La tecnología, ¿sí o no?

¡Hola!

Hoy vengo con un post bastante clásico, pero no quería dejar de dar mi punto de vista al respecto porque me parece un tema muy preocupante, ¿a favor o en contra de la tecnología?

En mi opinión, la tecnología es claramente un avance. Nos permite hacer cosas impensables hace unos años. A día de hoy, si quieres hablar con alguien al otro lado del charco, y además, gratis, sólo tienes que dar a un botón de tu Smartphone, si quieres buscar piso, no tienes que recorrerte las calles como se hacía antes, basta con seleccionar tus favoritos en la página web correspondiente e ir a visitarlos directamente, si quieres buscar trabajo, sólo tienes que bucear por las distintas ofertas y dar al botón de “aplicar”…y así podríamos seguir con una lista enorme. Claramente nos facilita la vida.

Entonces, ¿por qué hay tanto debate? Pues en mi opinión, porque como todo lo bueno, es adictivo, y eso conlleva que estemos haciendo un mal uso de la tecnología, con graves consecuencias, desde mi punto de vista, en nuestra forma de interactuar con los demás y en nuestro carácter.

Y para comprobarlo basta con ir en autobús un día, o ponerte en la puerta de un colegio a la hora de salir. Al despedirse los chicos (los más mayorcitos, me refiero), lo primero que hacen es coger su móvil (vivo enfrente de un colegio y al volver de trabajar al mediodía paro en dos semáforos frente al cole, así es que creedme, es algo en lo que me vengo fijando desde que tenía pensado escribir sobre esto).

Esto es algo que me preocupa especialmente. Muy bien que hayamos avanzado, muy bien que se nos facilite la vida cada vez más, pero muy mal que nos apartemos de todo el mundo que tenemos alrededor, que sabemos más de nuestro amigo que vive en el Chicago, que de nuestra propia abuela que vive tres casas más arriba…

Y esto es lo que no es posible y esto es contra lo que trato de luchar en mi casa. Porque sé que los niños son esponjas, sé que en sus primeros años de vida copian lo que ven y sé que no quiero que vean unos padres sentados en el sofá cada uno mirando su correspondiente dispositivo electrónico, sin interactuar con los demás miembros de la familia. Tan cerca, pero tan lejos.

Y entonces es cuando me cabreo un poco conmigo misma, y me autoregaño: no mires el Instagram nada más salir del trabajo, no repases la vida de tus Facebook-amigos cada vez que te sientas en el sofá después de dormir a Pequeño G., no te quedes en el sofá mirando noticias en el móvil cuando ya viste el periódico por la mañana,…

Y es por eso que llego a la conclusión de que no es la tecnología la que nos “aparta de la sociedad” si no el mal uso que hacemos de ella. ¿No os pasa que viajáis al extranjero y os sentís perdidos, olvidados, cuando desconectáis vuestros datos? ¡No es posible que eso pase! ¡No es posible que hayamos generado una dependencia tan grande!

Pero claro, hacer de un niño un “no adicto a la tecnología” no es fácil a día de hoy…por lo menos en mi caso…tanto Papá G. como yo trabajamos con ordenadores durante todo el día, estamos en contacto con nuestros amigos gracias al móvil, tenemos nuestros portátiles todo el día a la vista, Pequeño G. tendrá amigos con móvil desde los 8 años (conozco gente, lo aseguro, a mi prima pequeña le regalaron una Black Berry por su comunión, y esto era hace años ya, con lo que ahora…no quiero ni pensarlo), y manejarán las tablets desde los 4, si no antes.

Lo que sí sé, es que, con independencia de lo que Pequeño G. se encuentre fuera, en casa trataremos de fomentar y reforzar más otro tipo de visión de la vida. Veremos cómo se nos da.

¿Y vosotros? ¿Cómo lo estáis haciendo? ¿Creéis como yo que el mal uso de la tecnología puede llegar a ser peligroso? ¿Cómo hacéis en casa?

Nos leemos pronto!

Mamá G.