Mi pequeña gran familia

¡Hola de nuevo!

En el post anterior hablé de pasada de lo que me gusta mi pequeña gran familia, como yo la llamo, pues bien, para continuar conociéndonos, antes de entrar en materia propiamente dicha, hoy nos presentaré en condiciones.

Mi pequeña gran familia (la familia que hemos creado, se entiende) está compuesta por tres miembros:

  1. Papá G.
  2. Mamá G.
  3. Pequeño G.

¿Y ya? Pues sí, con miras de aumentarla en un futuro (me encantaría seguir los pasos de Nosoyunadramamama, pese a que haya que convencer un pelín a Papá G.,  y cuando digo un pelín digo que no quiere ni oir hablar de familia numerosa, pese a que a mi me encantaría), de momento esa es nuestra familia y de momento es nuestro Pequeño G. el que centra toda nuestra atención. Empecemos:

  • Todo sucedió hace algo más de seis años (cerremos los ojos e imaginemos ahora viñetas de nuestra vida yendo hacia atrás a cámara rápida), cuando un día, en un país muy muy lejano (tampoco tan tan lejano, no os vayáis a pensar, pero es por darle un toque de cuento de hadas), Papá G. y Mamá G. se conocieron.
  • ¿Cómo fue? ¿Cómo fue? ¿Amor a primera vista?
  • Bueno, bueno, los detalles los guardo para nosotros, digamos que fue “premonitorio”. A Mamá G. no le funcionaba la llave para poder abrir el candado de la puerta del palacio del país lejano. Papá G., con su oído privilegiado, y estando ya dentro, escuchó el forcejeo con el candado, así es que, desde la lejanía de los jardines traseros del palacio del país lejano, montó en su corcel, y acudió raudo y veloz a la puerta principal del palacio, abriéndola majestuosamente.
  • Ohhhhhhhhhh, y ¿qué pasó después?
  • Al abrirse aquella puerta, los ojos de Papá G. y Mamá G. quedaron clavados en los del otro, creando algo mágico que hizo que el tiempo se detuviera.
  • ¿Y Pequeño G.? ¿Estaba dentro también?
  • No por favor!!! Pequeño G. vino después. Todo a su tiempo. Continúo. Durante un tiempo Papá G. y Mamá G. vivieron felices en el palacio del país lejano, sin embargo, aún era pronto para comer perdices, puesto que, un caluroso día de verano, Papá G. y Mamá G. tuvieron que separarse, todo lo bueno acaba, y aquello bueno acabó también, así es que Papá G. se marchó a otro país muy lejano también y Mamá G. se vino al país cercano. Ambos hicieron viajes al país del otro (Papá G. hizo bastantes más, y desde aquí quiero agradecérselo, que sé que me lee), hasta que un día Papá G. hizo sus maletas para definitivamente establecerse en el país cercano con Mamá G. (¡gracias mi amor!).
  • Ohhhhhhh qué bonito…
  • Sí, mucho, pero ahí no acaba la preciosura, ahora viene más. Un día hace ya más de dos años, Papá G. y Mamá G. vivieron uno de los dos días más maravillosos de sus vidas: su Boda. Una boda en la que el hada madrina, los ratoncitos, los pajaritos, y todos los animalillos del bosque estuvieron invitados. Fue todo un acontecimiento en el reino del país cercano. La exótica cultura de Papá G. se mezcló con la castiza cultura de Mamá G. para hacer de aquel día uno muy especial.
  • Esto está empezando a ser un poco pastel, ¿cuentas ya cuándo vino Pequeño G. o nos vamos?
  • Lo cuento, lo cuento, era por ponernos en situación. Pequeño G. fue encargado en las navidades de 2013, ya veis, no se puede imaginar un regalo mejor, y después de 38 semanas y 3 días en la tripa de Mamá G. vino al mundo pocos días antes de que acabase el verano de 2014, haciendo de ese día otro muy muy especial también.

Así es que hoy, antes de despedirme, quiero aprovechar que hace poco ha sido nuestro segundo aniversario de boda, para decirte, Papá G., que gracias por abrir esa puerta y dejarme entrar, porque de alguna forma, ya nunca más hemos vuelto a salir de aquel palacio…Te quiero.

Mamá G.

(P.D.: Prometo no volver a ser tan tan pastel nunca jamás, y con este post doy por concluido el periodo de presentaciones, así es que mañana comienzan los contenidos interesantes).

Comenzamos

Bueno…vaya momento…sentada frente a mi ordenador, pensando y pensando cómo comenzar…pero no me preocupa, al fin y al cabo empezar siempre es lo difícil, ¿no?

