comer de todo, variado, y cocinado de la manera más saludable posible.

Ahora bien, también creo que si crees que no consumes suficiente yodo, o para casos extremos como anemias o desnutriciones, o mamás adolescentes que están en pleno desarrollo, es importante suplementar tu dieta con algún complemento, siempre y cuando antes consultes con un médico y te recomiende uno, en caso de creerlo conveniente.

        ¿Cuál es mi caso?

Cuando fui a mi primera revisión ginecológica después de dar a luz (Pequeño G tendría un mes), mi ginecóloga me recomendó consumir una pastilla de Natalben Lactancia. Pongo la marca deliberadamente porque no me gusta hablar de lo que no conozco pero esto lo conozco bien, llevo tomándolas 1 año. Me la recomendó porque según ella, es el único complemento con la mayoría de nutrientes necesarios para una mamá lactante, concretamente me dijo que le interesaba el ácido fólico y el yodo, y a mí me pareció razonable. Igual que durante el embarazo tomamos ácido fólico o incluso se recomienda tomarlo tiempo antes de la concepción, pese a que muchos alimentos contienen ácido fólico, no me pareció disparatado complementar tu dieta durante la lactancia.

Pequeño G no se ha puesto malito ni una sola vez y yo sólo una, de un virus de tripa horrible que cogí. ¿Hubiera sido igual sin tomar mis suplementos? Puede que sí, seguramente sí, pero no lo sé. Hay gente que no los toma y gente que sí. Yo, porque me lo recomendó la doctora, porque lo he visto lógico, y porque no me ha ido mal, los seguiré consumiendo hasta nueva orden médica.

¿Qué os parece? ¿Habéis tomado o estáis tomando complementos?

Un beso.

Mamá G.

Dos críticas sobre crianza (Parte II)

Buenos días amigas!!

Hoy os traigo la segunda de las críticas que me hicieron el domingo pasado sobre la forma de criar a un niño. Si quieres ver la primera de ellas, la tienes aquí.

El caso es que, después de soltarme el rollo de que al niño hay que enseñarle a dormir, tomamos un café en el salón mientras Pequeño G estaba durmiendo su sagrada siesta en el cuarto.

Mientras tanto el niño de esta buena mujer estaba rodando de brazo en brazo, de su madre, a su tío, de su tío a su padre, y así sucesivamente, y es que claro, el niño, quería jugar en el suelo (como todos los niños del mundo, vaya), pero la mamá no quería dejarlo en el suelo porque si no “hay que estar todo el día detrás que este niño es un demonio” No le vi mucha cara de demonio al pobre…pero bueno.

A todo esto, Pequeño G se despertó. Muy simpático, después de haber dormido dos horas, tú me dirás. Bueno, pues, lo sacamos del cuarto, le presentamos a esta nueva gente, y acto seguido le dejo en el suelo mientras voy a coger las cositas que llevamos para que merendara.

Papá G. fue al bolso del carro a sacarle los juguetes que siempre llevamos encima (sobre todo porque el camino Madrid-Ávila en coche es largo y a Pequeño G hay que distraerlo en el coche, que no le gusta nada), y se los puso en el suelo junto a él para que jugara.

Pues en cuanto volví de la cocina con la merienda de Pequeño G le faltó tiempo a la buena mujer para decirme: “no va a la guardería, ¿verdad?

Verdad, no va.

Buf, es que si al mío le pongo en el suelo no para quieto con nada de nada, se nota mucho la guardería, éste ha pegado un cambio enorme desde que va, está fenomenal para los niños de esta edad ya”.

Ya he dicho en más ocasiones que Pequeño G es un niño bueno, chica, qué quieres que te diga, he tenido esa suerte, se duerme tarde, se despierta para la teta varias veces por la noche, pero en compensación, es un niño relativamente tranquilo.

No entiendo el afán de ciertos padres, me ha pasado también en el parque, de estar orgullosos cuando su hijo es el más malo entre los malos. “Mi hijo es un bicho” es una frase que oigo mucho y además dicha con orgullo.

