La mesa de luz de la Familia G.

Buenos días de lunes! Espero que hayáis pasado un finde genial!

Hoy os traigo, tal y como os dije el viernes, la historia de nuestra mesa de luz!

Cómo sabéis, las mesas de luz son un excelente recurso, proveniente de la filosofía Reggio Emilia, que en contra de lo que mucha gente piensa, no es un método educativo como puede ser Montessori o Waldorf, sino que se trata de una propuesta educativa, que proviene de Italia (de ahí su nombre, Reggio Emilia es una ciudad del norte de Italia).

Para situarnos, las cinco premisas educativas de la filosofía Reggio Emilia son las siguientes:

1. El niño es el protagonista: los niños son seres igual de capaces que los adultos y todos tienen un gran potencial para descubrir, experimentar y aprender.

2. Los docentes son también colaboradores, investigadores y guías: acompañan a los niños en la exploración necesaria para llegar al aprendizaje.

3. La participación de la familia: esto es fundamental. Las familias participan activamente tanto en la escuela como en casa en la educación del niño.

4. Uso fundamental del espacio: cada espacio tiene su propia identidad y significado.

5. La documentación de las experiencias: todo queda documentado, de tal manera que para el educador sea fácil evaluar al niño y para los padres sea fácil comprender las experiencias del niño en la escuela.

En este contexto, las mesas de luz son consideradas excelentes recursos de estimulación y experiencia sensorial para el niño.

Así es que, desde que supe de la existencia de las mesas de luz, en una de mis lecturas sobre los distintos métodos y filosofías educativas, tenía muy claro que quería una para Pequeño G. Y así se lo hice saber a Papá G. cuando estuvimos hablando de remodelar su cuarto.

Papa G., calladito, ha ido haciéndola, y nosotros sin darnos cuenta, hasta que el jueves por la noche me encontré con un paquete envuelto para regalo en casa (junto a mi Nonabox de septiembre) y al abrirlo: sorpresa! Nuestra mesa de luz!

Nuestra mesa de luz es totalmente DIY, y es que, cuando supe que quería una, investigué y me topé con el maravilloso blog de Aguamarina, De mi casa al mundo, que explica fenomenal el por qué de las mesas de luz en la infancia temprana y además explica muy bien también cómo hacerla, así es que este modelo es el que ha seguido Papá G:

  1. Fue a Leroy Merlín a comprar los materiales (todos son de allí y costaron en total 55 euros): (i) un cajón de madera de pino, (ii) una placa de vidrio plástico blanco, (iii) dos fluorescentes, (iv) seis escuadras pequeñas, (v) seis tornillos, (vi) un cúter para cortar plástico (no vale cualquier cúter).
  2. Además se necesita (o nosotros hemos utilizado): (i) celofán, (ii) papel de aluminio (el de envolver los bocatas).
  3. Primero se corta el vidrio con el cúter hasta dejarlo con el mismo tamaño que el cajón de madera.
  4. Después se pone papel aluminio por dentro del cajón de madera (Papá G. ha pegado el papel aluminio a la madera con celofán).
  5. Colocar los dos fluorescentes en la parte de dentro del cajón de madera recubierta de papel de aluminio (también los ha pegado con un poco de celofán).
  6. Luego ha colocado las escuadras con los tornillos (seis en total) para hacer corredera la tapa de vidrio.

Y listo, con esto tenemos el cajón de luz!!

Nuestra mesa de luz - El día que llegaste
Nuestra mesa de luz – El día que llegaste

Nuestra mesa de luz por dentro - El día que llegaste
Nuestra mesa de luz por dentro – El día que llegaste

En otra entrada os contaré qué materiales hemos utilizado para nuestra mesa de luz, porque los hemos encargado pero aún no los tenemos.

Espero que os haya gustado y os haya hecho animaros a las que no tenéis una todavía. Es muy fácil!

¿Qué os parecen las mesas de luz? ¿Tenéis una? ¿Qué materiales utilizáis?

Ánimo con el lunes.