Venga, comencemos por presentarme a mí misma. Esto siempre está bien, por aquello de saber quién hay al otro lado, pues a ver, soy una madrileña de veintitantos (tirando más a treinta que a veinticinco), trabajo fuera y dentro de casa, y si tuviera que decir cinco cosas que me gustan para tratar de definirme, diría lo siguiente:

  1. Leer: me gusta mucho leer, desde niña y para siempre, para mí leer siempre ha sido más que conocer una nueva historia, el simple hecho de coger un libro, olerlo, abrirlo, y sentarte a escucharlo, a dejarte seducir…es un momento de paz contigo misma, con los personajes, con el autor. Es el momento en que sales de esta realidad para entrar en otra. Para mí esos momentos no tienen precio.
  2. Comer: me gusta mucho comer (tratando de controlar los impulsos…porque si no los controlara…), y me encanta cocinar, experimentar con nuevos sabores, ingredientes, nunca suelo hacer un plato igual que el anterior, siempre se me ocurre ponerle algo nuevo, algún toque extra (a veces acierto y a veces no, todo sea dicho).
  3. Cuidarme: me gusta cuidarme también, me encantan las cremas y los protectores labiales (creo que con esto último tengo un problema serio a tratar), de hecho ha habido años en los que Don Guinness World Records podría haberse pasado perfectamente por mi casa para verificar que en mis armarios del baño -y en mis bolsos, que ojito con los bolsos- hay más cremas, cacaos, exfoliantes, vaselinas, y potingues varios que en todos los supermercados y farmacias juntos.
  4. Viajar: me gusta mucho viajar, pero mucho mucho (este no es un hobby muy exclusivo, ¿no?, ¿a quién no le gusta viajar?).
  5. Pequeño G.: pero, sobre todo, me gusta, me encanta, me chifla, y me apasiona muchísimo mi hijo. Y aquí hemos llegado al quid de la cuestión, mi niño, mi bebé, al que en el mundo 2.0 llamaremos el Pequeño G.

Pues bien, digo que es el quid de la cuestión porque desde el día que llegó mi Pequeño G. (he aquí la explicación del nombre del blog) mi mundo ha cambiado por completo, en cuanto a hábitos se refiere, a cosas que me gustan y en definitiva a cómo ver la vida. Por lo tanto, si me tengo que definir de nuevo después de haber sido mamá, diré que:

  1. Me encanta leer pero no leo lo suficiente, no por falta de ganas sino por absoluta falta de tiempo, de hecho cuando llego a la cama, no sé si llego despierta o dormida.
  2. Me encanta comer y esto sí que lo sigo haciendo la mar de bien (menos mal que un hobby “pre Pequeño G.” se mantiene).
  3. Me encanta cuidarme con mis millones de potingues pero actualmente me cuido entre un cero y un dos, y el día que llegamos al dos ya me siento una celebrity (lo bueno de conformarse con poco), de nuevo no es por falta de ganas sino por falta de tiempo y es que ahora, y vosotras las que sois mamás me entenderéis, el día que me da tiempo a lavarme el pelo es un gran día para mí, un día en el que me siento fuerte, invencible, por ir con mi moño de todos los días pero con el pelo oliendo a champú (mmm, qué sensación).
  4. Me encanta viajar, y esto, por suerte, y en la medida de lo posible, lo intentamos mantener.
  5. Me encanta mi niño y me encanta mi nueva pequeña gran familia, y a ella es a la que dedico todo el tiempo que tengo cuando no estoy trabajando.
  6. Me encanta leer blogs de maternidad y crianza, y esto no es desde siempre, por eso no estaba en la lista anterior, sino que desde que me quedé embarazada (allá por finales de 2013 o principios del 2014), mi historia de amor con estos blogs ha ido en aumento (ya no sé si caben más en mi bloglovin). Y si a eso añades que de toda la vida me ha encantado escribir (incluso a día de hoy tengo un diario, sí sí, os podéis reír tranquilamente que no os estoy viendo, un diario de papel, de esos de libretita y boli), pues entenderéis el porqué de este blog: (i) mi Pequeño G., (ii) mi amor hacia los blogs de maternidad y crianza, y (iii) mi pasión por escribir y contar lo que va sucediendo por mi vida.

Así es que, si te animas a seguirme en mi nuevo hogar 2.0, eres más que bienvenid@. Yo estaré feliz de teneros por aquí para que juntos podamos aprender, compartir, y disfrutar de nuestras experiencias.

¿Me acompañáis?

Mamá G.