Dime cómo duermes y te diré quién eres

¡Hola!

El otro día (yo soy muy de esta expresión y a lo mejor se trata de un día de hace dos meses y medio, pero bueno, ya me iréis conociendo…) leí un artículo que me hizo gracia, pues indicaba que según cómo duermes con tu pareja, un señor, que dice ser experto en el tema, puede venir y decir cómo vais como pareja en ese momento.

Ya…comprendo…pues a ver, yo, de toda la santa vida he dormido y duermo y dormiré de lado y mirando hacia fuera de la cama. Nunca miro hacia la cama, ¿por qué? Por la misma razón por la que me gusta más el color naranja que el amarillo…o sea por nada en especial, porque la vida es así y punto. Duermo así de toda la vida, desde que dormía en mi camita de casa de mis padres, siempre de lado mirando hacia fuera de la cama.

Papá G. duerme igual que yo más o menos, pero él pertenece a una facción más radical porque literalmente tiene que tener la cabeza fuera de la cama, poco más y le cuelga un día…

Así es que ni nos rozamos ni nos rozaríamos por muchas ganas que tuviéramos porque dormimos bastante lejos el uno del otro (tampoco tan lejos, mi cama es de 1.40 m).

Vamos que según este artículo, si ese señor tan experto viene a mi casa mientras dormimos (no por favor, ¡vaya susto!), diría que nuestra relación está en sus últimas, es muy mala posición para dormir una pareja porque, parece ser que necesitamos poner distancia de por medio.

Bueno vale, ¿y esta tontería? estaréis diciendo…pues nada, que a raíz de leer este artículo se me ha ocurrido contaros como son nuestras rutinas por las noches desde el día que Pequeño G. llegó.

Hasta ese día yo siempre he sido de dormir (y Papá G. más casi…) pero de dormir dormir, o sea, de despertarte del dolor de cabeza que te ha producido dormir 13 horas (se sobrentiende que este lujo, porque es un lujo, lo hacía los fines de semana, vacaciones y fiestas de guardar) y juntar casi el desayuno con la comida.

Una vez que empezamos a ser una familia de tres, la fiesta cambió de temática. Pequeño G. como todo niño pequeño, se despertaba cada tres horas a comer y allí estaba su madre (una servidora) con su teta para darle de comer y volverle a acostar. Pero siempre en su cuna. ¿Por qué? Por dos razones: (i) Pequeño G. siempre ha sido de dormir de maravilla, sólo se ha despertado por las noches a comer, y se despierta dormido y come dormido, así es que no requiere ningún esfuerzo acostarle de nuevo, vamos que no abre ni el ojo, todavía a día de hoy es así, y siempre ha dormido y descansado de maravilla en su cuna, nunca se ha quejado para nada, entonces ¿por qué poner a dormir al niño en nuestra cama cuando en su cuna duerme fenomenal, despertándose para comer las veces que necesite, comiendo estupendamente y volviéndose a quedar frito al instante?, y (ii) porque me daba pánico no, lo siguiente, meter a Pequeño G. tan tan tan tan tan tan chiquitirritín en nuestra cama, me imaginaba una escena en la que aplastábamos a nuestro Pequeño G. o le hacíamos daño o vete tú a saber cuántas historias más.

La cosa cambió un poquito. Todo empezó en una escapada que hicimos los tres cuando Pequeño G no había cumplido aún los cinco meses. El hotel nos proporcionó una cuna que dejaba bastante que desear y el frío que hacía en la habitación era muy considerable, vamos, que tuvimos que sacar las típicas mantas gordas marrones que están en los altillos de los armarios de los hoteles para añadir una capa más a la cama. Os estoy hablando de finales de enero. Así es que me moría de la pena de ver a mi Pequeño G. en esa cuna, tan tan bajito, casi a ras de suelo, y con tan poca ropa de cama que le pusieron. Así fue como le metí en nuestra cama gigante bien tapadito entre los dos. Ni que decir tiene que esa noche no dormí prácticamente, dormí a cabezadas, despertándome cada rato, dada mi inexperiencia en esto del colecho y mis miedos rondándome la cabeza en cuanto al aplastamiento se refiere.

