Tu hijo sabe dormir

Hoy vengo a contaros algo en lo que creo al 100% y que llevo a cabo diariamente con mi hijo.

Una persona cercana a mí está embarazada y el otro día en una conversación salieron los nombres de varios «métodos» para «enseñar a dormir al bebé«. No hay cosa que más rabia me de. El bebé sabe dormir. No tiene que enseñarle nadie.

Hay varios métodos de los que seguro que habréis oído hablar, que afirman, de manera muy resumida, que tu bebé se dormirá como un bendito si le dejas llorar en su cuna y le «acostumbras» a ello. Se acabará durmiendo solo. Esto es obvio, desde mi punto de vista, puesto que el llanto es una actividad física, y en el pequeño cuerpo de un bebé, cuya actividad física está bastante limitada, el llanto produce cansancio, y un bebé que ha llorado bastante es un bebé cansado, por lo que, evidentemente, y sin necesidad de recurrir a ningún método (ya lo decían las abuelas, antes de saber de ellos), el bebé caerá rendido en algún momento tarde o temprano.

Sin embargo, no es del todo lógico que la madre de un bebé no acuda a él cuando escucha su llanto, ¿no? Por lo menos para mí no suena muy natural, a mí lo que me pide el cuerpo cuando mi hijo llora es ir a él.

La profesora Margot Sunderland, una de las grandes expertas en salud mental del Reino Unido y directora de educación en el Centro para la Salud Mental de Londres ha concluído, tras un estudio científico en 800 niños, que, el no acudir al llanto de un niño para acostumbrarle a dormir genera un aumento desproporcionado en el bebé de ciertas hormonas del estrés.

Pero el problema va más allá, el hecho de no estar atendiendo a nuestro hijo, de creer que lo estamos «enseñando a dormir» provoca daños más allá del estrés causado siendo bebé, porque el cerebro del niño, de conformidad con todos los autores especialistas en el tema, es un disco que va grabándose y lo que en el se graba, no se puede borrar después. Por lo tanto, el cómo criemos a nuestros niños hoy, determinará en gran parte, el adulto que será mañana.

Dicho lo cual, la nuerociencia comprueba a diario cómo niños desatendidos en este sentido se han convertido en adultos con necesidades de autoconsolación desproporcionadas, pudiendo buscar tan consolación y tal aprobación que tanto en falta han echado siendo niños en diferentes hábitos o sustancias.

Pero sin necesidad de acudir a la neurociencia, y con independencia de si  creemos en esta relacioón de causalidad o no, el propio Carlos González responde ante la pregunta de los daños que se le causan a un bebé si se le deja llorar, ¿qué más daño quieres causarle? Tu hijo está llorando. No está siendo feliz. El llanto es la prueba de que un bebé está sufriendo y la disminución del llanto es la prueba de que has aliviado ese sufrimiento.

Entonces ¿qué hacer cuando nuestro bebé no coge el sueño?

Muchas veces pasa. Es así. Porque son personas, como tú o como yo. Que a veces no podemos dormir, damos vueltas a algo y no conciliamos el sueño tan fácilmente, o simplemente, no estamos tan cansados para dormirnos de inmediato…los niños sienten igual que nosotros y esto les ocurre también.

Yo duermo a Pequeño G al pecho. Después de su cena, jugamos un ratito más, y luego le cojo y le llevo a nuestra cama con uno de sus cuentos, leemos un rato, me enseña cada página, cada dibujo, me señala lo que le pregunto, hacemos los ruiditos de los animales o de los vehículos, según el cuento que pille, y tomamos teta.

Normalmente es ahí donde se queda dormido, así que no es necesario hacer más. Le meto en su cunita, junto a mi lado de la cama, y a dormir.

Sin embargo otras veces no pilla el sueño tan fácilmente. Toma la teta y, pese a que se le caen los ojos, sigue despierto, se desengancha y te señala su habitación, que es donde están sus juguetes, te señala el cuento que estuviéramos leyendo, te señala tu ojo, tu nariz…cualquier cosa menos dormir. Ante estos casos, ¿qué se puede hacer?

En mi caso, lo que mejor me funciona es entenderlo. Muy bien, no te puedes dormir. Ante eso, no se me ocurre jamás dejarlo en la cuna y salir del cuarto esperando a que se duerma sólo. Porque lloraría. No iba a entenderlo.

No poder dormir es una sensación bastante incómoda para cualquiera, acordáos de esas noches en las que estamos dando vueltas en la cama, mirando el reloj, viendo que no nos dormimos y que las horas pasan y que hay que madrugar igualmente al día siguiente.