No lo entiendo. De verdad. Yo disfruto mucho de Pequño G, me gusta mucho su carácter, es un niño inteligente, que aprende rápido, cualquier cosa que le enseñas dos veces ya la ha aprendido, precisamente porque tiene un carácter observador, es cuidadoso, no toca algo que no conoce, primero pone un dedo, si ve que no le pasa nada, se lanza, si no le gusta lo que toca, no lo vuelve a tocar. Es muy expresivo con la cara, me encantan sus gestos, es capaz de comunicarse contigo perfectamente sin hablar. Es un niño que lo dejas en el suelo con sus juguetes y se entretiene jugando con ellos, no está todo el rato lloriqueando porque se aburre. Pues qué quieres que te diga, me gusta cómo es, y no tengo porque sentirme mal por ello por mucho que otros padres te traten de hacer ver que si no es un bicho, si no es el más malo entre los malos, es que es una pena…

Y lo del tema de las guarderías me pone muy negra. Pequeño G no va a guardería porque de momento puede permitirse no ir. Si no tuviese familia cerca disponible y con ganas de ayudarme, iría a una guardería, porque no habría otro remedio. Pero la guardería lo veo como el último caso. No tengo nada en contra de ellas, pero tampoco creo en sus beneficios, o al menos no tanto como los papás de guardería tratan de hacerte ver.

El juego social en un individuo no se desarrolla hasta pasados los tres años de edad. Y esto no es algo que digo yo, es un hecho objetivo. Los niños, hasta esa edad, se fijan en otros niños, por supuesto, voy al parque y a Pequeño G le gusta ir donde hay niños, te los señala, sí, cierto, se puede sentar a su lado y puede mirarle mientras coge un puñado de tierra o intentar tocarle, cogerle la mano, todo eso sí, pero un niño hasta los tres años no deja de ser individualista, no entiende el juego como algo para compartir, no por nada, sino porque la base de la socialización es el lenguaje, y el niño no ha desarrollado esa herramienta tan importante todavía.

A esto le añadimos el cerebro privilegiado de un niño, rápido, ágil, absorbente. Si tu niño de 3 años entra al cole habiendo estado antes en la guardería, se sabrá los colores en inglés, sabrá contar, sabrá yo que sé cuántas cosas más, sí. Pero no significa nada, porque un niño que no ha ido a la guardería y entra con 3 años en esa misma clase, a lo mejor no sabe esas cosas (si es que no las ha aprendido de casa ya) pero a la semana siguiente se sabrá todo de carrerilla igual de bien que el que ha ido. Es así amigas. El cerebro de un niño a esa edad es una esponja y su capacidad de imitar y aprender nos sorprende día a día.

Ya basta con el rollo de la socialización. Las guarderías se han inventado porque la mujer se ha incorporado al mundo laboral, no nos engañemos, antes todo el mundo se criaba en casa con sus madres hasta la edad de escolarización y todo el mundo ha sobrevivido. Ahora parece que tienes que apuntar al niño a la guardería hasta si tienes posibilidades de que no vaya (bien porque la mamá puede cuidarlo, bien porque tiene a familiares que se lo cuiden, bien porque el papá puede hacerlo…) para que no se quede sin sus maravillosos beneficios.

¿Qué es esto? ¿Es que acaso el que socializa antes socializa mejor? Yo no creo que esto sea así.

Y con todo esto no quiero que penséis que estoy en contra de las guarderías, porque yo las usaría si no tuviese otra opción. De lo que estoy en contra es de los padres que te tratan de vender sus beneficios, porque cada uno es libre de pensar lo que quiera y de hacer con su hijo lo que crea mejor para él. Yo no he ido a ninguna guardería, es más, no estuve en el cole hasta segundo de infantil, o sea que me incorporé un año más tarde que mis compañeros, hasta los 4 años estuve en mi casa, y os aseguro que no tengo ningún problema de socialización ni de integración en la sociedad.

Un beso.

Mamá G.