La siguiente noche, ni intentamos meterlo en su cuna, directamente se durmió con nosotros y algo mejor dormí yo al ver que de la experiencia de la noche anterior, mi Pequeño G. había salido airoso sin ningún hueso roto.

Total que a día de hoy nunca dormimos toda la noche los tres juntos porque siempre lo acostamos en su cuna (la cuna está en mi lado de la cama a un palmo y medio de mí), pero muchas veces cuando se despierta para comer, lo meto en nuestra cama, porque no sé si hay muchas más sensaciones tan bonitas para comparar…la verdad es que si no me diera pánico (me sigue dando un poco) lo metería más a menudo (contribuiría mucho el hecho de tener una cama más grande…), despertarte con su mano en tu cara es una cosa inexplicable, y sí, cuando él está en el centro de la cama, duermo mirando hacia dentro de la cama, a lo mejor significa que nuestra relación es mucho más bonita ahora que somos tres…

¿Y vosotros? ¿Practicáis el colecho? ¿No os da miedito como a mí?

Pasad un muy buen fin de semana!! Nos leemos pronto.

Mamá G.

7 comentarios en “Dime cómo duermes y te diré quién eres

  1. mimamaviveennormandie

    Hola!!Desde que llego en su cunita ! y nos ha ido así muy bien! Únicamente viene a la cama en los hoteles, para evitar que llore o cosas así. Esto solo cuando se despierta.
    Ahora con 18 mese s hay menos miedo a aplastarla! Pero ni cuando le di pecho la dejé con nosotros por eso mismo.

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  2. Mira, a nosotros nos ha pasado lo mismo. En la cuna se dormía (y duerme fenomenal) gran parte de la noche así que ahí Alma de Mami y Alma de Papi duermen espatarraditos en su cama, él mirando hacia fuera y yo hacia dentro jaja Cuando Pichí se despierta (que suele coincidir cuando se va Alma de Papi al trabajo) la paso a la cama, come y a dormir en la cama. Y cuando ha estado malita o se ha despertado mucho también a la cama y todos tan agusto… lo único que a mí me resulta un poco incómodo y no termino de pillar el truco a la postura! Lo mío es más miedo a que se lleve un buen manotazo de su madre que la quiere mucho 😛 jeje alguno se ha llevado y la pobre ni se ha inmutado! Besotes!

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    1. Ja ja, lo de los manotazos es inevitable pero cuando se duermen están bien dormidos…no se enteran! Siendo dos en la cama parece que da para más, cuando Pequeño G. ha estado malito, Papá G. ha dormido en el sofá para poder meterle en la cama tranquila y en esas condiciones sí!
      Gracias por comentar! Un besote!

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  3. Buenas, soy nueva por aquí y la verdad que yo pienso igual que tú, menuda gilipollez el estudio del tío este. Yo duermo como tú, y mi chico duerme de todos los sentidos, pero a veces le hago cambiarse de posición porque ronca, en invierno dormimos más bien separados porque mi chico da mucha calor, pero en verano lo quiero bien cerquita de mí para que me de calor, esto quiere decir que en verano nuestra relación va fatal y en invierno va genial no? jejejejeje vaya tela, el estudio ese también lo había leído y opiné lo mismo. Respecto al colecho, yo opino igual que tú, me daría un miedo meter a mi bebé en la cama, por si lo chafamos, mi chico se mueve mucho y yo estoy segura que no dormiría nada, así que esa idea no la contemplo. Por cierto que maravilla de niño tienes eso de que duerma perfecto poco se oye por estos mundos jejejejeje

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    1. Duerme bastante bien, aunque se sigue despertando a por la teta un par de veces por noche, pero la verdad es que no me quejo! Lo único es que se acuesta bastante tarde…eso ya es otro cantar jaja
      Estos estudios por lo que veo no tienen ninguna base científica, no puede ser que vuestra relación vaya por estaciones…jaja
      Gracias por pasarte. Un beso!

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