Un niño no entiende eso, él siente que quiere dormir pero no puede, y no entiende esa sensación. No sabe cómo actuar ante ella. Por lo tanto, lo que mejor podemos hacer es ayudarles y no perder los nervios nosotros, no desesperarnos, no resoplar, no estresarnos, porque no vale de nada. Se lo transmites. Relajémosles. Hagamos con ellos alguna actividad tranquila, que no implique ejercicio físico para no espabilarnos.

Nosotros generalmente nos ponemos en nuestro carro y mientras cantamos las canciones que le gustan y que conoce, nos vamos moviendo despacito hacia adelante y hacia atrás. A veces funciona en 10 minutos, y a veces no funciona…no pasa nada.

Salimos del carro, nos tumbamos en la cama, le hago cosquillitas, muy suaves, acariciándole la pierna que le gusta mucho, se le cierran los ojitos mientras se rie. Es el momento de ponerle de nuevo en la teta. Casi siempre funciona. Se queda frito. Pero a veces no. Pues seguimos con actividades que puedan relajarle y gustarle para que no piense en que no puede dormir. Leemos otro cuento, cambiar de tercio a veces viene bien. Cogemos otro distinto y lo leemos suavecito, con voz bajita, él me va enseñando todo, yo se lo voy enseñando a él…nos volvemos a tumbar en la cama, hablamos, le cuento que es muy tarde, que nos vamos a dormir para coger fuerzas y jugar mucho mañana mientras le acaricio la pierna. Volvemos a la teta. Se duerme.

Esto es lo que me sirve a mí y lo que yo creo que es mejor para mi hijo, no tiene por qué servirle a todos los padres, cada niño es un mundo, pero sí creo que el hecho de tratarlo con normalidad, sin obligarles a dormir cuando no se pueden dormir, no hay nada peor, haciendo actividades que les vayan relajando, pero que a la vez les gusten y les entretengan, poco a poco harán que se duerman sin ningún tipo de sufrimiento ni trauma.

Has decidido ser madre, es lo que yo pienso, eso implica ciertas cosas, y entre ellas, que a veces tengas noches malas, o menos buenas. He trabajado con un horario muy exigente desde que Pequeño G tenía cinco meses y una semana hasta hace un par de semenas escasas y nunca se me ha ocurrido perder los nervios. Sabía que el día que Pequeño G no podía dormirse bien y nos daban las 2 de la mañana, yo no dormiría nada, pero es lo que hay, soy su madre antes que todo y lo decidí conscientemente, sabia que quería ser su madre antes que todo, es parte de la maternidad consciente.

¿Y tú? ¿Cómo haces cuando tu bebé no coge el sueño?

Un beso!

Mamá G.

 

 

¿Será por la lactancia materna?

Ay amigas…sí! Literalmente no puedo más. Pero nada de nada más. Me voy arrastrando por las esquinitas…

No puedo tener más sueño, y hoy quiero saber si os ocurre lo mismo o es cosa únicamente mía.

Os cuento. Pequeño G. no duerme del tirón de nunca de los nuncas, sólo hace mucho tiempo, cuando era bebé empezó una racha en que dormía unas 6 o 7 horas seguidas. Yo era feliz. Pero claro, dicha racha acabó. Y es que yo me reincorporé al trabajo después de mi baja y Pequeño G. parece que lo olió y dijo: “ah, que no estamos juntos durante el día, pues estaremos durante la noche”, y dicho y hecho. Desde entonces, Pequeño G. no duerme de un tirón, su media es despertarse cada 3 horas aproximadamente. A veces más horas, a veces menos horas, pero por lo general, son 3 las que aguanta dormido sin despertarse a comer.

Cuando se despierta, lo hace medio dormido, y es sólo para comer, así que le pongo en la teta, y en cuanto come los dos pechos le vuelvo a poner en su cuna porque está roque ya.

Significa ello que la interrupción de mi sueño no es muy severa, es cuestión de 10 o 15 minutos y no tengo que hacer nada que conlleve un esfuerzo, pero despertarte un par de veces o tres durante la noche, aun siendo poca la interrupción, durante un año seguido, hace que una empiece a notar sus efectos…

Los hijos de mis compis del trabajo duermen del tirón todos, y todos han acabado ya con la lactancia materna, o han sido criados sin ella. Por lo que me hace intuir que nosotros seguimos como seguimos por el “enganche” de la teta.

Y aquí es donde necesito vuestra opinión. ¿Estoy en lo cierto? ¿Significa esto que mientras sigamos con la lactancia materna seguiremos sin dormir seguido?

Os agradezco enormemente cualquier contribución para esclarecer el asunto!

Y con esto y un bizcocho, me despido hasta el lunes. Pasad un finde estupendo, y disfrutad cada momento!! Un beso fuerte!

Nos leemos pronto.

Mamá G.