Mamá G.

Mi Nonabox de septmiembre y nuestro regalo de ayer…

Buenos días de viernes amigas!! Parecía lejos el lunes, pero ya ha llegadooo!

Hoy vengo a contaros lo que me ha traído mi Nonabox del mes de septiembre. Nunca antes había recibido una, porque me suscribí a principios de mes, así que esta ha sido la primera.

Mi Nonabox de septiembre, monísima por fuera - El día que llegaste
Mi Nonabox de septiembre, monísima por fuera – El día que llegaste

La abrí muerta de la emoción, como un niño el día de Reyes, vamos. Y esto fue lo que me encontré.

Mi Nonabox por dentro - El día que llegaste
Mi Nonabox por dentro – El día que llegaste

Los productos de mi Nonabox - El día que llegaste
Los productos de mi Nonabox – El día que llegaste

Pues bien, si os digo la verdad, me decepcioné un poco. Como veis los productos no eran del otro mundo:

  1. Un babero de Aden+Anais. Esto fue lo que más me gustó, aunque en casa usamos los baberos plastificados por debajo, por aquello de que no cale al niño cuando se mancha…y este no es plastificado. Aún así, tengo alguna muselina de esta marca y me ha salido muy buena, además el babero en sí me encanta. Así que esto ya está lavado y sí que lo usaremos.
  2. Una botella de agua Solán de Cabras. Bueno…no viene mal nunca una botella de agua, pero…tampoco es que necesitara una ni que me venga bien. Además Solán de Cabras no es mi marca favorita, tiene una mineralización bastante alta comparado con otras aguas minerales, y a Pequeño G. le intento dar las aguas con menos mineralización posible, por ejemplo Bezoya.
  3. Un chupete. Este ni lo abriré. Lo dejaré cerradito y guardadito por si algún día alguien de mi entorno usa chupetes. Pequeño G. nunca ha sido de chupete, aunque claro, entiendo que este dato Nonabox no lo tenía.
  4. Dos tarritos de comida preparada para bebés, de merluza con verduras. Esto no lo solemos utilizar nunca. Cuando he intentado darle a Pequeño G. algún tarrito de comida preparada me ha mandado bien lejos, no le gustan, le dan arcadas. Cuando nos hemos ido de vacaciones, he ido cargando con toda la cacharrería y siempre a apartamentos para poder prepararle su comida yo misma. Pero bueno, no viene mal por si acaso un día vamos a pasar el día fuera o algo, intentaré dárselos a ve si esta marca (Naturnes) le gusta, que esta no la hemos probado.
  5. Unas pinturas para la cara. No sé. Pequeño G. tiene 12 meses y entre mis planes no estaba pintarle la cara…pero bueno, viene bien para un futuro, se puede guardar para usar más adelante.
  6. Dentífrico Chicco: Tampoco lavo los dientes a Pequeño G. todavía. Pero está bien para utilizar cuando se los empiece a lavar.
  7. Una muestra de ampolla revitalizante para la cara marca Germinal. Para una cosa que sí voy a usar ahora sólo me mandan una muestra…!! 😦

Pues esta fue mi Nonabox de septiembre. La verdad es que no he quedado muy contenta. Seguiré suscrita para darle una segunda oportunidad pero si la de octubre tampoco me encanta, seguramente me dé de baja.

Lo bueno fue que junto a mi Nonabox había otro paquete. Y al abrirlo me encontré con esta maravilla que Papá G. había construido para Pequeño G.

Mesa de luz - El día que llegaste
Mesa de luz – El día que llegaste

Vamos a estrenarla muy mucho este finde y el lunes os cuento tooodo y os traigo más fotos: cómo hemos jugado, qué materiales hemos utilizado y cómo la ha hecho Papá G. Es completamente DIY y su precio ronda los 55 euros en total! Me encanta!!

Bueno, ¿qué os ha parecido mi Nonabox? ¿Y la mesa de luz?

Pasad un finde estupendo!!! El lunes más y mejor!

Mamá G.